Educar es mucho más que enseñar a sumar dos más dos o aprender el abecedario, educar es DAR, es marcar una señal, dejar una huella, marcar un camino, es llevar al otro a la emancipación de su propia inteligencia.
Si bien existe un amplio consenso social para entender a la educación como una inversión, las sucesivas políticas educativas nos han hecho receptores a los docentes de la escuela pública y a nuestros alumnos de la educación como “un resto”, propuestas que nos transforman en “nada, nadie”.
Las estrategias políticas buscan dividir, restar, desanimar porque solo así se legitima un modelo que en términos sencillos tiene como objetivo que cada vez seamos más los que tenemos menos y menos los que tienen más. Menos conocimientos, menos capacidad de pensar y decidir. Ha instalado como moneda corriente el individualismo, la competencia y la pérdida de lazos solidarios.
La lucha de los docentes entrerrianos va mucho más allá de reclamar por un salario, queremos poder entregarle a nuestros alumnos conocimientos que les permitan poder mirar y entender el mundo, el acceso a docentes que les despierten la fascinación y la magia del conocer, que puedan aprender en condiciones dignas y que cada escuela sea un lugar de hospitalidad a la vida.
Pero pareciera que vivimos en el mundo de la amnesia permanente, donde el tiempo es hoy y no podemos mirar el horizonte. Los bolsillos flacos pelean contra la inflación, sueldos que se cobran cuando ya todo venció, el miedo al descuento de lo poco que se recibe, cifras mentirosas que nos hacen receptores de sueldos que no cobramos y... una esperanza que se desdibuja en cada año que comienza.
El Estado provincial corre tras la implementación de una nueva ley de educación sin crear las condiciones administrativas, institucionales, ni edilicias para ello, ofreciendo “pseudo-capacitaciones” pareciera dejarse entrever el dicho popular: cambiar algo para que nada cambie.
Muchas voces manifiestan frases como “tenemos que hacer el esfuerzo, estamos en crisis” pero nos preguntamos ¿somos nosotros los responsables de esa crisis? ¿cuáles son las causas de esta situación? ¡Ojalá todos podamos responder a estas preguntas! Existen responsables, pero no somos los docentes, nosotros cada día hacemos el esfuerzo cuando enseñamos sin bancos, sin libros y con aulas que padecen un abandono entristecedor; cuando damos la leche o buscamos zapatillas.
Queremos un futuro mejor para sus hijos y los nuestros, pero educar es un proceso a largo plazo y si no mejoramos las condiciones para enseñar hoy, mañana no podremos cambiar nada.
Todos tenemos la responsabilidad de formar a las futuras generaciones de argentinos y de entrerrianos, por eso es importante que reflexionemos: “la educación es tarea de todos, de escuela y familia”. Podemos dejar todo como está o continuar luchando, resistir es una forma de educar, cuando luchamos también enseñamos, cuando damos pelea dejamos una huella.
Una docente
-Marzo 2009-
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