sábado, 13 de abril de 2013

Poderes populares en América Latina: pistas estratégicas y experiencias recientes

13 de Abril de 2013: Bicentenario del Federalismo - Bicentenario del Proyecto Federal Artiguista Revolucionario (F.A.E)

Compartimos la Introducción del libro colectivo: Amériques latines. Emancipations en construction, del historiador Franck Gaudichaudquien es coordinador de la sección Chile de Rebelión en colaboración con el historiador español Mario Amorós y también participa en el trabajo editorial de la sección Bolivia. Se desempeñó en la Universidad de La Rochelle, Francia, como profesor de Historia de América Latina (2004-2005). En 2005, concluyó su Doctorado en Ciencia Política (sobre el movimiento social chileno) en la Universidad París VIII, bajo la dirección de Michael Löwy. Es actualmente profesor titular en Civilización hispano-americana en la Universidad Grenoble 3, Francia.
Gaudiachaud es autor de “Poder Popular y Cordones industriales. Testimonios sobre la dinámica del movimiento popular urbano en Chile – 1970-1973″, LOM-DIBAM, Santiago, 2004 (www.lom.cl) y de “Operación cóndor. Notas sobre el terrorismo de Estado en el Cono Sur”, Sepha Ed., Madrid, 2005 (www.editorialsepha.com). Y también coordinó el libro colectivo “Le Volcan latino-américain. Gauches, mouvements sociaux et néolibéralisme en Amérique latine”, Paris, Textuel, 2008.
También es miembro del Comité de redacción de la revista “Dissidences” (Francia), dedicada al estudio de los movimientos revolucionarios contemporáneos (www.dissidences.net).
*“Emancipación” (del latín  emancipatio, -onis): Acción de liberarse de un vínculo, de una traba, de un estado de dependencia, de una dominación, de un prejuicio .
El laboratorio latinoamericano [1]
Desde hace más de una década, América Latina aparece como una “zona de tempestades” del sistema-mundo capitalista. La región ha conocido importantes movilizaciones colectivas y luchas sociales contra los estragos del neoliberalismo y sus representantes económicos o políticos y, también, contra el imperialismo; dinámicas de protestas que han llevado en algunos casos a la dimisión o la destitución de gobiernos considerados ilegítimos, corruptos, represivos y al servicio de intereses extraños a la soberanía popular. El cambio de las relaciones de fuerzas regionales, en el patio trasero de los Estados Unidos, se ha traducido también en el plano político e institucional en lo que ha sido calificado por muchos observadores como “giro a la izquierda” [2] (Gaudichaud, 2012) así como, en algunos casos, en una descomposición del sistema de partidos tradicionales:
A comienzos de los años 90, la izquierda latinoamericana agonizaba. La socialdemocracia se adhería al más desenfrenado neoliberalismo. Sólo algunos embriones de guerrillas y el régimen cubano, superviviente a la caída de la URSS en un período de penuria denominado  período especial”, rechazaban el “final de la Historia” tan querido por Francis Fukuyama. Después de haber sido el laboratorio de experimentación del neoliberalismo, desde comienzos de los años 2000 América Latina se ha convertido en el laboratorio de la contestación al neoliberalismo. Han surgido oposiciones en América Latina, con formas diversas y desordenadas: revueltas como el Caracazo venezolano (1898) [3] , ahogado en sangre, o el zapatismo mexicano, luchas victoriosas contra los intentos de privatizaciones como las guerras del agua y del gas en Bolivia, y también movilizaciones campesinas masivas como la de los cocaleros bolivianos y los sin-tierra brasileños. Entre 2000 y 2005, seis presidentes fueron derrocados por movimientos llegados de la calle, principalmente en su zona andina: en Perú en 2000; en Ecuador en 2000 y 2005; en Bolivia, tras la guerra del gas en 2003 y en 2005; además de una sucesión de cinco presidentes en dos semanas en Argentina, durante la crisis de diciembre de 2001. A partir de 1999 se han constituído gobiernos que se reivindican de estas resistencias. En poco más de una década, más de diez países se han inclinado hacia la izquierda, sumándose a Cuba donde los hermanos Castro siguen estando en el poder. Llevados por estos poderosos movimientos sociales, nuevos gobiernos de izquierda con trayectorias atípicas se han instalado en el poder: un militar golpista en Venezuela, un militante obrero en Brasil, un sindicalista cultivador de coca en Bolivia, un economista hostil a la dolarización en Ecuador, un cura de la Teología de la Liberación en Paraguay…”(Posado, 2012).
Aunque el tema del “socialismo del siglo 21” es reivindicado por líderes como Hugo Chávez, la región no ha conocido experiencias revolucionarias, en el sentido de una ruptura con las estructuras sociales del capitalismo periférico, como fue el caso de la revolución sandinista en Nicaragua, el castrismo en Cuba o, en cierta medida, el proceso de poder popular durante el gobierno de Allende en Chile. Sin embargo, en un contexto mundial difícil, caracterizado por la fragilidad relativa de las experiencias progresistas o emancipadoras, las organizaciones sociales y populares latinoamericanas han sabido encontrar los medios para pasar de la defensiva a la ofensiva, aunque no siempre de manera coordinada. Haciéndose eco de las reivindicaciones de las y los “de abajo” y/o al comienzo de la crisis de hegemonía del neoliberalismo, algunos gobiernos llevan a cabo políticas con acentos antiimperialistas y reformas de gran envergadura, sobre todo en Bolivia, en Ecuador y en Venezuela. Más que un enfrentamiento con la lógica infernal del capital, estos gobiernos se orientan hacia modelos nacionales-populares y de transición post-neoliberal, de vuelta al Estado, a su soberanía sobre algunos recursos estratégicos, en ocasiones con nacionalizaciones y políticas sociales de redistribución de la renta dirigidas hacia las clases populares, pero manteniendo los acuerdos con las multinacionales y las élites locales (ALAI, 2012). En estos tres últimos países se han desarrollado también los mayores avances democráticos de esta década en el plano constitucional, gracias a innovadoras asambleas constituyentes; un contexto que ofrece nuevos espacios políticos y un margen de maniobra creciente para la expresión y la participación de los ciudadanos. El “progresismo gubernamental” se viste a veces también con el ropaje de un social liberalismo sui generis , en particular en Brasil (y de manera diferenciada, en Argentina), combinando una política voluntarista y de transferencias de rentas condicionadas, destinadas a los más pobres, favoreciendo a las élites financieras y al agrobusiness .
Según el economista Remy Herrera: “ La inteligencia política del presidente Lula se demostró al haber resuelto un dilema completamente insoluble para sus predecesores de derecha, en su búsqueda de un neoliberalismo “perfecto”: profundizar la lógica de sumisión de la economía nacional a las finanzas globalizadas, ampliando al mismo tiempo la base electoral en el seno de las fracciones desfavorecidas de las clases explotadas contra las cuales se dirige sin embargo esa estrategia. Una explicación puede ser sin duda el modo de gestionar la pobreza que ha adoptado el Estado: cambiar la vida de los más miserables, en concreto, gracias a una renta mínima, sin tocar las causas determinantes de su miseria” (Herrera, 2011).



Veo Verde
El proyecto de megaminería está paralizado completamente por orden judicial de la Corte de Apelaciones de Copiapó. Revisa la Radiografía de un error, que dejó al Valle del Huasco completamente contaminado.
Hoy las comunidades indígenas diaguitas han salido vencedoras. La justicia tarda pero llega. La Corte de Apelaciones de Copiapó prohibió retomar faenas en la cima del Valle del Huasco a la minera Barrick Gold en su proyecto Pascua Lama.

Indymedia - 12/4 - Leer



El movimiento estudiantil marca la campaña presidencial en Chile

Los jóvenes muestran su fuerza en una de las marchas más masivas desde 1990

Bachelet, candidata del centroizquierda, propone una reforma tributaria para financiar la educación pública

Los estudiantes reafirman su independencia de la clase política y los postulantes a La Moneda

El Senado decidirá la suspensión del ministro de Educación de Sebastián Piñera







"El chavismo ha representado una ruptura fundamental"

Además de escribir ficción, el autor alemán Raul Zelik es un reconocido analista de la vida política venezolana desde el arribo al poder de Hugo Chávez. Días antes de llegar a Buenos Aires para participar en la Feria del Libro, habla de sus novelas más recientes y del futuro que aguarda a Venezuela después de las elecciones del domingo.

...En la bonanza petrolera, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, de 1974 a 1979, el Estado venezolano también gastaba mucho dinero en programas sociales e, incluso, desarrollaba una política de solidaridad petrolera con algunos países caribeños. Pero a diferencia de hoy, esos programas eran meramente asistencialistas, es decir, 'populistas' en el sentido despectivo de la palabra. En el gobierno chavista también existe una fuerte corriente que busca construir relaciones clientelares-asistencialistas entre gobierno y pueblo. Para Chávez, sin embargo, lo principal siempre fue que las clases populares se articulen y organicen. No es una exageración decir que, con Chávez, 'el pueblo' se despertó políticamente."...

...Mi tesis sería que el "socialismo del siglo XXI" hasta ahora no es más que una consigna. En realidad, más que un socialismo, los gobiernos progresistas de América Latina han impulsado el renacimiento (específicamente latinoamericano) de una política "socialdemócrata". Pero el "socialismo" como tal implicaría la socialización de los bienes de producción y la democratización radical de la sociedad. Son contados los gobernantes progresistas en América Latina que piensan transformaciones de esa envergadura. A ello se suma que en los movimientos populares no tenemos en claro cómo impulsar un proceso de cambio. Por eso me parece tan importante impulsar y organizar el debate sobre qué sería hoy, tras los fracasos autoritarios del siglo XX, un proyecto socialista y revolucionario-democrático...

...Usted hablaba también de una "renovación" de la revolución bolivariana. ¿En qué términos debería darse?
-Un Estado rentista como el venezolano automáticamente genera lógicas clientelares y burocráticas. Por lógica económica, los aparatos buscarán reproducirse y expandirse. Es cierto que el Estado venezolano ha sido un instrumento decisivo para garantizar los cambios sociales y democráticos. Sin embargo, insistiría en que el poder popular como verdadero poder democrático siempre hay que construirlo desde la sociedad, desde organizaciones con autonomía frente al Estado. El fenómeno de Chávez permitió una relación productiva: por un lado, su liderazgo personal tenía evidentemente aspectos autoritarios, pero por el otro, Chávez siempre convocó al pueblo a organizarse...



Diez millones de empleadas del hogar conquistan en Brasil dignidad laboral

Los restaurantes de lujo ya no obligarán a estas mujeres a ir uniformadas




Estat Catalá. La soberanía particular catalana:

Mas encarga el diseño de un Estado catalán

La Generalitat pide informes a catorce académicos y personalidades sobre cómo hacer la consulta y garantizar la defensa y la economía de una Cataluña independiente




La sangre derramada

La reedición de los "Cuentos completos" de Rodolfo Walsh, preparada y prologada por Ricardo Piglia para Ediciones de la Flor con textos recuperados, lo confirma en el pináculo de los grandes cuentistas de la literatura.



El derecho a la energía y a los bienes comunes



Es increíble lo que ocurre. El gobierno anuncia el congelamiento de precios de los combustibles por 6 meses, desde abril a octubre y en el mismo día YPF “adecua” sus precios a los máximos permitidos. De hecho un incremento del 7% promedio en el país, que en algunos casos alcanza al 10%. Lo real es que el gobierno legitima a la transnacional Shell que aumentó previamente los precios y resuelve un colchón de ganancias ante el anuncio actual de la Secretaría de Comercio. Es evidente que la estatización parcial de YPF no alcanza para manejar el mercado, ya que la gestión estatal apenas alcanza a un tercio del negocio petrolero, que sigue en manos de transnacionales. No solo eso, sino que en aras del autoabastecimiento, YPF avanza en negociaciones con CHEVRON, una empresa monopólica demandada por 30.000 familias de pueblos originarios del Ecuador por depredación de la naturaleza entre 1965 y 1990. La demanda es por 19.000 millones de dólares.

El asunto es que YPF necesita la tecnología de Chevron, la fractura hidráulica, para extraer gas y petróleo no convencional e intentar resolver el déficit de hidrocarburos de la Argentina, al parecer, a cualquier costo, ya que las denuncias de contaminación por esa tecnología se extiende en todo el mundo, especialmente en EEUU.

En Argentina se destaca el movimiento popular en la Provincia de Entre Ríos y la resolución del Concejo Deliberante de Cinco Saltos que insistió ante el veto de la intendente alineada con el ejecutivo nacional, para declarar a la zona libre del fracking (fractura hidráulica). En rigor, Argentina sufre déficit energético, que significa importaciones por 10.000 millones de dólares anuales en estos últimos años, el equivalente del superávit comercial anual de la Argentina. Es una situación agravada con la explosión sufrida en Ensenada el 2 de abril, a propósito de las inundaciones, que afecta la capacidad de auto abastecimiento y hace presumir un crecimiento de la factura de importación de combustibles líquidos para el presente año y los próximos inmediatos.

El problema es la mercantilización de la energía, utilizada como insumo estratégico para un modelo productivo y de desarrollo sustentado en la super explotación de la fuerza de trabajo y la depredación de los recursos naturales. Es la soja, la mega-minería y la industria de ensamble. Es el conjunto de una política que reproduce la extranjerización y transnacionalización de la economía capitalista argentina. Es la exportación de tierra, nutrientes, agua, minerales y recursos de la naturaleza, los bienes comunes de la actual y futura generación de argentinas y argentinos. Es la mercantilización del agua, de la tierra y todos los bienes comunes.

Más que nunca necesitamos des-mercantilizar nuestras relaciones sociales de producción. Debemos luchar por el derecho a la producción que satisfaga las necesidades populares, que asocie la producción en la Argentina a la soberanía alimentaria en Nuestramérica y los pueblos del mundo; a la soberanía energética asumiendo el planteo de Petroamérica que oportunamente hiciera Hugo Chávez a los países de la región; a la soberanía financiera para denunciar el CIADI, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, avanzando en un Banco del Sur que utilice las reservas internacionales cuantiososas de nuestros países para un desarrollo alternativo que coloque por delante la satisfacción de las necesidades de nuestros pueblos.

La consulta popular por los bienes comunes supone construir el sujeto político necesario para instalar el programa de la des-mercantilización, para recuperar nuestros derechos, a los bienes comunes, al conocimiento, a la educación, a la salud, a la tierra, al agua, al petróleo y al gas, a la energía. Necesitamos ser millones para frenar al capitalismo que en crisis exacerba la ofensiva del capital contra el trabajo y por la desposesión de los pueblos sobre los bienes comunes. Ellos luchan por hacer que todo sea una mercancía. Nosotros luchamos, en sentido integral, por los derechos humanos. Por eso la consulta, para que el nunca más alcance al poder, a las clases dominantes, al capitalismo, y hagamos realidad una sociedad emancipada, anti capitalista y por el socialismo.

Julio C. Gambina. Director del Centro de Estudios de la FJA. Integrante de la Dirección del Instituto de Estudios y Formación de la CTA.

viernes, 12 de abril de 2013

Cuba, sin desnutrición infantil


De acuerdo con el último informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) titulado el Progreso para la Infancia un Balance sobre la Nutrición, Cuba es el único país de América Latina que ha eliminado el problema de la desnutrición infantil, mientras en el mundo existen 146 millones de niños que sufren esta grave problemática. 
La cifras del informe divulgado en la sede de la ONU muestran que en el mundo hay 852 millones de personas padecen de hambre y 53 millones de ellas viven en América Latina. Sólo en México hay 5,2 millones de personas desnutridas y en Haití 3,8 millones, mientras en todo el planeta mueren de hambre cada año más de 5 millones de niños. 
En medio del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, el gobierno garantiza una canasta básica alimenticia y promueve los beneficios de la lactancia materna, manteniendo hasta el cuarto mes de vida la lactancia exclusiva y complementándola con otros alimentos hasta los seis meses de edad. 
Ello le ha permitido a la isla caribeña elevar los porcentajes de recién nacidos que mantienen hasta el cuarto mes de vida la lactancia exclusiva y que incluso continúan consumiendo leche materna, complementada con otros alimentos, hasta los seis meses de edad. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Naranpol: “Luchamos 518 días para volver a encender estas máquinas”


Santa Fe | Sábado, 30 de marzo de 2013 | La frase pertenece a Cristian Farieri, presidente de la cooperativa de los trabajadores. En diálogo con Diario UNO, contaron la experiencia de reactivar la producción y la venta, ahora sin patrones.
Naranpol: “Luchamos ...
Orgullo. Fernando, Horacio, Pablo, Jorge y Mauricio, sostienen una botella de Naranpol Cola, 
de la primera tanda del día. 


Gabriela Albanesi 



Diario UNO 



Más de 500 días de resistencia y 38 audiencias en el ministerio de trabajo. Ésas son las cifras de un conflicto que revirtió una relación que siempre es asimétrica: cuando la fuerza de trabajo se enfrenta al capital. El orgullo de los 90 trabajadores de Naranpol, que el lunes volvieron a encender las máquinas y el esfuerzo de sus familias, componen también la fórmula de los miles de litros de gaseosas que desde el lunes salen por la puerta grande de esta fábrica, tan emblemática para la ciudad, hacia las mesas de los santafesinos. 


UNO Sta Fe - Indymedia - Leer Completo




Caso Ferreyra: aparecieron audios entre Tomada y Pedraza






[En esta entrevista, David Harvey retoma el análisis de la crisis del capitalismo, entendida como crisis del “proyecto de clase” que es el neoliberalismo. Evoca asimismo las transformaciones de la clase obrera, la situación en Europa y en EE UU, el papel que pueden desempeñar los intelectuales críticos, y defiende la necesidad de construir una visión utópica si se desea cambiar el mundo. David Harvey es geógrafo y profesor investigador de la City University de Nueva York. Sus escritos abordan en particular la dinámica reciente del capitalismo y la urbanización desde una perspectiva marxista.]
–Usted ha teorizado la adopción del neoliberalismo como una transición del fordismo a un régimen de acumulación flexible /1. ¿Cree que la crisis económica que estalló en 2008 demuestra el fracaso de este modo de acumulación flexible?
–Esto depende de la manera en que se define el modelo de acumulación flexible. Si se concibe el modelo para revitalizar el capitalismo en su conjunto, yo diría que sí, pero que ya fracasó desde el principio. Si el modelo se diseñó para concentrar y aumentar el poder de la clase capitalista, y en particular de determinadas franjas de la clase capitalista, ha sido todo un éxito. El crack de 2008 no fue sin duda un acontecimiento especial si se contemplan todos los cracks que han tenido lugar desde 1997: el de Asiaoriental y sudoriental en 1998, los de Sudamérica en 2001. Todo ese periodo se caracterizó por breves etapas de crecimientos interrumpidas por otros tantos cracks, pero es indiscutible que estos cracks desempeñaron una función muy importante en la consolidación de una riqueza y poder cada vez mayores en fracciones cada vez más pequeñas de la clase capitalista. Creo que 2008 marcó simplemente un paso más en esta vía hacia la concentración de riqueza y poder. Por mi parte, comprendo el neoliberalismo ante todo como un proyecto de clase, de consolidación y de refuerzo de la dominación. Creo que 2008 no marcó el final de todo esto, una crisis de este proyecto de clase, sino un paso más.
-Pero se podría decir que el liberalismo también era un proyecto de clase. ¿Cuál es entonces la diferencia entre el liberalismo y el neoliberalismo?
-Creo que la diferencia radica en el hecho de que el proyecto de clase que se planteó a finales de la década de 1960 y comenzó a cristalizar realmente a mediados de la de 1970 estaba mucho más centralizado, en la medida en que el poder se había desplazado significativamente a favor del sector financiero. Este último se convirtió en cierto modo en el agente principal. No ocurrió lo mismo con el liberalismo. En la época del liberalismo se entendía que el sector financiero debía facilitar la actividad productiva y su función era más la de un lubricante que la de un motor del proceso de acumulación. Creo que el neoliberalismo se caracteriza en mayor medida por lo que llamo la acumulación por desposesión que no por las formas clásicas de acumulación por expansión, por crecimiento, formas clásicas que en determinados periodos no estaban en contradicción con la idea del aumento del nivel de vida de los trabajadores. En muchas partes del mundo, el aumento del nivel de vida de los trabajadores en las décadas de 1960 y 1970 pudo producirse en una época en que las tasas de acumulación eran muy altas. Era un periodo en que los poderes financieros eran significativos, pero no predominantes. Después surgió esta economía caracterizada mucho más por la desposesión, a partir de los años setenta.
-En esta evolución hacia el neoliberalismo, ¿cómo interpreta por un lado el papel de las finanzas y por otro el de la globalización?...

domingo, 7 de abril de 2013

Las Instrucciones del 2013 y el debate federal mundial


Descubriendo Entre Ríos. Aporte de un estudioso del litoral sobre el nacimiento del artiguismo

Mauricio Castaldo aportó una síntesis del legado de las Instrucciones del año XIII, que cumple 200 años este mes y vinculó las luchas federales de ayer con las de hoy, en América y el mundo


Tirso Fiorotto

De la Redacción de UNO

tfiorotto@unoentrerios.com.ar



A 200 años del nacimiento del proyecto federal artiguista, en las Instrucciones del XIII, el estudioso Mauricio Castaldo realizó una interpretación de la historia desde Entre Ríos, y en relación con los pueblos americanos de hoy.

“En abril de 1813 el gobierno de Buenos Aires convocó a una Asamblea de las Provincias Unidas, la siempre excesivamente ponderada y nunca bien analizada Asamblea del Año XIII. La convocatoria se dio en el marco de una doble lucha, tan intensa como compleja, que se iba profundizando en nuestra tierra: el debate y la lucha por la difícil independencia sudamericana y el debate y la lucha cada vez más caliente por la forma de gobierno entre nosotros”, comenzó Castaldo.

“La política de Buenos Aires fue siempre y realmente, desde el 25 de Mayo de 1810 en adelante, la de un juntismo conservador pro-español y pro-europeo, más allá de sus discursos, de sus tácticas, y más allá de la historiografía oficial que todavía hoy conduce nuestros debates, incluso el de las posiciones de los supuestos neo-revisionistas: infinidad de testimonios y documentos así lo prueban”.



Planteo claro y potente



“Para nosotros, es un año diferente, es el año del bicentenario federal artiguista. Frente a la política concentradora y entreguista de la oligarquía porteña, nació el ideal político federal el 15 de Abril de 1813. Ante la convocatoria para la Asamblea, el artiguismo reunió sus huestes en el Congreso de Tres Cruces, cerca de la capital de la Provincia Oriental –el Uruguay era provincia unida- y discutió el mandato político para llevar a Buenos Aires: allí surgieron las Instrucciones del XIII, ese planteo extraordinariamente claro y potente”, dice Castaldo.

Luego recuerda que el texto de las Instrucciones “afirmaba independencia verdadera –tres años antes del Congreso de Tucumán-, república y no monarquía ni nada parecido, federación –sin aceptar otra cosa, se decía tajantemente- y una capital fuera de Buenos Aires. Vale la pena leer y releer ese documento que nos sigue interpelando y que debe ser una de las bases para pensar las Instrucciones de 2013 y para avanzar en un debate constituyente a nivel nacional y latinoamericano (algún día ya no necesitaremos poner la “y” entre nosotros)”.

“¿Se puede ser artiguista sin defender las Instrucciones del XIII, o el Congreso de Oriente o el Reglamento de Tierras y de Comercios de la Liga Federal?”, se pregunta el estudioso, y responde: “Solo si se es oportunista o transformista. Pero artigas siempre vuelve, porque más allá de los discursos y las operaciones políticas, mediáticas, culturales y pedagógicas, el planteo revolucionario artiguista vuelve y volverá siempre, enriquecido con las luchas posteriores, mientras no estén resueltos son reclamos históricos”.

“Los diputados artiguistas fueron expulsados de la supuestamente progresista Asamblea del Año XIII, y, como dijo claramente el gran historiador oriental Jesualdo Sosa, allí el poder central inició la guerra contra las Instrucciones del XIII. El nacimiento político de Entre Ríos, logrando su independencia en la Batalla del Espinillo, cerca de Paraná, el 22 de Febrero de 1814, es producto de su adhesión fraterna al proyecto federal artiguista en el marco de esa guerra”.

“Alguna vez tenemos que decidir política e históricamente de qué lado vamos a estar, el problema es que, ante el avance del saqueo, cada vez queda menos tiempo”.
Para Castaldo, el artiguismo se contrapone a la concentración de las riquezas, al abandono de la escuela, ni que se realicen acuerdos con las multinacionales como Monsanto “tan contaminante y enfermante”, mientras no se pueda “discutir todavía una constituyente popular de la Unasur y de la Celac”.
“Necesitamos analizar y debatir una refundación federal, popular, democrática, plural y sustentable de la Argentina y de las Naciones del Sur, latinoamericanas y caribeñas en el marco de una solidaridad internacional de los trabajadores, pueblos y culturas en lucha. El proyecto federal revolucionario nació como respuesta activa, positiva, creadora y profunda frente a un marco internacional y nacional determinado. El artiguismo es un proceso de revolución permanente frente a los marcos instituidos. El artiguismo no puede dejar de ser hoy, base de una movilización revolucionaria antiimperialista, anticapitalista y posdesarrollista, si queremos vivir en una sociedad y un mundo mejores”.
“Si queremos una refundación federal y popular necesitamos discutir un proceso constituyente profundo sin reelecciones, a nivel argentino y latinoamericano –para que sea una discusión verdaderamente política y democrática- y una consulta popular provincial antes –algún día el concepto de provincia deberá ser superado- para definir si queremos que nuestros principales recursos se queden en Entre Ríos y se inviertan social y productivamente”, manifiesta el docente.



Artigas en Zanon



“En Latinoamérica, en Nuestra América-Abya Yala, en Europa y en el mundo, y frente al chantaje y al ajuste multiforme, infame, inhumano y ecocida de las políticas capitalistas ‘de crisis’, los trabajadores, los jóvenes y los pueblos salen a pelear por sus soberanías particulares, por sus derechos humanos y sociales, por los derechos de nuestra Madre Naturaleza, y por la necesidad de emanciparse de las lógicas opresivas del mercado y de las partidocracias electoraleras insípidas”.

“En el Uruguay, Artigas vuelve en las llamadas y en las marchas populares contra Araratí, contra la megaminería contaminante, contra Botnia y el saqueo. En la Argentina, el mismo espíritu está en luchas mellizas, cuya expresión más movilizada es la UAC, la Unión de Asambleas Ciudadanas. Ese espíritu crece ahora, desde Córdoba, en el reclamo de que se vaya Monsanto de Argentina. Ese espíritu se expresa en la consigna de una Entre Ríos libre de fracking”.

“Ese espíritu federal, popular y revolucionario, auténticamente liberador, se encuentra en Zanon, la fábrica sin patrones, en el Sitraic y en todo el sindicalismo clasista. El artiguismo está en la bandera mapuche de Zanon y en ese rock solidario y comprometido de una fábrica y un bachillerato popular bajo control obrero”.

“Esa dirección emancipadora se potenciará cuando el control obrero y popular se recombine con nacionalizaciones en serio, con una reforma agraria integral y solidaria, con la soberanía particular de los pueblos, naciones y culturas, y con el equilibrio y la paz del buen vivir”.



América y Europa



“Esa esperanza camina también con las marchas estudiantiles y populares en Chile, y con las movilizaciones nativas, obreras, ambientales, vecinales y populares en Bolivia, en Ecuador, en el golpeado Paraguay, en Colombia, en Venezuela y en toda Nuestra América. Esa esperanza se fortalece con el megajuicio a los políticos corruptos del Brasil. La esperanza liberadora también camina en las luchas de los catalanes, vascos y escoceses por su independencia en el marco de otra Europa. Ahí está el movimiento Iniciativa por Catalunya-Verdes, tan ‘artiguistamente’, planteando independencia gradual catalana, federalismo plurinacional, justicia social y desarrollo sustentable. Ahí está Euskal Herría Bildu en el País Vasco planteando reducir la jornada laboral, repartir el empleo y aumentar el salario mínimo como parte de la afirmación soberana con justicia frente a los desafíos que nos plantea el capitalismo posfordista en este nuevo siglo que comienza. También en los planteos y los logros de los verdes alemanes. El debate federal mundial está abierto: la estructura política de la modernidad capitalista hegemónica –la de 200 estados unitarios oprimiendo a más de 5.000 pueblos- también está en crisis, y necesitamos entre todos, entre la clase trabajadora y los pueblos darle una salida política emancipadora”.

“Por estos lugares anda nuestra esperanza y nuestro compromiso, sin oportunismos, porque en estos lugares sí que va naciendo el otro mundo posible que tenemos que ayudar a parir, sin peros, sin vueltas, sin treguas y sin contemplaciones”.



Instrucciones del XIII

Congreso Artiguista de Tres Cruces – Provincia Oriental – Abril 1813

Mandato político para llevar a la Asamblea de las Provincias Unidas en BsAs

Nacimiento del Proyecto Federal revolucionario...





Crisis de la infraestructura, una catástrofe anunciada





ARGENTINA TRÁGICA

El fin de la Flotacracia

La política idiota

Hubo previsión, pero no se hizo nada. Falló la voluntad de quienes privilegian sus diferencias por sobre el interés general. La mortal inundación es fruto de la peor política.


Chile:

Entrevista con la candidata presidencial anticapitalista y antiimperialista, Roxana Miranda

Rebelión



“Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve” S.R.

Roxana Miranda es la candidata presidencial de los movimientos sociales en lucha. Viene liderando peleas contra la miseria desde el liceo de un barrio empobrecido de Santiago. Pero donde cobró mayor notoriedad fue en las acciones directas tras la demanda por ‘una vivienda a precio de pobre’, el enfrentamiento contra los bancos y las políticas antisociales de los administradores del Estado en materia habitacional. Se domicilia en una población calificada de ‘peligrosa’ y su candidatura, lejos, es la que cuenta con menos recursos para enfrentar las elecciones presidenciales nacionales del próximo 17 de noviembre de 2013. Su comando de campaña funciona en un solidario sindicato de trabajadores tercerizados. Como tiene cuatro hijos adolescentes, al fin de las largas jornadas en medio de conflictos sociales de todo el país, Roxana llega a ordenar su casa ‘con un sentimiento de culpa grande porque los dejo solos mucho tiempo. Es difícil’.

-A 7 meses de las elecciones presidenciales en Chile no sólo va como candidata mujer Bachelet. Estás tú. A riesgo de parecer marciano, ¿Cuáles son las diferencias sustantivas entre tu candidatura y la de Bachelet?

“Ella representa al empresariado y al capitalismo. Yo soy una pobladora común y corriente puesta por decisión colectiva en una situación especial. Más que una candidata del pueblo, nosotros decimos que es el pueblo y su movimiento concreto el que entra a disputar en el terreno electoral. Y lo hacemos porque la madurez de los distintos movimientos sociales y todos juntos, también expresa nuestra vocación de poder a través de esta forma de lucha. La gran distancia con Bachelet es que nosotros somos parte de las grandes mayorías excluidas y abandonadas, los siempre usados como conejillos de indias para las políticas de los que mandan. Para esos pocos, sólo somos clientes, consumidores todos los días y cantera de votos cuando hay elecciones.” ...


RAÚL ZIBECHI | PERIODISTA

Las multinacionales brasileñas y Lula

Desde que abandonara la presidencia de su país, Luiz Inacio Lula da Silva está desarrollando una gran actividad en países de América Latina y Africa, donde se concentran los mayores intereses de las grandes empresas brasileñas. Este papel de embajador de las multinacionales de su país, dice el periodista uruguayo, aunque no es ilegal, sí es «impresentable». Zilbechi considera penoso que discursos «nobles» estén siendo usados para lubricar negocios que perjudican a los trabajadores y destruyen la naturaleza.






Los peligros de la guerra


Global Research




Litoral, sermones evangélicos y “personajes que podrían ser de cualquier lugar”

POR BEATRIZ SARLO


No la conocía a Selva Almada cuando, el año pasado, la editorial Mardulce me envió su primera novela, El viento que arrasa. La empecé y la terminé esa misma tarde. No esperaba una novela así: el viaje de un pastor evangelista por caminos secundarios del Chaco, acompañado por su hija adolescente en un auto destartalado, con el que llegan a un taller mecánico en el medio del campo, donde viven un muchacho y un hombre. Nada más, excepto los sermones del pastor y su poder magnético sobre los dos chicos. Todo es raro y original para la ficción argentina que conozco: no era literatura urbana, no había ironía ni guiños a la comunidad literaria, la autora no contaba una historia autobiográfica. Al día siguiente escribí una reseña sobre El viento que arrasa y me alegró saber que la novela les gustaba a muchos. Una especie de Claire Keegan argentina, pensé. Ahora Selva Almada publicará, también en Mar Dulce,Ladrilleros. Leí las pruebas de página y, por fin, nos sentamos a conversar.
“Nací, me crié y viví en Villa Elisa hasta los 17 años. A treinta kilómetros de Colón. Un lugar muy católico. Tengo mejores recuerdos de la infancia. En la adolescencia no la pasé bien, no tenía los mismos intereses, ir al boliche, a bailar, tener novio. De todos modos, era un pueblo bueno, bastante típico del interior de Entre Ríos. Después me fui a estudiar a Paraná, donde estuve hasta que, a los 27, me vine a Buenos Aires.” –¿Qué estudiabas?

–Comunicación Social. Pero, cuando empecé a escribir ficción, me di cuenta de que tenía que hacer una lectura más ordenada, no sólo lo que me caía en las manos. Entonces me anoté en algunas materias del profesorado de literatura; me enganché, dejé comunicación y terminé el profesorado.
–¿Qué bibliotecas tenías a mano de chica, en tu pueblo?

–Primero, la de la escuela primaria, con muchos de los clásicos juveniles, los Salgari, Alcott, Mark Twain, bueno, todos esos. Ya adolescente, me hice socia de la biblioteca popular del pueblo. Ahí leía un poco lo que me recomendaba la bibliotecaria, novelas y sobre todo best-sellers. Cuando empecé literatura en Paraná, me di cuenta de que yo siempre había leído mucho pero que no había leído a los autores correctos. Me decían: “Ah, ¿pero no leíste a Cortázar?”. Yo no había leído a Cortázar en la adolescencia y era como un “Auch! No, no lo leí”. Eso me hacía sentir insegura.
–Lo que yo veo es una comunidad de proyecto estético, básicamente con el primer Saer. ¿De dónde viene la literatura? Difícil saberlo. Pienso en “El viento que arrasa”. Dijiste que venís de “un pueblo muy católico”, ¿el predicador evangelista de esa novela de dónde salió? Esos “evangelios” que también son mencionados en tu segunda novela, “Ladrilleros”...

sábado, 6 de abril de 2013

Inundaciones, modelo productivo y usos de los recursos públicos




Por estas horas todos hablan de la tormenta que asoló la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, y especialmente a la ciudad de La Plata, con un saldo elevado de 50 muertes evitables y miles de afectados con secuelas aún no evaluadas, no solo económicas, sino humanas, de salud, e incluso culturales.
Lo mejor provino de la solidaridad social. Lo peor de la imprevisión pública ante situaciones de catástrofes.
Por muchas razones, entre otras el cambio climático, resulta recurrente que se presenten situaciones catastróficas, no solo en Argentina, sino en el mundo.
Un imperativo de la época es analizar las consecuencias del cambio climático y prevenirlas y más aún, combatirlas.
Eso nos lleva al modelo productivo hegemónico a escala mundial que degrada a la naturaleza, que la agrede en múltiples formas, con monocultivos, e industrialización acompañada de organismos genéticamente modificados, todo con el afán del crecimiento para satisfacer objetivos de lucro empresario, más que en atender necesidades alimentarias de la población.
Es por ello que buena parte de la producción del agro se utiliza para producir energía. Así, la energía disputa con la alimentación la utilización de la producción agraria. Es una mayor producción disputada para alimentar personas o máquinas. La consecuencia sobre la naturaleza es gravosa, afectando el metabolismo natural y la huella ecológica, con lo que se consume más naturaleza que la que se puede auto reproducir.
Pero esa rentabilidad acrecida es también utilizada en el negocio inmobiliario con fines especulativos, sin planificación del hábitat para el vivir bien de la población en su conjunto. El proceso de urbanización resulta de la aplicación de ganancias al negocio de la construcción, más como resguardo de inversión que para satisfacer la necesidad de techo de una población cercana a los 5 millones de personas. Lo curioso es que existen tantas construcciones vacías, producto de la valorización inmobiliaria, como demandantes de vivienda propia sin posibilidad de acceso. En rigor, no solo ladrillos, sino que también se orientan las inversiones hacia el parque automotor que inunda de hormigón el espacio público.
Las inundaciones y sus consecuencias sociales son adjudicadas a la naturaleza, y es cierto, pero convengamos también que esa naturaleza está condicionada por el tipo de modelo productivo y de desarrollo en curso.
Como siempre el interrogante es ¿qué hacer? Obvio que la mirada se asienta sobre el Estado, en tanto sujeto que establece las normas de funcionamiento de la sociedad.
Algunos se sorprenden por la crítica de los afectados por las inundaciones a los gobernantes, sin reparar en la sensación de abandono que sienten los perjudicados directos. Estos dirigen la bronca hacia la ausencia del Estado, sus funcionarios o representantes, en el lugar de los hechos, aún cuando se ven escasos contingentes de ayuda municipal, provincial o nacional, con efectivos de policía, ejército o gendarmería.
No alcanza lo que hay. Hace falta planificar con antelación la disposición de recursos financieros y personal para atender la logística ante catástrofes, algo inexistente en la Argentina.
Es que el Estado no tiene como principal función satisfacer este tipo de demandas sociales, sino que es una institución para resguardar el orden capitalista, especialmente reformado en la década del 90´ para atender las necesidades del capital más concentrado. Los cambios operados en materia de intervención estatal en los últimos años no atacan el núcleo duro de la regresiva reestructuración del decenio pasado.
A modo de ejemplo podemos anotar que en el mismo momento que se evaluaban los daños por la inundación, se disponía de más de 3.300 millones de dólares de las reservas internacionales para cancelar deuda con los organismos internacionales. Las cancelaciones de deuda pública constituyen el gasto más importante del país, por encima de la contribución presupuestal a la salud y a la educación, y prácticamente nada a la prevención ante catástrofes como la ocurrida.
Duele la comparación con países como Cuba, acostumbrada a tifones y huracanes con las consabidas consecuencias sobre bienes físicos, pero con un detallado programa para salvaguardar la vida. Es un logro planificado por años, que en nuestro país no existe.
Es hora de discutir el privilegio del gasto público. Se puede estudiar cómo actúan otras sociedades y aplicar esas conclusiones para que él “nunca más”, no solo remita a procesos dictatoriales, sino que exprese nuevas funciones del Estado, en todos los ámbitos, para privilegiar el vivir bien de toda la población, antepuesto al objetivo de la ganancia, la acumulación y la dominación capitalista.





Otro crimen social más y van… 

(Eduardo Grüner)




1.
Otra vez. No terminamos de procesar lo de Once, y siguen los muertos. A esta altura ya es una perogrullada decir que –si bien todos los muertos son indignantes porque son todos igualmente víctimas de la perversión del sistema- son siempre los trabajadores, los pobres, los sectores marginados y excluidos los que sufren las peores consecuencias: no solo porque son más vulnerables y están más desprotegidos por las deficiencias edilicias, la escasez de infraestructura o la precariedad (cuando no directa inexistencia) de sus servicios asistenciales; también por su carencia de recursos simbólicos, de acceso a la opinión pública, de organización social, en fin, por el hundimiento en aquello que clásicamente Oscar Lewis llamaba cultura de la pobreza . Una “cultura” que se ha terminado transformando en una verdadera “segunda naturaleza”, que les impide hacer frente adecuadamente a la “primera”, cuando esta se derrumba sobre sus cabezas, y que ninguna AUH alcanzará, y cada vez menos, a paliar. Es una consecuencia perfectamente lógicadel capitalismo, desde ya: el capitalismo no es únicamente un modo de producción extractor de plusvalía, sino –como efecto multiplicado de su “base económica”- un sistema sociometabólico (como lo llama Istvan Meszarós) que afecta a la totalidad de la vida de todos los que vivimos atrapados en sus mallas, pero de manera especialmente dramática a los “humillados y ofendidos” por necesidad del sistema: desde el deterioro de las condiciones de vivienda hasta la caóticamente desigual distribución del espacio urbano, desde la peligrosidad de las redes de transporte a la sobrecontaminación del aire o la superpolución sonora, y por supuesto la insuficiencia de elementales defensas eficaces contra las inundaciones y otras catástrofes “climáticas”, los efectos de un sistema en el cual –como decía el Marx de los Grundrisse – “el hombre es apenas un medio , y el fin es la reproducción de la ganancia”, se hacen sentir de manera trágica sobre aquellos hombres y mujeres que son másmedios que otros. Si hay capitalismo, no hay “catástrofes naturales”: los desastres meteorológicos también son una materia prima y un escenario de la lucha de clases. Siempre hay que estar repitiendo estas generalidades, porque siempre corren el riesgo de quedar desplazadas de la vista por las disquisiciones ad infinitum o las discusiones bizantinas (con todo el debido respeto a la exquisita cultura bizantina) a propósito de quien / es detenta / n las responsabilidades particulares e inmediatas. Pero, atención: al mismo tiempo hay que saber que, en sí mismas, son generalidades que corren su propio riesgo, inverso al anterior: el de transformarse en abstracciones verdaderas, sí, pero que terminen diluyendo en la generalización las responsabilidades particulares e inmediatas, que efectivamente existen. Las sociedades capitalistas no son todas iguales: Amsterdam, por caso, es una ciudad virtualmente construida sobre el agua, y donde llueve mucho; nunca se ha sabido que un día de precipitaciones pluviales excesivas causara medio centenar de muertos. Aquí no se trata de postular las ventajas de un mundo “primero” sobre otro “tercero”, mucho menos de afirmar que hay capitalismos “mejores” que otros –después de todo, un país de imperfectísimo “socialismo” y de desarrollo económico y tecnológico incomparablemente menor no digamos ya a Holanda, sino a la Argentina, como Cuba, ha podido capear con menos pérdidas humanas temporales y huracanes mucho peores que las lluvias de Buenos Aires o La Plata: simplemente, les importa un poco más eso que se llama “la gente”-. Pero sí se trata de decir que, si todocapitalismo es por definición “salvaje”, en el nuestro el salvajismo descontrolado de las complicidades entre las clases dominantes, el Estado y los cómicamente denominados “representantes” del pueblo y de la clase política transforma a esa entente (lo supimos siempre, lo supimos de nuevo hace poquito por Once, lo seguimos sabiendo hoy mismo) en una horda “objetivamente” –y a veces muy subjetivamente- embarcada en la siniestra serialidad de los “crímenes sociales”.

Hay un nuevo modo de vida basado en la comercialización, la propiedad, la especulación, el automóvil, y esto trae un aumento de la desigualdad