domingo, 26 de julio de 2009

26 de Julio de 1953, mucho más que una fecha



A principios de los cincuenta, el panorama político de la sociedad cubana vivía un vacío ético alarmante. El 10 de marzo de 1952 y mediante un golpe de Estado apoyado por la CIA, Fulgencio Batista se hizo con el poder derrocando a Carlos Prío Socarrás. Para justificar su golpista intervención, Batista alegó que Prío tenía sumido al país en la bancarrota, donde las drogas y el juego eran elementos habituales en el diario acontecer de la Isla –en realidad, Prío fue eliminado de la escena política cubana porque se estaba distanciando de los intereses del gobierno yanqui, no a favor del pueblo sino de su propio bolsillo-. Aunque aquella afirmación era cierta, el nuevo lacayo del imperio norteamericano –nuevo relativamente, porque entre 1940 y 1944 presidió por primera vez la República- no hizo otra cosa que agravar la ya caótica situación de la población cubana que, de manera ilegal, gobernó hasta el primero de enero de 1959, día en que, junto a sus más estrechos colaboradores, huyó del país cargado de dinero público. Cabe recordar que Batista derogó la Constitución de 1940 e intentó, en vano, legalizar la situación política creando unos “Estatutos Constitucionales”.

Rebelión 26/7-Leer

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