LO MEJOR:
1- Los valores de los futbolistas argentinos: Licha Martínez y Cuti Romero no saludan a Donald Trump al recibir las medallas. Lo Celso y otros compañeros desplegan la bandera “Las Malvinas son argentinas” después del partido con Inglaterra. El hecho político global que se generó con esa acción: el diario británico The Guardian pidiendo a su gobierno negociar la devolución de las islas del sur. Messi declarando, al final de esa misma semifinal: “jugamos por la gente, que sabemos la está pasando mal”. Scaloni diciendo “son unos indios” por el coraje y la lucha. Cierto periodismo argentino razonable pidiendo a la política y a la sociedad que tenga valores parecidos a la scaloneta.
2- España evitando la foto con Trump e Infantino al levantar la copa. Las triangulaciones en movimiento y las rotaciones del equipo español, un gran fútbol colectivo.
3- El Paraguay de Alfaro y su cuerpo técnico. El agradecimiento de un periodista paraguayo que, cuando habla del DT argentino dice “un técnico...no diría extranjero”. Emociona.
4- La dupla egipcia Salah y Hassan. Cracks.
5- Mbappe afirmando que nunca haría publicidades de empresas de apuestas.
6- El partido de Haaland y Noruega contra Brasil.
7- La caracterización que la periodista española Ana García dio de la Scaloneta antes de la final, pensando que "la anarquía de Argentina puede ser el mayor problema para España". El concepto es hermoso y tal vez exceda la realidad, pero la idea es potente y amerita un análisis, una valoración y un debate. También se podría hablar de la anarquía o el comunismo emocional de las y los hinchas argentinos en todos lados: una pasión compartida, una solidaridad que rompe todas las leyes, reglas y costumbres instituidas y verticales: el encargado de un local, que después del segundo gol de Argentina contra Inglaterra sale a la calle y se abraza con el muchacho que estaba mirando desde la vereda; los empleados de la farmacia que le dan una silla a la señora que entró y justo empezó a darse vuelta un partido. Locura colectiva linda, espiritualidad bilardista, anarquismo emocional, comunismo emocional que atraviesa fronteras, llegando por ejemplo a Bangladesh que tiene una hinchada argentina más grande que toda la Argentina.
8- El éxito de los perritos Pache y Plumis, que de las redes saltaron a la tele. Imperdible el video donde uno de los perritos parodia a un comentarista de fútbol.
9- La alegría de los palestinos con los éxitos de Lamine Yamal -solidario con el sufrimiento del pueblo en Gaza- y del equipo español.
10- La memoria de los vascos que no festejan triunfos españoles. La honestidad del portavoz del partido SUMAR -aliado de los socialdemócratas españoles en el gobierno- pidiendo poner un freno a fondos buitres como “Eleven Future Invest”, cuyo titular es el futbolista Ferrán Torres, que especulan con las viviendas ante tanta necesidad de vivienda en los pueblos del Estado Español.
LO PEOR:
1- La acusación, por parte de varios sectores a nivel internacional, de “racismo” al equipo nacional y a la sociedad argentina. Los acusadores no ven, o hacen como que no ven, dos cosas: que no todos los argentinos somos iguales a quienes nos gobiernan, aunque si, vivimos en una sociedad ideológicamente contaminada por la ultraderecha y segundo, que en las sociedades de los “acusadores” hay tanto o más racismo y discriminación que en Argentina.
2- El gobierno de Milei acordando con la FIFA que no haya banderas referidas a Malvinas en el partido con Inglaterra. ¿Hemos llegado al colmo de un gobierno trucho, estafador, corrupto, mediocre, mala leche, empobrecedor y colonial? ¿Hemos llegado al colmo de la vergüenza ajena con este gobierno inmundo, o todavía falta?.
3- El racismo y el cinismo del gobierno norteamericano y de la FIFA. Detención de un árbitro de piel negra al empezar el mundial, cartelito de “love” en la final, siendo lo que han sido y lo que son. ¿“Love” del nuevo Calígula y de los nuevos Poncio Pilatos?.
4- El acuerdo infame de Trump e Infantino para borrar la tarjeta roja de un jugador de USA. Por suerte, y por eso el fútbol es hermoso, no les sirvió de nada.
5- Las “pausas de hidratación”, las publicidades infinitas. La publicidad de apuestas con la imagen de Diego Maradona: ¿el fin de una mínima ética publicitaria?.
6- El Brasil de Carlo Ancelotti.
7- Las cargadas de Mbappe y Olise a rivales menores cuando Francia iba ganando. El fin de las risas de Olise con Paraguay y con España.
8- Valverde y la camarilla antibielsista en Uruguay que se aburría rápido de charlas y estrategias, como los peores adolescentes posmodernos y digitales.
9- Las hijoputeces de la política en Argentina y Entre Ríos en medio del mundial. Intento de entregar las tierras argentinas a extranjeros, ajuste provincial contra las jubilaciones con senadores frigeristas que inician trámites jubilatorios antes de votar la destrucción de los derechos jubilatorios de los demás.
10- La poca fe de un Scaloni muy emocional en los suplentes de Argentina. La poca fe en Simeone, en Lo Celso. Las malas decisiones del DT en la final que hicieron retroceder a la selección hasta solo defender cerca de su área grande. Había variantes, más allá de las lamentables lesiones, y no fueron aprovechadas durante todo el mundial. ¿Y si hubieran jugado, al mismo tiempo, Simeone y Nico González en cada banda?...En ciencias sociales sabemos que la educación emocional es potente -y más en el fútbol- pero tiene límites: si planteas mal el partido, si jugás mal y no haces los cambios necesarios y a tiempo, tu plan de juego tiene más posibilidades de salir mal, más contra un excelente equipo como es España. El fútbol es increíble: jugando mal, con lesionados, un expulsado y malas decisiones del DT, Argentina casi lo empata en el final del alargue. El aviso de que lo emocional debe también pensar lo habíamos tenido en el partido anterior, cuando vimos como Paredes le hacía sugerencias a Scaloni sobre ciertas cuestiones tácticas que había que corregir.
Mauricio Castaldo
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