“...De la misma manera, a Abraham y Moisés se los representa,
no como individuos de origen pastoril ni como habitantes
del desierto, sino como provenientes de las ciudades de
Mesopotamia y de Egipto respectivamente. Incluso es probable
que la palabra "hebreo", que en apariencia es un término algo
peyorativo cuando es utilizado por extraños, significara
originalmente algo más parecido a "proletariado" que
al nombre convencional de un pueblo...”
NORTHROP FRYE
“El Gran Código. Una lectura mitológica y
literaria de la Biblia”
“...Cristo
de las redes
No nos abandones
Y en los espineles
Déjanos
tus dones...”
JORGE FANDERMOLE
“Oración del Remanso”
“Hell is empty and all the devils are here.”
(El
infierno está vacío y todos los demonios están aquí)
WILLIAM
SHAKESPEARE
“La Tempestad”
“El signo es la arena de la lucha de clases”
Valentín Volóshinov
El ritual de la Pascua cristiana en el marco de la Semana Santa, tal como lo conocemos hoy, se definió en el siglo IV. El emperador romano Constantino convocó a los obispos cristianos a un concilio que se realizó en la ciudad de Nicea, ubicada hoy en Turquía. Después de tres siglos de debate, de lucha y de persecuciones, la religión cristiana era reorganizada desde el poder político imperial. Para el filósofo argentino Enrique Dussel, allí se desarrolló la primer inversión del cristianismo, es decir el primer cambio de sentido, de orientación espiritual, política, social y moral de una fe que había surgido para enfrentar la opresión, la explotación, los dramas y las injusticias generadas por el sistema político de los Tiberio y los Poncio Pilatos y que, en este siglo IV pasaba a ser la religión del poder instituido. Dussel retoma categorías del pensador luterano danés Soren Kierkegaard para decirnos que con esta romanización, la fe generada por el movimiento de Jesús de Nazaret se escinde, se divide en cristianismo (la fe que trata de mantener su sentido original, el cristianismo social y sincero) y la cristiandad (la fe organizada desde el poder político e ideológico, con sus dogmas, discursos, intereses e interpretaciones elaboradas en un contexto diferente, o sea el cristianismo eclesial y formal). Por lo demás, la segunda inversión de la doctrina se dará a partir del 12 de octubre de 1492, cuando la cruz inquisidora acompañe la espada colonial.
SACRIFICIOS SIMBÓLICOS Y LIMITACIÓN DEL PECADO
El concilio niceno no pudo obviar la raíz judía del cristianismo y la fecha simbólica de la crucifixión de Jesús quedó coincidente con el comienzo de la Pascua judía, que celebra el éxodo, la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Para los creyentes de la religión de Abraham y Moisés, la sangre del cordero pascual sacrificado era la señal colocada en la puerta de las casas hebreas para que Dios pase de largo en su castigo a los primogénitos de Egipto. El cristianismo va a plantear después la figura de Jesús como el cordero de Dios que quita los pecados del mundo, el que se sacrifica por todos para reconciliar al mundo con el creador. El primer gran debate que tenemos aquí es el alcance del concepto de pecado, es decir si vamos a hablar sólo de errores y maldades personales y en un sentido solamente espiritual y religioso o si vamos a reflexionar sobre la noción de pecado en sentido amplio y estructural, incluyendo las injusticias y crueldades generadas desde el sistema político y económico dominante. Y junto con ésto, es importante reflexionar en forma interdisciplinaria (estableciendo un diálogo entre Historia, Teología, Antropología, Filosofía, Sociología y Psicología) sobre el sentido de la idea del sacrificio de Jesucristo.
EL MOVIMIENTO DE LAS BIENAVENTURANZAS
En ninguna parte del Antiguo Testamento, es decir en los libros que testimonian la fe de Israel en la que se formaron los primeros cristianos, se separa lo político de lo espiritual. El mesianismo judío era pensado de diferentes formas, pero la liberación siempre incluía un cambio político y social profundo: gritar con alegría “Hosanna al hijo de David” era festejar una estirpe que, con sus virtudes y sus defectos señalados en la propia Biblia, había representado la lucha política y religiosa por la soberanía, la justicia y la emancipación judía. La entrada de Jesús y sus compañeros el Domingo de Ramos a Israel, ¿no tuvo ninguna orientación política y sólo fue religiosa?. Los romanos, ¿van a crucificar sólo a un sanador y a una figura espiritual?. La historiografía confirma que esta forma infinitamente cruel que tenía Roma de ejecutar la pena muerte era una cuestión política. ¿No tenía también una dimensión política -sea en la forma que sea- el movimiento social mesiánico conducido por Jesús? ¿Podía no tenerla en esa época y en ese lugar? ¿Puede obviar un cambio político y social la promesa de la llegada del Reino?...Recordemos que en el Evangelio según Mateo están muy claras las Bienaventuranzas anunciadas por Jesús al norte del Mar de Galilea para los mansos, porque heredarán la tierra, para los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados, para los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia, para los limpios de corazón, porque verán a Dios, para los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios, y para los que padecen persecución por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos. Lucas -el médico tan compañero de San Pablo- fue más directo en su versión de las Bienaventuranzas primero, hablando de los pobres en general y no sólo de los pobres de espíritu y después llamándole la atención a los ricos y poderosos de la clase dominante, diciendo fuerte: “¡ay de vosotros los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!¡Ay de vosotros los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! Y ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!”. Coincidimos con Ruben Dri en que este Sermón extraordinario era un programa, un proyecto no solamente espiritual sino político y social. ¿Pusieron entre paréntesis la promesa de las bienaventuranzas los seguidores de Jesús cuando entraron a Jerusalén y fueron recibidos con tantos ramos?...
LEGIONES DE CERDOS: ¿UNA GENEALOGÍA DEL PECADO?
Pongamos los documentos en su contexto para tratar de comprender mejor el sentido de las líneas de cada libro, de cada evangelio, de cada carta: los escritos comunitarios de Mateo y de Lucas se difunden en una situación extremadamente difícil: Jesús no ha sido el primero en ser ejecutado por los romanos y a la muerte del líder y maestro -alrededor del año 30- se sucede la violenta represión imperial que termina con la destrucción del Templo de Jerusalen en el año 70. Si el movimiento mesiánico de Jesús tenía una gran potencia política, social, moral y espiritual, después de la crucifixión y sobre todo, después del 70, los objetivos y las expectativas van a tener que ser reelaborados y moderados en el marco de la derrota militar y política. De todas maneras, podemos leer en los textos, las diferentes capas de sentido: detrás de una frase espiritual o religiosa siempre estará el anhelo de justicia, y ese anhelo del Reino podrá quedar postergado y sosegado pero nunca será abandonado. El Sermón de las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12) es la prueba más cabal de ello, lo mismo que hacerle decir a un jefe militar romano -según la estrategia literaria cristiana- públicamente en Cafarnaún que no es digno de la presencia de Jesús pero que cree en él (Mt 8, 5; Lc 7,6). Otra verdadera parábola política para quien sabe leerla es la la expulsión, el exorcismo que el Hijo del Hombre hace de una “legión” de demonios que atormentaba a un paisano transfiriendola a una manada de cerdos y arrojando a estos por la ladera de la montaña (Mc 5, 1-20; Lc 8, 26-39 y Mt 8, 28-34). La legión era una unidad militar del ejército romano: los evangelios señalan la falta de dignidad de los invasores y la simbolizan con demonios y cerdos. ¿Los romanos crucificarían y perseguirían sólo a sanadores o a gente de oración?. ¿El pecado es sólo una cuestión moral y espiritual personal de los creyentes o tiene una dimensión estructural que empieza con las lógicas alienantes y excluyentes del poder hegemónico?. ¿La fe en Jesús, más allá de la cruz, se olvidaría de la fe de Jesús?.
ESPERANZA DEL ÚLTIMO SACRIFICIO HUMANO Y LIBERACIÓN DE LA CRUZ MIMÉTICA
¿Qué sentido tuvo la muerte de Jesús? Después de la crucifixión, los seguidores de Cristo reinterpretaran las Escrituras judías (por ejemplo, la idea del siervo sufriente del profeta Isaías, Is 52 y 53) planteando el sacrificio del Maestro y la resurrección como una forma de mesianismo de nuevo tipo para marchar paso a paso, hacia el reino, evitando como dijimos más arriba la confrontación directa con el poder imperial romano. Según el antropólogo francés René Girard, la concepción ritual sacrificial acompaña a los humanos desde que se hicieron humanos: un chivo expiatorio, animal o humano ha sido sacrificado desde tiempos inmemoriales para contener la violencia social producto de la competitividad en nuestros deseos. Repasando la provocadora, sólida e interpelante tesis de Girard, Emilio Lospitao nos explica que, “toda sociedad humana vive bajo la amenaza de la violencia interna, resultado de la rivalidad mimética: los seres humanos imitan los deseos de los demás, lo que genera competencia, enfrentamiento y caos. Para restaurar el orden, la comunidad necesita canalizar su violencia sobre una víctima sustitutoria, generalmente inocente o marginal.” Como podemos ver, la idea sacrificial persiste tanto en el cordero pascual como en los niños egipcios de la época de Moisés y la concepción sacrificial entra al cristianismo con la idea del cordero de Dios. Pero aquí es donde Girard plantea un giro interpretativo: Jesús -en los textos del Nuevo Testamento- no se sacrificó para restaurar un orden político y social sino para cuestionarlo. La víctima notable muestra la crueldad del sacrificio con la perspectiva de que estas crueldades no se repitan y algún día, con la llegada del Reino, ya no existan este tipo de violencias humanas. Los evangelistas y San Pablo militarán con fuerza -y con muchos dolores de cabeza- en sus escritos para que los cristianos no sean como sus enemigos y para que la fe, basada en el amor, la justicia, la paz y la solidaridad fraterna, llegue geográfica y socialmente cada vez más lejos. El concepto de resurrección -que puede pensarse de manera creyente o simbólica- viene a reforzar la idea de una vida diferente después de la cruz. Pero a pesar de estos esfuerzos teológicos, la mentalidad sacrificial a continuado directa e indirectamente en el mundo humano. El primer pecado parece ser la cobardía política o la traición al ideal, o la complicidad ideológica con la crueldad o los silencios cómplices con los abusos del poder que generan tantos dramas y tanto dolor: los evangelios son duros -y parece traumática la descripción- con las dudas y el miedo de los seguidores de Jesús: no están alertas, se quedan dormidos ante el peligro de la llegada de los captores y Pedro llega a negarlo tres veces cuando la situación apremia. Muchos han creído después que Jesús se sacrificó por todos y que no se puede hacer nada contra las injusticias del poder -y que debemos aceptarlas y continuar como se pueda- pero en realidad Jesús se sacrificó para mostrarnos la inhumanidad del poder político, económico, social, ideológico y religioso sacrificial y la necesidad de evitar repetir su desgraciada lógica cotidiana.. En este sentido es que decimos que el cristianismo histórico es la necesaria utopía de la cruz vacía. La filosofía, en los trabajos de Slavoj Zizek, Terry Eagleton y Gianni Váttimo piensa que en la cruz de Cristo hay una muerte de Dios -como supo decir Nietszche- pero es la muerte de una idea de Dios, de una antigua idea, metafísica e ideológica de Dios, del Dios violento que pide sacrificios humanos. ¿Cuándo llegará la conciencia global de paz con justicia integral?.
LOS INFIERNOS DEL SISTEMA Y LA LIBERTAD QUE NO LLEGA
En su libro “El Dios Crucificado” -publicado en 1972- el teólogo luterano Jürgen Moltmann reflexiona sobre los infiernos de la vida contemporánea, los que denomina metafóricamente como laberintos diabólicos de la muerte. Explica con claridad el autor que, “así como hay sistemas reguladores psíquicos que hacen enfermar, existen igualmente sistemas reguladores económicos, sociales y políticos privados de toda esperanza que precipitan la vida a la muerte. En una situación siempre hay varios de esos círculos diabólicos”, y es por ello que debemos entonces “promover al mismo tiempo los procesos liberadores en varias dimensiones de la opresión”. En este sentido, Moltmann señala primero el laberinto diabólico de la pobreza en la dimensión económica de la vida, laberinto infernal que “se compone de hambre, mortalidad, enfermedad temprana y es provocado por la explotación y el dominio de clases”. Estos círculos de la pobreza se dan en los países centrales y en las periferias ya que “los sistemas económicos en los que se trabaja y produce provocan siempre progresos desiguales, asincrónicos e injustos. Es cierto que, en general sube la renta per cápita pero las ganancias no benefician a todos por igual. Para ciertos grupos de la población, y hasta para clases enteras de ella, resulta de todo ello un círculo de pobreza, trabajo, enfermedad y explotación”. Podemos agregar hoy círculos de estafas variadas en el marco del capitalismo de casino, financiero, parasitario, digital y (neo-neo) liberal. Esta estructura sistémica “trabaja en una espiral que enriquece más a las naciones ricas y empobrece más a las pobres” y con esta injusta división geopolítica neoimperial “se agrandan las deudas de los países pobres y no alcanzan la libertad”.
LA COLONIZACIÓN INFERNAL DEL MUNDO DE LA VIDA
Moltmann explica después que, “en el infierno de la pobreza está metido, en la dimensión política, el de la violencia que existe, en determinadas sociedades por medio de la dictadura, el señorío de clases y privilegios. Existe también entre naciones poderosas y débiles”, y este señorío institucionalizado de la violencia “genera contraviolencia”. Y esta respuesta a la opresión, esta defensa revolucionaria de los derechos humanos y sociales, corre los riesgos de producir más dureza del poder dominante o de contagiarse de la lógica hegemónica. No menos peligroso es, agrega el teólogo alemán fallecido en 2024, “el círculo diabólico regulador de la carrera internacional de armamentos”. Por otra parte, en el diabólico círculo de la pobreza y la violencia se incluye el “extrañamiento racial o cultural” o, como diríamos hoy el extrañamiento racista, neocolonial y cultural. Las y los humanos “se hacen acomodables y dominables una vez que se les priva de su identidad y su peculiaridad, degradándolos a factores manipulables en el sistema. Entonces se los conforma con la imagen de los dominadores”. En tal caso, las personas “sobreviven en una libertad relativa, pero sin saber ya quienes son realmente. Se convierten en partecillas a-páticas de una mega máquina tecnocrática”. Moltmann profundiza su reflexión explicando, líneas más adelante que, “los infiernos de la pobreza, violencia y extrañamiento se han fundido hoy en un círculo mayor, el de la destrucción industrial de la naturaleza”. Es evidente que “la irresponsable fe en el progreso ha destruido irreparablemente los sistemas de equilibrio de la naturaleza mediante la industrialización. Se hacen calculables los límites del crecimiento. Si no se llega a una compensación entre progreso y equilibrio social, entonces la muerte ecológica es no solo de temer. En el laberinto diabólico de la crisis ecológica llega a su final la colosal empresa de la revolución industrial”. Para Moltmann, el desarrollo histórico de estos infiernos políticos y sociales expresa el laberinto diabólico del absurdo y el abandono de Dios, o dicho en términos antropológicos y filosóficos, la continuidad de la política imperial y sistémica de los sacrificios humanos, directos e indirectos, visibles y no visibles y la continuidad de ideologías religiosas, ideologías de Dios funcionales y cómplices de esa lógica sistémica sacrificial.
UNA ECODEMOCRACIA SOCIAL LIBERADORA
El autor de “El Dios Crucificado” nos anima a luchar colectivamente para salir de estos círculos infernales, de estas cruces políticas sacrificiales. En la dimensión económica de la vida, atender las necesidades materiales de “salud, alimento, vestido y vivienda”. La necesidad de concretar la justicia social debe pensarse junto a un radical cambio en el reparto del poder económico, ya que “la privilegiación del capital frente al trabajo refuerza el infierno de la pobreza”. A quienes lo tildaban de socialista, Moltmann les contestaba que si el socialismo hará posible una democracia material, entonces “el socialismo es el símbolo de la liberación humana y de la maldición de la pobreza”. Esta democracia sustancial permitiría la liberación en la dimensión política de la vida, dónde sería fundamental “la participación y el control sobre el ejercicio del poder económico y político”. Como canon de justicia democrática “puede valer la Declaración Universal de Derechos Humanos” ya que la democracia participativa, protagónica y auténtica “es el símbolo de la liberación humana del infierno de la violencia”. En la dimensión cultural de la vida, liberación -pascua- significa reconocimiento de los otros, reconocimiento de las diferencias que antes se denominaban raciales, es decir de las diferencias culturales y sociales. Emancipación debe ser reconocimiento mutuo de quienes son personal, social y culturalmente diferentes para constituirse como “símbolo de la liberación del infierno de la alienación”. En la dimensión ambiental, “sólo un cambio radical en la relación con la naturaleza terminará con la crisis ecológica”. Hacer la paz con la Madre Naturaleza implica reconocer “la hominización de la naturaleza en el sector de dominio del hombre conduce a la humanización del hombre únicamente cuando éste es “naturalizado”, porque tras la larga fase de liberación del hombre frente a la naturaleza en la lucha por la existencia tiene que hacer su aparición una fase de la liberación de la naturaleza respecto del monstruo que es el hombre”. Paz con la naturaleza, remata Moltmann, “es el símbolo de la liberación del hombre de este infierno”.El Papa Francisco retomó estas preocupaciones en su Encíclica Laudato Si, publicada en 2015.
DECRECIMIENTO DE LOS EGOS SACRIFICIALES Y CRECIMIENTO DE LAS CAPACIDADES VITALES
Medio siglo después del llamado de atención realizado por el teólogo luterano, la contaminación global y el cambio climático se han agravado y autores como el filósofo japonés Kohei Saíto son valiosos para actualizar la crítica a los infiernos generados por las políticas hegemónicas: la lucha por una democracia social y comunitaria radicalizada y un decrecimiento de las ganancias, poder, riqueza y privilegios para unos pocos a costa de las mayorías y de la Pacha es el potente planteo de Saíto. Otros autores contemporáneos, como el Premio Nobel indio Amartya Sen y la filósofa norteamericana Martha Nussbaum vienen también proponiendo una concepción de desarrollo diferente, un desarrollo humano y sustentable frente a la lógica liberal y mercantil de un crecimiento y un desarrollo económico para pocos y sin futuro ambiental. Ambos autores son conocidos por su “enfoque de las capacidades” -capacidades que son libertades reales, libertades positivas a lograr- y la propia Nussbaum publicó un libro titulado “Crear capacidades” en 2012. Sus trabajos han sido fundamentales para la puesta en marcha del Indice de Desarrollo Humano de la Organización de las Naciones Unidas. La teoría económica y política alternativa de Sen y Nussbaum apunta a que discutamos democráticamente políticas y acciones sociales sobre lo que las personas son capaces de hacer y ser, sin limitarse al tema de los ingresos y los recursos. La filósofa estadounidense plantea diez capacidades centrales que deberían ser respaldadas por democracias reales preocupadas en serio por el respeto a la dignidad humana. Estas capacidades son: poder vivir una vida digna, gozar de buena salud, la integridad corporal, poder usar los sentidos, la imaginación y el pensamiento, poder desarrollar las emociones sin miedo ni ansiedad, ser capaces de desarrollar una razón práctica y una concepción del bien, ser capaz de vivir con otros y acercarse a los demás, vivir también en una buena relación con los otros seres de la naturaleza, poder jugar y reir, y tener un control sobre el entorno, político y material. ¿Podremos avanzar, paso a paso y colectivamente a crear las capacidades que nos liberen de los infiernos y las cruces de las injusticias sistémicas, de la alienación y de la opresión?. ¿Podremos liberarnos del odio, la ignorancia, el resentimiento, el negacionismo, el cinismo y los enfoques parciales e ideologizados de las cosas?...
SALIR DE LA CRUZ. SER OTR@S
Liberación significa, como afirma Moltmann, una vida plena de sentido. En este complicado pero necesario proceso social de lucha por autonomías y liberaciones es importante pensar la voluntad y la conducta de los propios oprimidos. En la bibliografía citada por el autor de “El Dios Crucificado” está la “Pedagogía del Oprimido” del educador brasileño Paulo Freire. Los trabajos de Freire deben seguir siendo leídos y releídos si queremos lograr una educación pública democrática y transformadora, vinculada dialéctica y críticamente con la realidad política, social y cultural. Es importante evitar lecturas reduccionistas o simplistas: Freire planteaba de frente hasta donde puede llegar la lógica infernal hegemónica, la colonización ideológica de los intereses de las clases dominantes y convocaba a hacer el aprendizaje y el esfuerzo de pensar diferente en base al diálogo profundo. Nos dice claramente que las y los oprimidos “sólo en la medida en que descubran que “alojan” al opresor podrán contribuir a la construcción de su pedagogía liberadora. Mientras vivan la dualidad en la cual ser es parecer y parecer es parecerse con el opresor, es imposible hacerlo”. Si podemos avanzar en esta tarea de alfabetización diferente, haremos posible una educación que no cambiará el mundo pero “cambiará a las personas que van a cambiar el mundo”.
Las y los primeros que deben dejar de crucificar y de crucificarse son los pobres que trabajan y luchan todos los días y muchas veces quieren ser, conciente o inconscientemente como Poncio Pilatos.
Sursum Corda! (Levanten sus corazones!)... Para que las pascuas sean felices.
Prof. Mauricio Castaldo
mauriciocastaldo74@gmail.com
María Grande, Provincia de Entre Ríos
NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA:
Los conceptos de Enrique Dussel pueden leerse, por ejemplo, en su artículo “Expansión de la cristiandad, su crisis y el momento presente”, publicado en la Revista Concilium Nro. 164 de Abril de 1981, ver en https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_Articulos/118.1981_espa.pdf y en “El paradigma del éxodo en la teología de liberación”, Concilium Nro 209, Enero de 1987, ver en https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_Articulos/181.1987_espa.pdf. La distinción entre política liberadora y reino mesiánico, Dussel la aclara en su libro “Etica Comunitaria”, BsAs, Ediciones Paulinas, 1986. Queda claro, en la dialéctica de Dussel, que la justicia política, legal, económica, social, cultural y ambiental no realiza ni agota la idea del Reino sino que la aproxima, quedando siempre abierta. Por lo demás, todos los trabajos de Dussel pueden leerse y descargarse en la página https://enriquedussel.com/. La concepción estructural del pecado es desarrollada por Elsa Tamez en “Contra toda condena. La justificación de la fe desde los excluidos”, San José, Costa Rica, Editorial DEI, Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1991. Las conexiones y diferencias entre las pascuas judía y cristiana se analizan por ejemplo en la nota “Semana Santa: por qué las fechas cambian cada año y en qué se diferencian la Pascua judía de la cristiana”, BBC News, La Nación de BsAs, 9/4/2023, ver https://www.lanacion.com.ar/sociedad/semana-santa-por-que-las-fechas-cambian-cada-ano-y-en-que-se-diferencian-la-pascua-judia-de-la-nid13042022/ y en “Semana Santa 2025: Diferencias y coincidencias entre la Pascua judía y la Pascua cristiana”, ACI Prensa, ver en https://www.aciprensa.com/recurso/2885/semana-santa-2025-diferencias-y-coincidencias-entre-la-pascua-judia-y-la-pascua-cristiana. Los libros del entrerriano Ruben Dri, “El Movimiento antiimperial de Jesús. Jesús en los conflictos de su tiempo”, BsAs, Biblos, 2004, “La utopía de Jesús”, BsAs, Biblos, 2011 y “Ateísmo, fe y liberación. Mensaje cristiano y pensamiento de Marx”, BsAs, Biblos, 2022. El amplio repaso del “Sentido de la crucifixión” y de la antropología de René Girard por Emilio Lospitao en la Revista Renovación, 31/8/2025, ver https://revistarenovacion.wordpress.com/2025/08/31/sentido-de-la-crucifixion/. El trabajo de Jürgen Moltmann en castellano, “El Dios Crucificado”, Salamanca, Ediciones Sígueme, 1975. Agradecemos al Prof. René Krüeger, pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, habernos acercado este aporte fundamental. El libro de Gianni Vattimo, “Después de la cristiandad. Por un cristianismo no religioso”, BsAs, Paidós, 2009. La entrevista “Slavoj Zizek: ateísmo, cristianismo y el futuro de la sociedad” por José Daniel Figuera, en Bloghemia, 17/3/2025, ver https://bloghemia.com/2025/03/slavoj-zizek-ateismo-cristianismo-y-el.html. Un estudio del pensamiento de Eagleton en Sergio Blanco Gonzalia, “Teología e historia: el marxismo trágico y esperanzado de Terry Eagleton”, Revista Divulgatio Nro 16, Año 2021, ver http://revistadivulgatio.web.unq.edu.ar/entradas-ejemplares/teologia-e-historia-el-marxismo-tragico-y-esperanzado-de-terry-eagleton/ y la comparación de las tesis de Girard y Eagleton en Laura Duimich, “El sacrificio: del rito a la acción política radical”, ver https://www.teseopress.com/patagoniatragediaysacrificio/chapter/el-sacrificio-del-rito-a-la-accion-politica-radical/. Sobre el concepto bíblico de Hijo del Hombre, la politicidad de la crucifixión y la reconstrucción histórica del ambiente de lucha de los primeros cristianos, la moderación evangélica de la imagen de Pilatos después de la derrota y la represión -y en el marco de la competencia religiosa entre judíos tradicionales y judeocristianos- y las capas de sentido de los textos del Nuevo Testamento pueden verse todos los trabajos de Antonio Piñero, especialmente “Guía para entender el Nuevo Testamento”, Madrid, Editorial Trotta, 2006. Sobre los demonios y cerdos del mundo actual -los que generan masacres en Gaza, en Irán y en tantos lugares-, los que gozan cruelmente con estafas políticas neoliberales de todo tipo podríamos explayarnos pero es mejor dejar que cada lectora/lector saque sus propias conclusiones. Lecturas importantes pueden ser también Jon Sobrino, “El principio misericordia. Bajar de la cruz a los pueblos crucificados”, Santander, Sal Terrae, 1992, Néstor Míguez, Joerg Rieger y Jung Mo Sung, "Más allá del espíritu imperial", BsAs, La Aurora, Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, 2016 y Leonardo Boff, “La fe en la periferia del mundo. El caminar de la Iglesia con los oprimidos”, Santander, Sal Terrae, 1980. El libro de Boff se lo debemos a la generosidad y el compromiso de nuestro querido amigo el Padre Carlos Barón, a quien siempre recordaremos con afecto, con respeto y con una sonrisa. La Encíclica Laudato Si del Papa Francisco en https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html. Las citas bíblicas pueden chequearse en https://www.biblia.es/reina-valera-1960.php. El libro de Kohei Saíto, “El capital en la era del Antropoceno. Una llamada a liberar la imaginación para cambiar el sistema y frenar el cambio climático”, Sinequanon, 2022, y una entrevista de Cecilia Barría a Saíto para la BBC, "Estoy intentando crear una nueva imagen del socialismo y el comunismo, porque si siempre pensamos que son dictaduras, la gente no piensa en alternativas a la globalización actual": el filósofo japonés que defiende el decrecimiento económico”, BBC Mundo, 6/10/2024, ver https://www.bbc.com/mundo/articles/cr54344ee0zo. La “Pedagogía del Oprimido” de Paulo Freire, México, Siglo XXI Editores, 2005. Una buena lectura para pensar y enfrentar las alienaciones en la era del capitalismo posmoderno también pueden ser los libros de Byung Chul Han, por ejemplo “Sobre Dios. Pensar con Simone Weil”, Barcelona, Paidós, 2025. Sobre el episodio neotestamentario del centurión que no se siente digno pero tiene fe en Jesús hay varios comentarios y debates, algunos estudiosos plantean la homosexualidad del romano y la posibilidad de que el Maestro haya hecho un milagro respetando lo que hoy denominamos la diversidad. No lo vamos a negar, pero no creemos que la vida sexual sea una preocupación para los romanos de esa época, en todo caso si para un romano cristianizado o en vías de cristianizarse o también para la mirada moral del evangelista, estricto como lo muestran las costumbres heteropatriarcales de la época pero con una relativa apertura hacia la generosidad de Cristo y el cristianismo. El debate continuará, lo que nosotros creemos es que la crítica mesiánica al imperialismo romano podrá tener algún costado moral y sexual pero nunca deja de ser política. Véase por ejemplo Ariel Alvarez Valdés, “¿Hizo Jesús un milagro a un homosexual?”, Revista Criterio Nro 2412, 2015, ver https://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/?p=10479. El libro de Martha Nussbaum, “Crear Capacidades. Propuesta para el desarrollo humano”, Madrid, Paidós, 2012. Una introducción a este trabajo por Rubén Benedicto Rodríguez, “Martha Nussbaum: Las capacidades humanas y la vida buena”, Revista Turia, ver https://www.ieturolenses.org/revista_turia/index.php/actualidad_turia/martha-nussbaum-las-capacidades-humanas-y-la-vida-buena. La necesidad de diálogos y consensos básicos entre creyentes y no creyentes fue una insistencia del recientemente fallecido Jürgen Habermas, por ejemplo en sus trabajos “Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad”, Madrid, Trotta, 2001 y “Entre naturalismo y religión”, Barcelona, Paidós, 2006. Para nosotros, autores como Habermas, Karl Otto Apel, Giambattista Vico, William James, Ernst Cassirer, Cliford Geertz, Robert Bellah, Gianni Váttimo, Terry Eagleton, Slavoj Zizek, Enrique Dussel, Byung Chul Han, Luis Garagalza, Boaventura de Sousa Santos, Martha Nussbaum y Raimon Panikkar con su propuesta de una hermenéutica diatópica han sentado las bases de lo que denominamos bi-semiótica, es decir de una ciencia social y cultural hermenéutica y siempre abierta que busca acercamientos y acuerdos entre creyentes y no creyentes sin caer en la lógica ilustrada eurocéntrica, cosa que Habermas intentó evitar, aunque no sabemos si con buena suerte. Por último, la expresión latina Sursum Corda! la tomamos de Alejo Peyret, notable intelectual y educador francés, republicano y sansimoniano, radicado en Entre Ríos en épocas de la Confederación urquicista. Peyret lanzó la consigna de levantar los corazones en las primeras páginas de su trabajo “La evolución del cristianismo” que originalmente fue parte del libro “Historia de las Religiones”, publicado en 1886 y luego editado en forma separada por José Ingenieros para su Biblioteca de La Cultura Argentina en Buenos Aires, en 1917. Recordamos que los escritos militantes de Peyret se dieron en el marco de la disputa entre el estado argentino, gobernado por los liberales roquistas y la iglesia católica de esa época por la promulgación de la ley de educación laica, gratuita y obligatoria. El libro de Peyret fue un arma de lucha de los laicistas: se enmarca en lo que se denomina el primer período, la primera búsqueda del Jesús histórico. Ilustrados, racionalistas liberales y después socialistas empezaron a señalar diferencias entre lo que denominaban el Jesús histórico del Jesús de la Fe, es decir de Jesús de los dogmas teológicos y los rituales eclesiásticos. En varios capítulos, los apuntes de Peyret tienen una profundidad extraordinaria, coincidiendo con los estudios posteriores sobre la vida de Jesús de Nazaret y sobre la historia del cristianismo. Este trabajo que hoy publicamos sobre la Pascua y la utopía de la cruz vacía es fruto de casi tres años de estudio de la obra de Peyret y de los temas abiertos por este autor para la investigación y el debate. En el capítulo XIII, titulado justamente “La evolución del cristianismo”, Peyret llega a afirmar que “es preciso recomenzar el movimiento inicial, dejando para siempre las alucinaciones que echaron a perder entonces la solución religiosa y social, y llevar a cabo la gran síntesis prometida por el mesianismo y equivocada por el cristianismo (Dussel diría por la cristiandad): justicia e igualdad para los hombres todos, para los pueblos todos, libertad ilimitada de conciencia, identificación de la tierra y el cielo, en una palabra una religión científica, por medio de la cual pueden desarrollarse todas las facultades del ser humano”. Más allá del positivismo científico influyente de la época, ¿no anticipa Peyret a varios autores citados en nuestro trabajo?. ¿No articula, en un mismo párrafo, una idea democrática de mesianismo, un diálogo entre Jerusalén y Atenas y una preocupación política, social, cultural y pedagógica para que todos podamos desarrollar nuestras facultades y capacidades?. ¿No será positivo entonces pensar al cristianismo como la necesaria utopía de la cruz vacía?.
Ya lo dijo hace tiempo Eduardo Galeano, la utopía sirve para caminar.
"La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar"
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