sábado, 25 de octubre de 2014

ARTIGAS Y LA DEFENSA DE LOS PUEBLOS LIBRES, AYER Y HOY

La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no sólo de España sino de todo poder extranjero”
JOSÉ ARTIGAS, 1815

...No se olvide que el interino Director en 1815 se la ofreció (la independencia)
al anarquista Artigas y la rechazó porque quería la Patria Grande,
pero a su modo, como los demás montoneros”
DOMINGO MATHEU, Autobiografía, en
 OSCAR R. TAVANI PEREZ COLMAN
Ramírez y Artigas, una nueva interpretación


-¿Qué entendemos por federalismo?:

...Del hecho de que un país haya constituido parte de un Estado, aunque se hubiera agregado libremente a él, no se desprende de ningún modo la obligación de quedar asociado siempre a ese Estado. Ninguna obligación perpetua podría ser aceptada por la justicia humana, la única que puede constituir autoridad entre nosotros, y no reconoceremos nunca otros derechos y otros deberes que los que se fundan en la libertad. El derecho de la libre reunión y de la secesión igualmente libre es el primero, el más importante de los derechos políticos; sin él la confederación no sería más que una centralización enmascarada...”
MIJAIL BAKUNIN
El Federalismo (1868)



En 1820, Ramírez abandona a su jefe Artigas y pacta con BsAs el Tratado del Pilar, rompiendo la Liga Federal sudamericana revolucionaria. A partir de allí, se iniciará un camino sinuoso de derrotas para ambos y para todos los pueblos litoraleños, que hasta el día de hoy pagan caro y con dolor esos errores políticos históricos.

Cientos de páginas se han escrito sobre el lamentable enfrentamiento entre Artigas y Ramírez, y no está mal hoy dar una vuelta de tuerca sobre este asunto, en un contexto de rediscusión federalista latente, aunque en un marco político e ideológico estrecho.

En 1820, la Liga Federal se enfrentaba a los enemigos imperialistas -derrotados los españoles, se había producido la invasión portuguesa desde el Brasil a la Provincia Oriental y toda la mesopotamia corría peligro- y a los enemigos centralistas porteños, que eran la otra cara de la misma moneda neocolonialista, y que no sólo tenían acuerdos permanentes con los poderosos de afuera, sino que muchas veces atacaban al federalismo artiguista y a los pueblos con más saña y ferocidad que los propios invasores extranjeros.

Era el artiguismo quién, desde 1813, proponía independencia en serio, autonomías con mayúsculas, república y federación -y democracia multicultural con reforma agraria integral, defensa de una tierra que no se puede vender y justicia social- para lograr la libertad verdadera y la felicidad de los pueblos del sur. Era el Congreso de Oriente artiguista el que el 29 de Junio de 1815 (1) ya había declarado la independencia y presionaba a las Provincias Unidas para que se definieran a favor de los valores de la libertad y la justicia, sin vueltas. Y fue en ese histórico congreso federal y americano, dónde se consagró nuestra bandera tricolor -que aquí llamamos Bandera de Entre Ríos- como el Pabellón de la Libertad (2).


No lo quedó otra al Congreso de Tucumán de 1816 que declarar la independencia, aunque los diputados -con predominio de BsAs- no se privaron de proyectar gobiernos monárquicos y centralistas, como así tampoco perdieron tiempo y enviaron una misión secreta a lo que hoy es el Brasil, para acordar con el imperio portugués la invasión de éste a la Banda Oriental y el ataque conjunto, por todos los medios, a las fuerzas revolucionarias artiguistas.

Entre 1816 y 1820, la diagonal roja de los pueblos confederados sangró más que nunca en la lucha simultánea contra el imperialismo y el centralismo cómplice de aquel, y al final entre un enfrentamiento fratricida también. En esa época, Ramírez se consagró en las luchas como un brillante combatiente de la causa federal revolucionaria, y Artigas le tenía una alta estima, confianza y consideración, como se puede apreciar en la correspondencia entre ambos (3).

Y estaba claro para todos que la causa que defendían era la de los pueblos libres y culturas libres confederados. No es ocioso recordar que la organización revolucionaria se denominaba Liga de los Pueblos Libres. Y es muy importante detenerse en ese concepto: el federalismo libertario artiguista se construye desde abajo y horizontalmente desde la extraordinaria noción histórica de Pueblos Libres. Es decir, que cuando se hablaba de “autonomía de las Provincias” se hablaba en un sentido absolutamente distinto al que le damos hoy a esa expresión ahora instituída. Entre 1813 y 1820, Provincia se escribía con mayúsculas y era la idea de que cada territorio era un pequeño país, autogobernado, autodeterminado y solidario con los demás pueblos, en un proyecto confederal que extendía su mirada no sólo al gran territorio de las Provincias Unidas de Sudamérica sino a toda Nuestra América multi e intercultural. Y por ésto, Artigas no era presidente ni jefe supremo, sino Protector de los Pueblos Libres.

Debemos subrayar entonces que la matríz federal artiguista revolucionaria es absolutamente distinta a la matriz constitucional alberdina y al pacto hegemónico urquicista y mitrista (1853-1861), dónde los pueblos pasan a ser, paso a paso, provincias con minúsculas cada vez más dependientes del poder central.

Para nosotros, no puede haber homenajes a Artigas o relectura del proyecto político artiguista sin debate a fondo por un proceso constituyente revolucionario y emancipador, confederal, comunal, multidimensionalmente democrático, entrerriano, soberano, argentino y centro-suramericano, en camino a una Federación Democrática Global de los trabajadores y los pueblos (4).

El tipo de relectura política que cada cual proponga de Artigas y el artiguismo siempre mostrará, en un análisis crítico y sintomático de la misma, los límites o potencias del ideario que anima esa relectura. Para nosotros, Artigas vuelve con los que luchan.

En 1820 Ramírez abandonó ese proyecto. Artigas ya había sido traicionado por su ex lugarteniente Fructuoso Rivera –que se había pasado al bando portugués- y había sido derrotado en Tacuarembó. La esperanza que le quedaba a la Liga Federal era el triunfo de Ramírez contra los porteños en Cepeda, y éste triunfo federal llegó. Ramírez tenía que salvar y repotenciar el proyecto federalista sudamericano, obligando a los porteños a respetar el proyecto político, a discutir su integración al mismo y a colaborar de una vez para derrotar y expulsar al enemigo portugués.

Un futuro promisorio esperaba a las Provincias Unidas del Sur y al federalismo popular si se cumplían estas directivas de Artigas, pero Ramírez acordó otra cosa con los porteños en el Tratado del Pilar -pacto que hasta hoy algunos irresponsablemente festejan como parte de su entreguismo- y abandonó el proyecto artiguista.

Mucho se ha escrito sobre los “asesores” de Ramírez y sobra sus propias intenciones políticas, pero más allá de eso, varios no se cansan de decir que había que “buscar un poco de paz y recomponer las fuerzas, y que ya no daban las condiciones para seguir la guerra antiimperialista y anticentralista”. Estos mismos que no lo exigen a Ramírez haber dado continuidad a la coherencia, no dicen nada cuando Artigas no ahorró en sacrificios, ayudando con hombres, armas y vidas a independendizar a Entre Ríos del centralismo en el combate del Espinillo de 1814. Tampoco dicen nada del éxodo oriental anterior y de la hermandad confederal que se potenció en el Ayuí, en Concordia, y que era la unión de los pueblos oriental y entrerriano en lucha contra el dominio español -todavía amenazante en la región en ese tiempo- y contra la traición de BsAs que le había entregado la Banda Oriental y Entre Ríos a los godos atrincherados en Montevideo.

Y que nadie se olvide que el enviado porteño al Ayuí para dividir a las milicias populares artiguistas había sido Sarratea, el enemigo número uno de la independencia verdadera de los pueblos y del federalismo. Con el mismo Sarratea, Ramírez firmó en 1820 el Tratado del Pilar, que el mitrismo genocida festeja como base de la argentinidad estatal.

Artigas no dudó en enfrentarse a la traición con el objetivo permanente de salvar y reconstruir el proyecto federal americano revolucionario. En la Batalla de Las Guachas, en Tala, la mayoría de los entrerrianos y litoraleños estuvo del lado del Protector y Ramírez fue derrotado. Pero en el combate siguiente y que sería el definitivo, en Las Tunas -cerca de Paraná- Ramírez recibió ayuda porteña y portuguesa y derrotó así al movimiento artiguista. Persiguió con saña a su anterior jefe y a los pueblos y culturas artiguistas, y Artigas tuvo que exiliarse al Paraguay, donde murió pobre y Karai Guasú en 1850 (5).

La supuesta transición a un federalismo pactada por Ramírez con BsAs no se dió nunca, y el propio Ramírez volvió sobre sus pasos -ya sin Artigas, y con una Banda Oriental en manos de los portugueses- e instituyó la República de Entre Ríos, de corta duración, porque sus ex aliados de BsAs y de Santa Fe le mostraron sus grandes dientes, y lo terminaron derrotando y asesinando en 1821. Y no sólo eso, sino que su ex compañero Estanislao López ordenó que le cortaran la cabeza y la expusieran públicamente.

Ahí está el resultado político de abandonar y quebrar la Liga Federal artiguista. ¿Y si Ramírez hubiera seguido siendo el gran combatiente federalista del Saucesito (1818)? ¿Y si Ramírez hubiera afirmado en 1820 el proyecto federal artiguista sudamericano?.

En el corto tramo temporal en el que fué Jefe Supremo, y en el que tal vez, en algún momento, tomó conciencia de lo que venía haciendo, Ramírez promovió una república entrerriana a la que integró forzadamente a correntinos y misioneros. La República de Entre Ríos fué la forma política posterior al Pueblo Libre Entrerriano confederado, y su afirmación autónoma es tan contradictoria como innegable. Pero ni Artigas ni Ramírez pudieron darle forma global a sus proyectos republicanos y federalistas y sus históricos esbozos no pueden ser traducidos historiográficamente como antecedentes del pacto feudo-federal-unitario alberdino -más allá de la inteligencia analítica e historicista del más brillante pensador del conservadurismo argentino que seguramente fue Juan Bautista Alberdi-, urquicista y mitrista.

La República de Entre Ríos sin estrategia y sin política revolucionaria se quedó sin cabeza y sin futuro. La república entrerriana artiguista quedó latiendo como hipótesis del devenir.



19 de Junio: Día de la Bandera de Entre Ríos, la Bandera Federal Sudamericana de Artigas


¿Vendrá el federalismo universal?”
AMARO VILLANUEVA

Desde el 19 de Junio de 2010, y ante el planteo de Agmer María Grande y del Foro Artiguista Entrerriano, entre otros sectores y organizaciones comprometidos, se empezaró a conmemorar en todas las escuelas entrerrianas el Día de la Bandera de Entre Ríos, la Bandera Federal de Artigas (que nació un 19 de Junio de 1764), y que fué la Bandera de Ramírez también. Es un momento propicio no sólo para repasar nuestra historia y nuestra genealogía política y cultural a fondo, sino también para pensar las luchas soberanistas y federalistas a nivel global, y los desafíos de los trabajadores y el pueblo entrerriano.


19 y 20 Junio pasan ahora a ser los días de nuestras banderas y hay que llenar de contenido histórico, político, pedagógico y cultural esas conmemoraciones. Hay que disputar en serio el sentido de la historia y del futuro, afirmándonos en nuestra memoria.

Está en nosotros hacer pedagogía de la autonomía teórica y abstracta o afirmar una pedagogía de la anticipación y de la esperanza con la memoria profunda de nuestra tierra y de nuestra cultura. Está en nosotros hacer entrerrianismo simpático y turístico o federalismo simbólico y romántico, o pelear desde abajo por un futuro político, económico, social, cultural y ambiental distinto.

Está en nosotros hacer de la soberanía pedagógica parte de la lucha por la soberanía política y la emancipación social y cultural, en el contexto de las historias de nuestra tierra y de las condiciones actuales, que hay que superar.

Es hora de empezar a dar vuelta la página y salir de nuestra pedagogía y nuestra didáctica instituída, tradicional. No podemos pedirle a los hijos de los trabajadores -nuestros alumnos- y la clase trabajadora en general el compromiso y la conciencia que nosotros no tenemos o no forjamos. No podemos construir educación pública y popular en serio y conciencia movilizada con un sentido profundo de la Tierra, la Democracia y la Justicia si nosotros mismos no nos movemos en ese sentido. Si nuestras prácticas pedagógicas, nuestra didáctica y nuestros actos escolares van a seguir girando sobre el caudillo, sobre un prócer de mármol o sobre imágenes burguesas como un Cabildo o una Casa de Tucumán y no sobre la reflexión crítica y creadora de procesos de lucha colectiva pasados y presentes, vamos a seguir girando como trompos didácticos en la educación formal conservadora y tradicional. 

Si enseñamos falsa verticalidad política en el aula o en los actos, no podemos pedir conciencia movilizada masiva y horizontal. Si nuestra semiótica política e histórica es una imagen burguesa y no la o las imágenes de la multi e interculturalidad que ha luchado y lucha en Nuestra América-Abya Yala y el mundo, no podremos salir de una semiótica y una didáctica colonizadas, no saldremos de la colonialidad del poder y del racismo epistemológico. Y necesitamos hacerlo, necesitamos debatir, intercambiar y forjar, colectivamente, autonomía en movimiento y soberanía pedagógica, epistemológica, política, cultural y ambiental. Nuestro nuevo horizonte de sentido y praxis actual debe co-fundarse sobre la necesidad de generar contrahegemonía actualizada, contrapoder, antipoder, poder popular para una democracia protagónica y una economía política de los trabajadores, los pueblos y la Tierra. (6).

Está en nosotros salir del estrecho corcet ideológico en el que nos quieren meter los nacionales y populares extractivistas y sus supuestos mediáticos adversarios sojeros, que en el fondo son sólo la otra cara de la misma moneda.

En todo el mundo, los trabajadores y los pueblos luchan a su manera contra la concentración, el ajuste y la centralización política y económica, estatal y capitalista, con su correlato de degradación y precarización social, ambiental y vital. 



Más 5.000 pueblos, naciones y culturas luchan a nivel global contra 200 estados unitarios, tal como lo dice el historiador y militante vasco Karlo Ravelli (7). Tal los ejemplos de Escocia, Irlanda del Norte, el País Vasco, Catalunya, Galicia, los Kurdos y Palestina, que no deja de sangrar y de sufrir. Y el debate sobre autonomía, independencia, plurinacionalidad, federalismo, democracia directa y emancipación social y cultural renacen en Nuestra América, en Europa y en todo el mundo -donde los pueblos originarios, como los mapuches y los quechuas replantean el concepto de confederación, donde los zapatistas hacen historia reafirmando la autonomía política y social, y dónde el pueblo boliviano se co-instituye como plurinacional y comunitario-, donde en Venezuela las organizaciones populares batallan por transformar el proceso de revolución política bolivariana en una democracia socialista comunal.


Tenemos que seguir estudiando, luchando y explorando distintas experiencias y caminos de lucha, para tensar el unitarismo estatal argento y reabrir un camino de libertad, justicia y confederación real argentina y sudamericana. Miremos la Confederación Suiza, con ejecutivo y debate confederal, con prácticas permanentes de democracia directa, y con libertad a sus cantones, provincias autónomas y estados, para relacionarse entre sí y para relacionarse con los pueblos de la denominada Unión Europea.

Cambiemos la mirada y pensemos distinto para luchar mejor. Los trabajadores vascos y sus organizaciones sindicales soberanas -por ejemplo- avanzan con planes de lucha contra el ajuste neoliberal, a pesar de las dudas y transas de la burocracia sindical española y centralista. Miremos y apoyemos a los trabajadores catalanes, aplaudamos a la militancia obrera y popular, clasista, solidaria y soberanista, andaluza de la CUT-BAI (Corriente de Unidad de los Trabajadores, Bloque Andalucista de Izquierda).

Está muy claro que no podremos salvar el planeta si no logramos colectivamente una nueva práctica teórica de la emancipación social (8).

La independencia de clase de todos los trabajadores en la lucha -la autonomía política activa-, la soberanía política y cultural y el federalismo libertario vuelven a ser, y más que nunca, una plataforma fundamental para luchar contra la concentración y el saqueo capitalista, y para que no sea normal que un gobierno le llame “ley de pago soberano” a una ley que sigue entregando nuestros recursos, nuestra riqueza y nuestro sacrificio, cuando está muy claro que la única deuda del Estado argentino y del Estado entrerriano es con el pueblo trabajador.

Prof. Mauricio Castaldo 
 María Grande-Entre Ríos
Trabajo presentado para las
Primeras Jornadas del Pensamiento Latinoamericano

Resistencia Estudiantil – UADER

Universidad Autónoma de Entre Ríos

Dibujo de Nito de Mercurio
Periódico Nueva Zona - Gracias

actividadentrerios.blogspot.com
(Foro Artiguista Entrerriano)
Facebook: Mauricio Castaldo
Twitter: @paisentrerriano


BIBLIOGRAFÍA, PÁGINAS WEB Y NOTAS:

(1) Para el análisis de las Instrucciones del XIII, del Reglamento de Tierras de 1815 y la política de la Liga Federal, ver ENRIQUE MENDEZ VIVES, “Artigas y la Patria Grande”, Montevideo, Ediciones Tauro, 1972, pp.43-95. En internet, las Instrucciones del XIII pueden verse, por ejemplo, en http://www.artigas.org.uy/fichas/artigas/artigas_instrucciones_04.html y el Reglamento de Tierras, en http://www.chasque.net/vecinet/regl1815.htm
(2) Sobre la semiótica política de nuestra Bandera Federal, ver TIRSO FIOROTTO, “Eso de Pintarle una banda Roja. Banda Roja a Dos Bandas”, en http://columnaartiguista.blogspot.com.ar/2009/06/eso-de-pintarle-una-banda-roja.html
(3) Sobre Artigas y Ramírez, se puede ver, críticamente y a veces a contrapelo del autor, OSCAR R.TAVANI PEREZ COLMAN, “Ramírez y Artigas, Una Nueva Interpretación”, Colón, ER, Birkat Elohym, 2007.
(4) Para repensar la lucha federalista, regional, continental y global, recomendamos primero, AMARO VILLANUEVA, “¿Vendrá el federalismo universal?”, en Obras Completas, Vol.III, Eduner, Paraná, 2010, p.589; MICHEL PABLO, pensando una República Autogestionada Mundial, en “Ser Marxista Hoy”, ensayo publicado en el libro “La liberación de Marx”, de VV.AA, Editorial Tierra del Fuego, BsAs, 1992, pp.29-41; y MIKHAIL BAKUNIN, “El Federalismo”, en http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/socialismo_federalismo/bakunin2.html
(5) Para analizar la relación entre Artigas y los pueblos nativos, desde una visión multicultural, antieurocéntrica y anticolonial, ver GONZALO ABELLA, “Artigas, el resplandor desconocido”, en http://www.chasque.net/vecinet/abella00.htm
(6) Sobre la colonialidad del poder, por supuesto, ANÍBAL QUIJANO, Cuestiones y Horizontes.
De la Dependencia Histórico-Estructural a la Colonialidad/Descolonialidad del Poder”
, en http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=871. Por lo demás, ya JORGE ABELARDO RAMOS, planteó clara y profundamente que el artiguismo era “la Nación (multicultural) en Armas”. Cfr J.A.RAMOS, “Las Masas y las Lanzas”, BsAs, Plus Ultra, 1974, pp.79-101. Nosotros planteamos, en otro trabajo, “Volvamos a darle las armas a los negros, a los pobres y a los pueblos”, en http://www.herramienta.com.ar/herramienta-web-6/bicentenario-demosle-las-armas-los-negros-los-pobres-y-los-pueblos. Sobre el contrapoder y el antipoder en movimiento, ver JOHN HOLLOWAY, “Cambiar el Mundo sin Tomar el Poder”, en http://www.argentinawarez.com/ebooks-gratis/1611879-cambiar-el-mundo-sin-tomar-el-poder-john-holloway-libro-pdf.html
(7) Ver KARLO RAVELLI, ¿Autodeterminación o derecho de autodeterminación?”, en http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?t=12011, Cuestión indígena, cuestión nacional mundial”, en http://argentina.indymedia.org/news/2009/06/674780.php y “Clase obrera e internacionalismo indígena”, en http://argentina.indymedia.org/news/2009/06/677691.php

(8) Recomendamos aquí, No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”, reportaje en Página 12 a ULRICH BRAND, donde se analizan los conceptos de Postdesarrollo y Buen Vivir, en http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-192462. Y para profundizar en la necesaria, urgente y estratégica propuesta de un movimiento eco-político pedagógico por la emancipación, ver PETER MC LAREN, Objeción admitida: la praxis pedagógica revolucionaria como fuerza de ocupación”, en http://www.herramienta.com.ar/herramienta-web-14/objecion-admitida-la-praxis-pedagogica-revolucionaria-como-fuerza-de-ocupacion

No hay comentarios: