María Grande necesita, más que nunca, un salto de calidad política. Esta ciudad se merece que, quienes se consideran dirigentes o militantes de las políticas partidarias, quieran tanto o más a su ciudad que a sus partidos o a sus ideologías -o a sus egos personales-. No la quieren de verdad porque no conocen su historia, no conocen su cultura, no escuchan, no consultan, y lo peor es que ese partidismo apático, burocrático, transversalmente conservador termina contagiando a buena parte de las sociedad, que bastante tiene ya con intentar sobrevivir a los dramas que genera la actual política económica nacional y provincial. María Grande necesita superar la mediocridad política: es una ciudad con un pasado social y cultural muy rico y un potencial enorme, actualmente desaprovechado.
María Grande necesita dirigentes y militantes que vean más allá de su ego y de su ombligo personal y partidario: tiene que analizar y aprender de las gestiones municipales vecinas y generar un futuro diferente. Del actual gobierno de la capital entrerriana puede tomar el ejemplo del Programa Construir Valores, donde la municipalidad se asocia a diversas instituciones sociales y educativas para poner en marcha proyectos de distinto tipo que crean trabajo, oportunidades y esperanzas para jóvenes y adultos, con fuerte inversión económica del estado municipal. De Paraná puede aprender también a generar un gran movimiento para toda la ciudad con una fiesta grande, que en su caso es la del Mate -y mostrar el trabajo y los artistas locales junto a estrellas convocantes-. De Cerrito puede imitar la dinámica de los biodigestores y de Oro Verde, el plan integral basura cero: sustentabilidad, empleo y energía económica para ser una ciudad del Siglo XXI. De Crespo y Hasenkamp puede tomar la idea de un instituto de cultura municipal amplio y autónomo, con presupuesto para hacer cosas lindas permanentemente: los gobiernos de María Grande deben dejar de ofender nuestra inteligencia y abandonar su equivocada idea de que la cultura es un gasto. ¿Cuánto avanzaría nuestra ciudad -cultural y turísticamente- con un gran festival anual tarragosero? ¿Cuánto, tomándose en serio ser la capital simbólica del tanguito montielero? ¿Cuánto, con una fiesta retro “Gran Judas”?. De El Pingo puede aprender la capacidad política de gestionar, la necesidad de insistir una y cien veces, a nivel provincial y nacional, para conseguir recursos y obras. La dirigencia y la militancia mariagrendenses necesitan humildad y práctica política: buscarle la vuelta para hacer las obras que necesita cada barrio.
SALIR DEL POZO, O DE LOS POZOS
María Grande podría tomar el ejemplo de los gobiernos de Seguí, que año a año suman calles y veredas nuevas. Las y los mariagrandenses deben reclamarle a sus gobernantes y dirigentes por los infinitos y profundos pozos que lastiman sus calles, por el asfalto que falta, por las veredas que faltan, por los árboles que faltan, por tanto que falta. ¿Cómo puede ser que los pueblos vecinos avancen y nosotros no?. ¿Es una utopía proyectar, paso a paso, una fábrica propia de asfalto? ¿Es una utopía el acuerdo municipio – bomberos para hacer de esta ciudad una ciudad de los paneles solares generalizados?. ¿Es imposible pensar una política municipal de ayuda equitativa y acompañamiento real -no discursivo ni oportunista- para los tres clubes y para todas las instituciones educativas? ¿Es tan difícil aportar al perfeccionamiento y la capacitación profesional en clubes y escuelas? ¿Es un sueño sumar carreras universitarias presenciales algún día? ¿Es tan difícil ver un horizonte en común y superar las poses y las desconfianzas?.
Si el pájaro casero es el símbolo local expresado en el Canto de Florinda Ursini: ¿no se podría convocar a un concurso de artesanos locales para hacer un gran pájaro casero en la rotonda de entrada?. ¿No se podría convocar a estos artesanos a embellecer la Avenida Argentina con obras históricas, sin tocar ningún árbol?. ¿No se puede volver a hacer el Mástil, cerca del Reloj?. ¿No se puede hacer una feria de artesanos permanente, potenciada con nuevas políticas turísticas y culturales?. Tanto se podría hacer: ¿no se puede ayudar más a las y los chicos que estudian diferentes carreras, en la ciudad o en otras ciudades? ¿No se puede ayudar y buscar alternativas políticas y de gestión para todas y todos esos docentes que hacen dedo, todos los días? ¿Pueden los dirigentes de María Grande dejar de repetir el discursito hueco de “no podemos hacer nada” o “es difícil” y hacer un poco de creatividad política?. ¿Podemos hacer algo más, como obras de gobierno, que poner sillas en la zona del Reloj de vez en cuando o cambiar el cartel con el año?. ¿Puede el municipio dejar de descansar en la iniciativa privada, como la de los pubs y comedores o como la del Festival del Jornalero, que es barrial? ¿Podemos entender que el debate político va más allá de normativas, reglamentaciones e ideologismos partidistas?. Por otro lado, pensamos, ¿discutirán las condiciones de estabilidad laboral para todos los que trabajan para el municipio?.
QUE EL PASADO POLÍTICO SEA PASADO
Quienes han sido parte del pasado político de María Grande deben tener la grandeza de apoyar a quienes pueden ser el futuro, sincerarse y abandonar todo cinismo: me refiero por supuesto a los que han militado y pedido el voto para Milei, Adorni, Frigerio, Macri, Alberto Fernández, Urribarri, Kueider, Alfredo de Angelis y algún acomodado, que nunca falta en el Tribunal de Cuentas, entre otros. Que nadie se haga el desentendido o el distraido porque somos pocos y nos conocemos bastante. Quienes han destruído nuestros derechos económicos, laborales y sociales militando para esta manga de corruptos, estafadores, ñoquis, chantas y empobrecedores podrían empezar por reconocer su error y dejar de decirnos “y bueno, esto es político”, porque está claro que la chantada, la corruptela y el empobrecimiento social no son “la política”: en todo caso ha sido “su” política, pero no la nuestra. La política como actividad humana fundamental es algo más amplio y profundo que “esa” política que practican, y no hace falta ser Aristóteles para darse cuenta.
María Grande necesita un debate político amplio, rico, plural, profundo, movilizador. Es interesante lo que viene pasando en el congreso de la nación en los últimos días frente a las barbaridades que hace el desquiciado y estafador que votaron para presidente: se han juntado dirigentes de izquierda, peronistas, radicales sin peluca, liberales disidentes del mileísmo e independientes de esas estructuras partidarias y vienen pensando acciones en común. La lucha política y social plural, afuera y dentro del parlamento puso un freno al proyecto infame de la ley neocolonial de tierras: eso es debate y acción política democrática. Ojalá que no decaiga, y que aprendamos del ejemplo.
Prof. Mauricio Castaldo
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