“...De la
misma manera, a Abraham y Moisés se los representa,
no como
individuos de origen pastoril ni como habitantes
del
desierto, sino como provenientes de las ciudades de
Mesopotamia
y de Egipto respectivamente. Incluso es probable
que la
palabra "hebreo", que en apariencia es un término algo
peyorativo
cuando es utilizado por extraños, significara
originalmente
algo más parecido a "proletariado" que
al nombre
convencional de un pueblo...”
NORTHROP
FRYE
“El
Gran Código. Una lectura mitológica y
literaria
de la Biblia”
“...Cristo
de las redes
No nos abandones
Y en los espineles
Déjanos
tus dones...”
JORGE
FANDERMOLE
“Oración
del Remanso”
“Hell is
empty and all the devils are here.”
(El
infierno está vacío y todos los demonios están aquí)
WILLIAM
SHAKESPEARE
“La
Tempestad”
“El signo
es la arena de la lucha de clases”
Valentín
Volóshinov
El ritual de la Pascua cristiana en el marco de la
Semana Santa, tal como lo conocemos hoy, se definió en el siglo IV.
El emperador romano Constantino convocó a los obispos cristianos a
un concilio que se realizó en la ciudad de Nicea, ubicada hoy en
Turquía. Después de tres siglos de debate, de lucha y de
persecuciones, la religión cristiana era reorganizada desde el poder
político imperial. Para el filósofo argentino Enrique Dussel, allí
se desarrolló la primer inversión del cristianismo, es decir el
primer cambio de sentido, de orientación espiritual, política,
social y moral de una fe que había surgido para enfrentar la
opresión, la explotación, los dramas y las injusticias generadas
por el sistema político de los Tiberio y los Poncio Pilatos y que,
en este siglo IV pasaba a ser la religión del poder instituido.
Dussel retoma categorías del pensador luterano danés Soren
Kierkegaard para decirnos que con esta romanización, la fe generada
por el movimiento de Jesús de Nazaret se escinde, se divide en
cristianismo (la fe que trata de mantener su sentido original, el
cristianismo social y sincero) y la cristiandad (la fe organizada
desde el poder político e ideológico, con sus dogmas, discursos,
intereses e interpretaciones elaboradas en un contexto diferente, o
sea el cristianismo eclesial y formal). Por lo demás, la segunda
inversión de la doctrina se dará a partir del 12 de octubre de
1492, cuando la cruz inquisidora acompañe la espada colonial.
SACRIFICIOS
SIMBÓLICOS Y LIMITACIÓN DEL PECADO
El concilio niceno no pudo obviar la raíz judía del
cristianismo y la fecha simbólica de la crucifixión de Jesús quedó
coincidente con el comienzo de la Pascua judía, que celebra el
éxodo, la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en
Egipto. Para los creyentes de la religión de Abraham y Moisés, la
sangre del cordero pascual sacrificado era la señal colocada en la
puerta de las casas hebreas para que Dios pase de largo en su castigo
a los primogénitos de Egipto. El cristianismo va a plantear después
la figura de Jesús como el cordero de Dios que quita los pecados
del mundo, el que se sacrifica por todos para reconciliar al
mundo con el creador. El primer gran debate que tenemos aquí es el
alcance del concepto de pecado, es decir si vamos a hablar sólo de
errores y maldades personales y en un sentido solamente espiritual y
religioso o si vamos a reflexionar sobre la noción de pecado en
sentido amplio y estructural, incluyendo las injusticias y crueldades
generadas desde el sistema político y económico dominante. Y junto
con ésto, es importante reflexionar en forma interdisciplinaria
(estableciendo un diálogo entre Historia, Teología, Antropología,
Filosofía, Sociología y Psicología) sobre el sentido de la idea
del sacrificio de Jesucristo.
EL
MOVIMIENTO DE LAS BIENAVENTURANZAS
En
ninguna parte del Antiguo Testamento, es decir en los libros que
testimonian la fe de Israel en la que se formaron los primeros
cristianos, se separa lo político de lo espiritual. El mesianismo
judío era pensado de diferentes formas, pero la liberación siempre
incluía un cambio político y social profundo: gritar con alegría
“Hosanna al hijo de David” era festejar una estirpe que, con sus
virtudes y sus defectos señalados en la propia Biblia, había
representado la lucha política y religiosa por la soberanía, la
justicia y la emancipación judía. La entrada de Jesús y sus
compañeros el Domingo de Ramos a Israel, ¿no tuvo ninguna
orientación política y sólo fue religiosa?. Los romanos, ¿van a
crucificar sólo a un sanador y a una figura espiritual?. La
historiografía confirma que esta forma infinitamente cruel que tenía
Roma de ejecutar la pena muerte era una cuestión política. ¿No
tenía también una dimensión política -sea en la forma que sea- el
movimiento social mesiánico conducido por Jesús? ¿Podía no
tenerla en esa época y en ese lugar? ¿Puede obviar un cambio
político y social la promesa de la llegada del Reino?...Recordemos
que en el Evangelio según Mateo están muy claras las
Bienaventuranzas anunciadas por Jesús al norte del Mar de Galilea
para los mansos, porque heredarán la tierra,
para los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán
saciados, para los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia,
para los limpios de corazón, porque verán a Dios, para los
pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios, y para los que
padecen persecución por causa de la justicia, porque suyo es el
Reino de los Cielos. Lucas -el médico tan compañero de San Pablo-
fue más directo en su versión de las Bienaventuranzas primero,
hablando de los pobres en general y no sólo de los pobres de
espíritu y después llamándole la atención a los ricos y poderosos
de la clase dominante, diciendo fuerte: “¡ay de vosotros los
ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!¡Ay de vosotros
los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! Y ¡Ay de
vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!”.
Coincidimos con Ruben Dri en que este Sermón extraordinario era un
programa, un proyecto no solamente espiritual sino político y
social. ¿Pusieron entre paréntesis la promesa de las
bienaventuranzas los seguidores de Jesús cuando entraron a Jerusalén
y fueron recibidos con tantos ramos?...
LEGIONES DE CERDOS:
¿UNA GENEALOGÍA DEL PECADO?
Pongamos los documentos
en su contexto para tratar de comprender mejor el sentido de las
líneas de cada libro, de cada evangelio, de cada carta: los escritos
comunitarios de Mateo y de Lucas se difunden en una situación
extremadamente difícil: Jesús no ha sido el primero en ser
ejecutado por los romanos y a la muerte del líder y maestro
-alrededor del año 30- se sucede la violenta represión imperial que
termina con la destrucción del Templo de Jerusalen en el año 70. Si
el movimiento mesiánico de Jesús tenía una gran potencia política,
social, moral y espiritual, después de la crucifixión y sobre todo,
después del 70, los objetivos y las expectativas van a tener que ser
reelaborados y moderados en el marco de la derrota militar y
política. De todas maneras, podemos leer en los textos, las
diferentes capas de sentido: detrás de una frase espiritual o
religiosa siempre estará el anhelo de justicia, y ese anhelo del
Reino podrá quedar postergado y sosegado pero nunca será
abandonado. El Sermón de las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12) es la
prueba más cabal de ello, lo mismo que hacerle decir a un jefe
militar romano -según la estrategia literaria cristiana-
públicamente en Cafarnaún que no es digno de la presencia de Jesús
pero que cree en él (Mt 8, 5; Lc 7,6). Otra verdadera parábola
política para quien sabe leerla es la la expulsión, el exorcismo
que el Hijo del Hombre hace de una “legión” de demonios que
atormentaba a un paisano transfiriendola a una manada de cerdos y
arrojando a estos por la ladera de la montaña (Mc 5, 1-20; Lc 8,
26-39 y Mt 8, 28-34). La legión era una unidad militar del ejército
romano: los evangelios señalan la falta de dignidad de los invasores
y la simbolizan con demonios y cerdos. ¿Los romanos crucificarían y
perseguirían sólo a sanadores o a gente de oración?. ¿El pecado
es sólo una cuestión moral y espiritual personal de los creyentes o
tiene una dimensión estructural que empieza con las lógicas
alienantes y excluyentes del poder hegemónico?. ¿La fe en
Jesús, más allá de la cruz, se olvidaría de la fe de
Jesús?.
ESPERANZA DEL ÚLTIMO
SACRIFICIO HUMANO Y LIBERACIÓN DE LA CRUZ MIMÉTICA
¿Qué sentido tuvo la
muerte de Jesús? Después de la crucifixión, los seguidores de
Cristo reinterpretaran las Escrituras judías (por ejemplo, la idea
del siervo sufriente del profeta Isaías, Is 52 y 53)
planteando el sacrificio del Maestro y la resurrección como una
forma de mesianismo de nuevo tipo para marchar paso a paso, hacia el
reino, evitando como dijimos más arriba la confrontación directa
con el poder imperial romano. Según el antropólogo francés René
Girard, la concepción ritual sacrificial acompaña a los humanos
desde que se hicieron humanos: un chivo expiatorio, animal o humano
ha sido sacrificado desde tiempos inmemoriales para contener la
violencia social producto de la competitividad en nuestros deseos.
Repasando la provocadora, sólida e interpelante tesis de Girard,
Emilio Lospitao nos explica que, “toda sociedad humana vive bajo la
amenaza de la violencia interna, resultado de la rivalidad mimética:
los seres humanos imitan los deseos de los demás, lo que genera
competencia, enfrentamiento y caos. Para restaurar el orden, la
comunidad necesita canalizar su violencia sobre una víctima
sustitutoria, generalmente inocente o marginal.” Como podemos ver,
la idea sacrificial persiste tanto en el cordero pascual como en los
niños egipcios de la época de Moisés y la concepción sacrificial
entra al cristianismo con la idea del cordero de Dios. Pero aquí es
donde Girard plantea un giro interpretativo: Jesús -en los textos
del Nuevo Testamento- no se sacrificó para restaurar un orden
político y social sino para cuestionarlo. La víctima notable
muestra la crueldad del sacrificio con la perspectiva de que estas
crueldades no se repitan y algún día, con la llegada del Reino, ya
no existan este tipo de violencias humanas. Los evangelistas y San
Pablo militarán con fuerza -y con muchos dolores de cabeza- en sus
escritos para que los cristianos no sean como sus enemigos y para que
la fe, basada en el amor, la justicia, la paz y la solidaridad
fraterna, llegue geográfica y socialmente cada vez más lejos. El
concepto de resurrección -que puede pensarse de manera creyente o
simbólica- viene a reforzar la idea de una vida diferente después
de la cruz. Pero a pesar de estos esfuerzos teológicos, la
mentalidad sacrificial a continuado directa e indirectamente en el
mundo humano. El primer pecado parece ser la cobardía política o la
traición al ideal, o la complicidad ideológica con la crueldad o
los silencios cómplices con los abusos del poder que generan tantos
dramas y tanto dolor: los evangelios son duros -y parece traumática
la descripción- con las dudas y el miedo de los seguidores de Jesús:
no están alertas, se quedan dormidos ante el peligro de la llegada
de los captores y Pedro llega a negarlo tres veces cuando la
situación apremia. Muchos han creído después que Jesús se
sacrificó por todos y que no se puede hacer nada contra las
injusticias del poder -y que debemos aceptarlas y continuar como se
pueda- pero en realidad Jesús se sacrificó para mostrarnos la
inhumanidad del poder político, económico, social, ideológico y
religioso sacrificial y la necesidad de evitar repetir su desgraciada
lógica cotidiana.. En este sentido es que decimos que el
cristianismo histórico es la necesaria utopía de la cruz vacía.
La filosofía, en los trabajos de Slavoj Zizek, Terry Eagleton y
Gianni Váttimo piensa que en la cruz de Cristo hay una muerte de
Dios -como supo decir Nietszche- pero es la muerte de una idea de
Dios, de una antigua idea, metafísica e ideológica de Dios, del
Dios violento que pide sacrificios humanos. ¿Cuándo llegará la
conciencia global de paz con justicia integral?.
LOS INFIERNOS DEL
SISTEMA Y LA LIBERTAD QUE NO LLEGA
En su libro “El Dios
Crucificado” -publicado en 1972- el teólogo luterano Jürgen
Moltmann reflexiona sobre los infiernos de la vida contemporánea,
los que denomina metafóricamente como laberintos diabólicos de
la muerte. Explica con claridad el autor que, “así como hay
sistemas reguladores psíquicos que hacen enfermar, existen
igualmente sistemas reguladores económicos, sociales y políticos
privados de toda esperanza que precipitan la vida a la muerte. En una
situación siempre hay varios de esos círculos diabólicos”,
y es por ello que debemos entonces “promover al mismo tiempo los
procesos liberadores en varias dimensiones de la opresión”. En
este sentido, Moltmann señala primero el laberinto diabólico de
la pobreza en la dimensión económica de la vida, laberinto
infernal que “se compone de hambre, mortalidad, enfermedad
temprana y es provocado por la explotación y el dominio de clases”.
Estos círculos de la pobreza se dan en los países centrales y en
las periferias ya que “los sistemas económicos en los que se
trabaja y produce provocan siempre progresos desiguales, asincrónicos
e injustos. Es cierto que, en general sube la renta per cápita pero
las ganancias no benefician a todos por igual. Para ciertos grupos de
la población, y hasta para clases enteras de ella, resulta de todo
ello un círculo de pobreza, trabajo, enfermedad y explotación”.
Podemos agregar hoy círculos de estafas variadas en el marco
del capitalismo de casino, financiero, parasitario, digital y
(neo-neo) liberal. Esta estructura sistémica “trabaja en una
espiral que enriquece más a las naciones ricas y empobrece más a
las pobres” y con esta injusta división geopolítica neoimperial
“se agrandan las deudas de los países pobres y no alcanzan la
libertad”.
LA COLONIZACIÓN
INFERNAL DEL MUNDO DE LA VIDA
Moltmann explica después
que, “en el infierno de la pobreza está metido, en la dimensión
política, el de la violencia que existe, en determinadas sociedades
por medio de la dictadura, el señorío de clases y privilegios.
Existe también entre naciones poderosas y débiles”, y este
señorío institucionalizado de la violencia “genera
contraviolencia”. Y esta respuesta a la opresión, esta defensa
revolucionaria de los derechos humanos y sociales, corre los riesgos
de producir más dureza del poder dominante o de contagiarse de la
lógica hegemónica. No menos peligroso es, agrega el teólogo alemán
fallecido en 2024, “el círculo diabólico regulador de la carrera
internacional de armamentos”. Por otra parte, en el diabólico
círculo de la pobreza y la violencia se incluye el “extrañamiento
racial o cultural” o, como diríamos hoy el extrañamiento racista,
neocolonial y cultural. Las y los humanos “se hacen acomodables y
dominables una vez que se les priva de su identidad y su
peculiaridad, degradándolos a factores manipulables en el sistema.
Entonces se los conforma con la imagen de los dominadores”. En tal
caso, las personas “sobreviven en una libertad relativa, pero sin
saber ya quienes son realmente. Se convierten en partecillas
a-páticas de una mega máquina tecnocrática”. Moltmann profundiza
su reflexión explicando, líneas más adelante que, “los infiernos
de la pobreza, violencia y extrañamiento se han fundido hoy en un
círculo mayor, el de la destrucción industrial de la naturaleza”.
Es evidente que “la irresponsable fe en el progreso ha destruido
irreparablemente los sistemas de equilibrio de la naturaleza mediante
la industrialización. Se hacen calculables los límites del
crecimiento. Si no se llega a una compensación entre progreso y
equilibrio social, entonces la muerte ecológica es no solo de temer.
En el laberinto diabólico de la crisis ecológica llega a su final
la colosal empresa de la revolución industrial”. Para Moltmann, el
desarrollo histórico de estos infiernos políticos y sociales
expresa el laberinto diabólico del absurdo y el abandono de Dios,
o dicho en términos antropológicos y filosóficos, la continuidad
de la política imperial y sistémica de los sacrificios humanos,
directos e indirectos, visibles y no visibles y la continuidad de
ideologías religiosas, ideologías de Dios funcionales y cómplices
de esa lógica sistémica sacrificial.
UNA ECODEMOCRACIA
SOCIAL LIBERADORA
El autor de “El Dios
Crucificado” nos anima a luchar colectivamente para salir de estos
círculos infernales, de estas cruces políticas sacrificiales. En la
dimensión económica de la vida, atender las necesidades materiales
de “salud, alimento, vestido y vivienda”. La necesidad de
concretar la justicia social debe pensarse junto a un radical cambio
en el reparto del poder económico, ya que “la privilegiación del
capital frente al trabajo refuerza el infierno de la pobreza”. A
quienes lo tildaban de socialista, Moltmann les contestaba que si el
socialismo hará posible una democracia material,
entonces “el socialismo es el símbolo de la liberación humana y
de la maldición de la pobreza”. Esta democracia sustancial
permitiría la liberación en la dimensión política de la vida,
dónde sería fundamental “la participación y el control sobre el
ejercicio del poder económico y político”. Como canon de justicia
democrática “puede valer la Declaración Universal de Derechos
Humanos” ya que la democracia participativa, protagónica y
auténtica “es el símbolo de la liberación humana del infierno de
la violencia”. En la dimensión cultural de la vida, liberación
-pascua- significa reconocimiento de los otros, reconocimiento de las
diferencias que antes se denominaban raciales, es decir de las
diferencias culturales y sociales. Emancipación debe ser
reconocimiento mutuo de quienes son personal, social y culturalmente
diferentes para constituirse como “símbolo de la liberación del
infierno de la alienación”. En la dimensión ambiental, “sólo
un cambio radical en la relación con la naturaleza terminará con la
crisis ecológica”. Hacer la paz con la Madre Naturaleza implica
reconocer “la hominización de la naturaleza en el sector de
dominio del hombre conduce a la humanización del hombre únicamente
cuando éste es “naturalizado”, porque tras la larga fase de
liberación del hombre frente a la naturaleza en la lucha por la
existencia tiene que hacer su aparición una fase de la liberación
de la naturaleza respecto del monstruo que es el hombre”. Paz
con la naturaleza, remata Moltmann, “es el símbolo de la
liberación del hombre de este infierno”.El Papa Francisco retomó
estas preocupaciones en su Encíclica Laudato Si, publicada en
2015.
DECRECIMIENTO DE LOS
EGOS SACRIFICIALES Y CRECIMIENTO DE LAS CAPACIDADES VITALES
Medio siglo después del
llamado de atención realizado por el teólogo luterano, la
contaminación global y el cambio climático se han agravado y
autores como el filósofo japonés Kohei Saíto son valiosos para
actualizar la crítica a los infiernos generados por las políticas
hegemónicas: la lucha por una democracia social y comunitaria
radicalizada y un decrecimiento de las ganancias, poder,
riqueza y privilegios para unos pocos a costa de las mayorías y de
la Pacha es el potente planteo de Saíto. Otros autores
contemporáneos, como el Premio Nobel indio Amartya Sen y la filósofa
norteamericana Martha Nussbaum vienen también proponiendo una
concepción de desarrollo diferente, un desarrollo humano y
sustentable frente a la lógica liberal y mercantil de un crecimiento
y un desarrollo económico para pocos y sin futuro ambiental. Ambos
autores son conocidos por su “enfoque de las capacidades”
-capacidades que son libertades reales, libertades positivas a
lograr- y la propia Nussbaum publicó un libro titulado “Crear
capacidades” en 2012. Sus trabajos han sido fundamentales para
la puesta en marcha del Indice de Desarrollo Humano de la
Organización de las Naciones Unidas. La teoría económica y
política alternativa de Sen y Nussbaum apunta a que discutamos
democráticamente políticas y acciones sociales sobre lo que las
personas son capaces de hacer y ser, sin limitarse al tema de los
ingresos y los recursos. La filósofa estadounidense plantea diez
capacidades centrales que deberían ser respaldadas por democracias
reales preocupadas en serio por el respeto a la dignidad humana.
Estas capacidades son: poder vivir una vida digna, gozar de
buena salud, la integridad corporal, poder usar los sentidos,
la imaginación y el pensamiento, poder desarrollar las emociones
sin miedo ni ansiedad, ser capaces de desarrollar una razón práctica
y una concepción del bien, ser capaz de vivir con otros y acercarse
a los demás, vivir también en una buena relación con los otros
seres de la naturaleza, poder jugar y reir, y tener un control sobre
el entorno, político y material. ¿Podremos avanzar, paso a paso y
colectivamente a crear las capacidades que nos liberen de los
infiernos y las cruces de las injusticias sistémicas, de la
alienación y de la opresión?. ¿Podremos liberarnos del odio, la
ignorancia, el resentimiento, el negacionismo, el cinismo y los
enfoques parciales e ideologizados de las cosas?...
SALIR DE LA CRUZ. SER
OTR@S
Liberación significa,
como afirma Moltmann, una vida plena de sentido. En este
complicado pero necesario proceso social de lucha por autonomías y
liberaciones es importante pensar la voluntad y la conducta de los
propios oprimidos. En la bibliografía citada por el autor de “El
Dios Crucificado” está la “Pedagogía del Oprimido” del
educador brasileño Paulo Freire. Los trabajos de Freire deben seguir
siendo leídos y releídos si queremos lograr una educación pública
democrática y transformadora, vinculada dialéctica y críticamente
con la realidad política, social y cultural. Es importante evitar
lecturas reduccionistas o simplistas: Freire planteaba de frente
hasta donde puede llegar la lógica infernal hegemónica, la
colonización ideológica de los intereses de las clases dominantes y
convocaba a hacer el aprendizaje y el esfuerzo de pensar diferente en
base al diálogo profundo. Nos dice claramente que las y los
oprimidos “sólo en la medida en que descubran que “alojan” al
opresor podrán contribuir a la construcción de su pedagogía
liberadora. Mientras vivan la dualidad en la cual ser es
parecer y parecer es parecerse con el opresor, es imposible hacerlo”.
Si podemos avanzar en esta tarea de alfabetización diferente,
haremos posible una educación que no cambiará el mundo pero
“cambiará a las personas que van a cambiar el mundo”.
Las y los primeros que
deben dejar de crucificar y de crucificarse son los pobres que
trabajan y luchan todos los días y muchas veces quieren ser,
conciente o inconscientemente como Poncio Pilatos.
Sursum Corda! (Levanten
sus corazones!)... Para que las pascuas sean felices.
Prof. Mauricio
Castaldo
mauriciocastaldo74@gmail.com
María Grande, Provincia
de Entre Ríos
NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA:
Los conceptos de Enrique
Dussel pueden leerse, por ejemplo, en su artículo “Expansión
de la cristiandad, su crisis y el momento presente”, publicado
en la Revista Concilium Nro. 164 de Abril de 1981, ver en
https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_Articulos/118.1981_espa.pdf
y en “El paradigma del éxodo en la teología de liberación”,
Concilium Nro 209, Enero de 1987, ver en
https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_Articulos/181.1987_espa.pdf.
La distinción entre política liberadora y reino mesiánico, Dussel
la aclara en su libro “Etica Comunitaria”, BsAs, Ediciones
Paulinas, 1986. Queda claro, en la dialéctica de Dussel, que la
justicia política, legal, económica, social, cultural y ambiental
no realiza ni agota la idea del Reino sino que la aproxima, quedando
siempre abierta. Por lo demás, todos los trabajos de Dussel pueden
leerse y descargarse en la página https://enriquedussel.com/.
La concepción estructural del pecado es desarrollada por Elsa
Tamez en “Contra toda condena. La justificación de la fe
desde los excluidos”, San José, Costa Rica, Editorial DEI,
Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1991. Las conexiones y
diferencias entre las pascuas judía y cristiana se analizan
por ejemplo en la nota “Semana
Santa: por qué las fechas cambian cada año y en qué se diferencian
la Pascua judía de la cristiana”,
BBC News, La Nación de BsAs, 9/4/2023, ver
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/semana-santa-por-que-las-fechas-cambian-cada-ano-y-en-que-se-diferencian-la-pascua-judia-de-la-nid13042022/
y en “Semana
Santa 2025: Diferencias y coincidencias entre la Pascua judía y la
Pascua cristiana”,
ACI Prensa, ver en
https://www.aciprensa.com/recurso/2885/semana-santa-2025-diferencias-y-coincidencias-entre-la-pascua-judia-y-la-pascua-cristiana.
Los libros del entrerriano Ruben Dri,
“El
Movimiento antiimperial de Jesús. Jesús en los conflictos de su
tiempo”,
BsAs, Biblos, 2004, “La
utopía de Jesús”,
BsAs, Biblos, 2011 y “Ateísmo,
fe y liberación. Mensaje cristiano y pensamiento de Marx”,
BsAs, Biblos, 2022. El amplio repaso del “Sentido
de la crucifixión”
y de la antropología de René Girard
por Emilio Lospitao
en la Revista
Renovación,
31/8/2025, ver
https://revistarenovacion.wordpress.com/2025/08/31/sentido-de-la-crucifixion/.
El trabajo de Jürgen Moltmann
en castellano, “El
Dios Crucificado”,
Salamanca, Ediciones Sígueme, 1975. Agradecemos al Prof.
René Krüeger,
pastor de la Iglesia
Evangélica del Río de la Plata,
habernos acercado este aporte fundamental. El libro de Gianni
Vattimo,
“Después
de la cristiandad. Por un cristianismo no religioso”,
BsAs, Paidós, 2009. La entrevista “Slavoj
Zizek: ateísmo, cristianismo y el futuro de la sociedad”
por José
Daniel Figuera,
en Bloghemia,
17/3/2025, ver
https://bloghemia.com/2025/03/slavoj-zizek-ateismo-cristianismo-y-el.html.
Un estudio del pensamiento de Eagleton
en Sergio Blanco Gonzalia,
“Teología
e historia: el marxismo trágico y esperanzado de Terry Eagleton”,
Revista
Divulgatio
Nro 16, Año 2021, ver
http://revistadivulgatio.web.unq.edu.ar/entradas-ejemplares/teologia-e-historia-el-marxismo-tragico-y-esperanzado-de-terry-eagleton/
y la comparación de las tesis de Girard y Eagleton en Laura
Duimich,
“El
sacrificio: del rito a la acción política radical”,
ver
https://www.teseopress.com/patagoniatragediaysacrificio/chapter/el-sacrificio-del-rito-a-la-accion-politica-radical/.
Sobre el concepto bíblico de Hijo
del Hombre,
la politicidad de la crucifixión y la reconstrucción histórica del
ambiente de lucha de los primeros cristianos, la moderación
evangélica de la imagen de Pilatos después de la derrota y la
represión -y en el marco de la competencia religiosa entre judíos
tradicionales y judeocristianos- y las capas de sentido de los textos
del Nuevo Testamento pueden verse todos los trabajos de Antonio
Piñero,
especialmente “Guía
para entender el Nuevo Testamento”,
Madrid, Editorial Trotta, 2006. Sobre los demonios
y cerdos
del mundo actual -los que generan masacres en Gaza, en Irán y en
tantos lugares-, los que gozan cruelmente con estafas políticas
neoliberales de todo tipo podríamos explayarnos pero es mejor dejar
que cada lectora/lector saque sus propias conclusiones. Lecturas
importantes pueden ser también Jon
Sobrino,
“El
principio misericordia. Bajar de la cruz a los pueblos crucificados”,
Santander, Sal Terrae, 1992, Néstor Míguez, Joerg Rieger y Jung Mo Sung, "Más allá del espíritu imperial", BsAs, La Aurora, Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, 2016 y Leonardo
Boff, “La
fe en la periferia del mundo. El caminar de la Iglesia con los
oprimidos”,
Santander, Sal Terrae, 1980. El libro de Boff se lo debemos a la
generosidad y el compromiso de nuestro querido amigo el Padre
Carlos Barón,
a quien siempre recordaremos con afecto, con respeto y con una
sonrisa. La Encíclica
Laudato Si
del Papa Francisco
en
https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html.
Las citas
bíblicas
pueden chequearse en https://www.biblia.es/reina-valera-1960.php.
El libro de Kohei Saíto,
“El
capital en la era del Antropoceno. Una llamada a liberar la
imaginación para cambiar el sistema y frenar el cambio climático”,
Sinequanon, 2022, y una entrevista de Cecilia
Barría a
Saíto para la BBC, "Estoy
intentando crear una nueva imagen del socialismo y el comunismo,
porque si siempre pensamos que son dictaduras, la gente no piensa en
alternativas a la globalización actual":
el filósofo japonés que defiende el decrecimiento económico”,
BBC Mundo, 6/10/2024, ver
https://www.bbc.com/mundo/articles/cr54344ee0zo.
La “Pedagogía
del Oprimido”
de Paulo Freire,
México, Siglo XXI Editores, 2005. Una buena lectura para pensar y
enfrentar las alienaciones en la era del capitalismo posmoderno
también pueden ser los libros de Byung
Chul Han,
por ejemplo “Sobre
Dios. Pensar con Simone Weil”,
Barcelona, Paidós, 2025. Sobre el episodio neotestamentario del
centurión
que no se siente digno pero tiene fe en Jesús hay varios comentarios
y debates, algunos estudiosos plantean la homosexualidad del romano y
la posibilidad de que el Maestro haya hecho un milagro respetando lo
que hoy denominamos la diversidad. No lo vamos a negar, pero no
creemos que la vida sexual sea una preocupación para los romanos de
esa época, en todo caso si para un romano cristianizado o en vías
de cristianizarse o también para la mirada moral del evangelista,
estricto como lo muestran las costumbres heteropatriarcales de la
época pero con una relativa apertura hacia la generosidad de Cristo
y el cristianismo. El debate continuará, lo que nosotros creemos es
que la crítica mesiánica al imperialismo romano podrá tener algún
costado moral y sexual pero nunca deja de ser política. Véase por
ejemplo Ariel Alvarez Valdés,
“¿Hizo
Jesús un milagro a un homosexual?”,
Revista
Criterio
Nro 2412, 2015, ver
https://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/?p=10479.
El libro de Martha Nussbaum,
“Crear
Capacidades. Propuesta para el desarrollo humano”,
Madrid, Paidós, 2012. Una introducción a este trabajo por Rubén
Benedicto Rodríguez,
“Martha
Nussbaum: Las capacidades humanas y la vida buena”,
Revista
Turia,
ver
https://www.ieturolenses.org/revista_turia/index.php/actualidad_turia/martha-nussbaum-las-capacidades-humanas-y-la-vida-buena.
La necesidad de diálogos y consensos básicos entre creyentes y no
creyentes fue una insistencia del recientemente fallecido Jürgen
Habermas,
por ejemplo en sus trabajos “Israel
o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad”,
Madrid, Trotta, 2001 y “Entre
naturalismo y religión”,
Barcelona, Paidós, 2006. Para nosotros, autores como Habermas, Karl
Otto Apel, Giambattista Vico, William James, Ernst Cassirer, Cliford
Geertz, Robert Bellah, Gianni Váttimo, Terry Eagleton, Slavoj Zizek,
Enrique Dussel, Byung Chul Han, Luis Garagalza, Boaventura de Sousa
Santos, Martha Nussbaum y Raimon Panikkar con su propuesta de una
hermenéutica
diatópica
han sentado las bases de lo que denominamos bi-semiótica,
es decir de una ciencia
social y cultural hermenéutica y siempre abierta
que busca acercamientos y acuerdos entre creyentes y no creyentes sin
caer en la lógica ilustrada eurocéntrica, cosa que Habermas intentó
evitar, aunque no sabemos si con buena suerte. Por último, la
expresión latina Sursum Corda!
la tomamos de Alejo Peyret,
notable intelectual y educador francés, republicano y sansimoniano,
radicado en Entre Ríos en épocas de la Confederación urquicista.
Peyret lanzó la consigna de levantar los corazones en las primeras
páginas de su trabajo “La
evolución del cristianismo”
que originalmente fue parte del libro “Historia
de las Religiones”,
publicado en 1886 y luego editado en forma separada por José
Ingenieros
para su Biblioteca
de La Cultura Argentina
en Buenos Aires, en 1917. Recordamos que los escritos militantes de
Peyret se dieron en el marco de la disputa entre el estado argentino,
gobernado por los liberales roquistas y la iglesia católica de esa
época por la promulgación de la ley
de educación laica,
gratuita y obligatoria. El libro de Peyret fue un arma de lucha de
los laicistas: se enmarca en lo que se denomina el primer período,
la
primera búsqueda del Jesús histórico.
Ilustrados, racionalistas liberales y después socialistas empezaron
a señalar diferencias entre lo que denominaban el Jesús histórico
del Jesús de la Fe, es decir de Jesús de los dogmas teológicos y
los rituales eclesiásticos. En varios capítulos, los apuntes de
Peyret tienen una profundidad extraordinaria, coincidiendo con los
estudios posteriores sobre la vida de Jesús de Nazaret y sobre la
historia del cristianismo. Este trabajo que hoy publicamos sobre la
Pascua y la utopía de la cruz vacía es fruto de casi tres años de
estudio de la obra de Peyret y de los temas abiertos por este autor
para la investigación y el debate. En el capítulo XIII, titulado
justamente “La
evolución del cristianismo”,
Peyret llega a afirmar que “es preciso recomenzar el movimiento
inicial, dejando para siempre las alucinaciones que echaron a perder
entonces la solución religiosa y social, y llevar
a cabo la gran síntesis prometida por el mesianismo
y equivocada por el cristianismo (Dussel diría por la cristiandad):
justicia
e igualdad para los hombres todos, para los pueblos todos,
libertad ilimitada de conciencia, identificación de la tierra y el
cielo, en una palabra una religión científica, por medio de la cual
pueden desarrollarse todas las facultades del ser humano”. Más
allá del positivismo científico influyente de la época, ¿no
anticipa Peyret a varios autores citados en nuestro trabajo?. ¿No
articula, en un mismo párrafo, una idea democrática de mesianismo,
un diálogo entre Jerusalén y Atenas y una preocupación política,
social, cultural y pedagógica para que todos podamos desarrollar
nuestras facultades y capacidades?. ¿No será positivo entonces
pensar al cristianismo como la necesaria utopía de la cruz vacía?.
Ya
lo dijo hace tiempo Eduardo Galeano, la utopía sirve para caminar.
"La utopía está
en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino
diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por
mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la
utopía? Para eso: sirve para caminar"