Robert Parry
Rebelión 5/1
Rebelión 5/1
Partido Comunista de Israel
www.maki.org.il / info@maki.org.il
Ayer (sabado 3 de enero) al mediodía manifestaron en la ciudad árabe de Sajnin, al norte de Israel, cerca de 130 mil personas y anoche hubo un acto al que llamaron el Partido Comunista y diferentes agrupaciones de izquierda y por la paz bajo la consigna: "Judíos y árabes no queremos ser enemigos", donde se vieron pancartas que decían: "En Gaza y en Sderot, los niños quieren vivir". 15 mil manifestantes marcharon por el centro de Tel Aviv. Dov Khenin, el diputado de Jadash, el frente del PC israelí, comentó al corresponsal del diario argentino "Clarín": "Las familias de los muertos en Gaza e Israel y cientos de miles que están en los refugios bajo la sombra de los misiles Kassam y los bombardeos israelíes, son merecedores de una voz de esperanza y paz. El círculo de opositores a la guerra se va ampliando". La manifestacion fue boicoteada por el socialdemocrata partido Meretz.
REPUDIO EN ISRAEL A LA MASACRE DE Gaza
(Comunicado del Partido Comunista Israelí, viernes 4 de enero)
La matanza en Gaza continúa. Cientos de palestinos han sido asesinados, miles heridos, ataques aéreos han causado devastación y familias enteras han quedado sin hogar. Los civiles del sur de Israel están siendo cautivos de un gobierno que les miente y abusa de ellos. La destrucción y las muertes en Gaza no asegurarán su futuro y podrían llevarlos hacia más violencia y crímenes.
Mañana sábado 3 de enero se realizarán dos grandes protestas en Israel, por una coalición de fuerzas pacifistas y el Partido Comunista de Israel y su frente Hadash, en Tel-Aviv; en Sakhnin estará el Comité de Ciudadanos Árabes-Palestinos en Israel. Ambos se manifestarán en contra de la matanza en Gaza. Juntos llamaremos a: Parar la matanza! No al estado de sitio! Sí a la vida para ambos pueblos! En estos oscuros días, adherimos a este mensaje: judíos y árabes nos negamos a ser enemigos! Nuestra demanda: una tregua completa y el fin del asedio a Gaza AHORA!
Israel ha sido capaz de hacer cualquier cosa para asegurar que el mundo entero no sepa de la amplitud de los crímenes contra la humanidad dentro de Gaza. En Israel mismo, hay protestas contra esta guerra. Miles de personas se han congregado para protestar diariamente en Tel Aviv, Jerusalén, Haifa, Nazaret, Um el-Fahem, Tira, Taybe y otras ciudades. Los ciudadanos que fueron llamados como reservistas para un posible asalto terrestre a Gaza se han negado, a riesgo de ir presos. Ninguno de ellos fue entrevistado por los medios corporativos de América o Europa, quienes están alentando el ataque israelí.
Como Dov Khenin, miembro del Parlamento por Hadash y dirigente del Partido Comunista aseveró en una entrevista con Amy Goodman en Democracia Ahora: “Bueno, lo más importante que nos damos cuenta es que existe una oposición dentro de Israel hacia la guerra y hacia todo lo que sucede actualmente en Gaza. Esta posición es Judío-Árabe. La noche del sábado hubo una movilización en Tel Aviv de 2000 jóvenes, mayormente judíos, y hay muchas manifestaciones en todo Israel de judíos y árabes, contra la política de guerra del gobierno actual. Esta oposición está creciendo constantemente. Es muy importante saber esto y entender que hay otras voces en la sociedad israelí que se oponen a la guerra, y que creen que hay una mejor alternativa para los israelíes y palestinos por igual”.
Ayer, un grupo de poetas de Tel Aviv organizaron una vigilia de lectura de poemas, protestando contra la Operación Gaza en frente del lujoso Akirov Towers, donde el Ministro de Defensa Ehud Barak (líder del Partido Laborista) tiene un departamento. Veinte jóvenes poetas leyeron trabajos pacifistas en un altoparlante, denominándolo “una protesta contra la destrucción. Ehud Barak está sembrando la destrucción sobre los residentes del sur mientras duerme en su cómoda cama del piso 31”. Ibtisam Marahna, el nº 12 de la lista del Meretz en el Parlamento, habló en la protesta y anunció su renuncia del Meretz por el apoyo a la guerra. Diez organizaciones de DDHH ayer llamaron a Ehud Barak para renovar urgentemente la provisión de combustibles a la Franja de Gaza. Los grupos, que incluían al B'Tselem, Gisha y la Asociación de Derechos Civiles de Israel, escribieron que la masiva destrucción de infraestructura, seguida de la acción israelí, incrementarán la necesidad de combustible para operar “equipo humanitarios como plantas para depurar aguas y para el sistema de salud”. Estos grupos escribieron que desde que Israel ha ido constantemente reduciendo el combustible para la Franja de Gaza desde octubre de 2007, se esperaba una escasez seguida de una acción militar.
El Miembro del Parlamento por Hadash, Mohammad Barakeh pidió ayer al Primer Ministro Ehud Olmert que el servicio de seguridad Shin Bet pare de interrogar a los políticos árabes y a los activistas de izquierda que protestan por la operación Gaza. “Si el establishment está preocupado por la ola de protestas contra los crímenes de Gaza, es mejor parar los crímenes en vez de perseguir a los líderes políticos y activistas del sector árabe”, dijo Barakeh.
Material enviado por el PARTIDO COMUNISTA DE ISRAEL
Palestina y Oriente Próximo
El Gueto de Gaza y la hipocresía occidental
Fausto Giudice
Lo peor para Gaza está por llegar
(o la lógica de la incursión terrestre israelí)
por Hernán Zinn*
Cuando estuvimos en Gaza durante el año 2006, fuimos testigos de numerosas incursiones terrestres de las fuerzas armadas israelíes.
Los escenarios variaban, pero la lógica articulada era siempre la misma: en su intento por liberar al soldado Gilad Shalit, una semana entraban los tanques Merkava MK IV y las excavadoras blindadas por el sur, a través de Rafah. A la siguiente ingresaban por Erez y se plantaban en el campo de refugiados de Beit Hanún, en la parte norte de la franja. Días más tardes se colaban por el centro, a través del paso de Karny (ese que no permite el ingreso de alimentos y medicinas, pero sí de tropas), y sitiaban Al Magazy.
En aquellos tiempos también Israel bombardeaba. Se llevaba por delante igual que hoy la vida de inocentes, como el profesor Nabil Abu Silmiya, asesinado en su casa junto a su mujer y sus siete hijos. O daba en el blanco equivocado, como le sucedió a Jamil Habibi y a su familia. Pero la mayor parte de las muertes de civiles tenían lugar cuando los soldados israelíes ponían sus botas en tierra palestina.
A diferencia de ahora, el mundo no prestaba atención, ya que al mismo tiempo tenía lugar la guerra contra Hezbolá. Sin embargo, aquella operación, llamada Lluvia de Verano, no estuvo alejada en número de muertos: 450, la mitad de los cuales eran civiles entre los que se contaban 61 niños (aunque el 30 de octubre de 2006 Ehud Olmert iría al Knesset para decir que habían matado a "300 terroristas" en Gaza, lo que generó las protestas de grupos de derechos humanos israelíes como Betselem).
Más inocentes muertos
¿Por qué la incursión terrestre que acaba de comenzar será peor? Por la propia dinámica de las fuerzas de infantería. El piloto que bombardea desde su F16, a miles de metros de altura, no se siente amenazado de manera alguna ya que Hamás carece de armamento antiaéreo. Se toma su tiempo para acertar en el objetivo.
Claro que los perversamente llamados "daños colaterales" están garantizados, pues soltar bombas de varias toneladas sobre uno de los lugares más densamente poblados del planeta implica matar a inocentes (como Gideon Levy enfatizaba en una misiva publicada ayer a los pilotos israelíes, pidiéndoles que reflexionen, quizás en honor al extraordinario aviador Yonatan Shapira que por razones morales se negó a bombardear a civiles palestinos en 2003).
Pero cuando los soldados se desprenden de la parte trasera de los Merkava y de los vehículos de transportes de tropas, y avanzan por las calles de los campos de refugiados, se sienten amenazados, expuestos, y sus respuestas son mucho más indiscriminadas ("Los primeros días de combate, los miembros de una nueva unidad mostrarán aprensión y miedo continuo", afirma Gwen Dyer en su famoso libro "Guerra").
"They are kids"
Recuerdo un día que tuve que salir de Gaza para renovar en Jerusalén la acreditación de periodista. Al volver, la parte norte de la franja estaba en pleno combate. Tras rogarle a un comandante hebreo durante horas que me dejara entrar, finalmente accedió: "Les voy a pedir que dejen de disparar unos minutos mientras pasa tu coche, pero no te puedo garantizar nada. Si les disparan, ellos disparan. Son chavales".
They are kids, expresión sumamente honesta, en inglés americano, de vocales mascadas cual chicle, que aún reverbera en mí: "son chavales". Chavales asustados, chavales cargados de armamentos, chavales que piensan en volver a casa en una pieza para ver a sus familias, para encontrarse con sus novias y amigos, para embarcarse en esos viajes maratónicos por Asia y América Latina que con sus mochilas al hombro suelen hacer al terminar los tres años de servicio militar. Chavales a los que se garantiza cobertura para los móviles, apuntando las atenas hacia Gaza, así pueden llamar a sus hogares.
Jóvenes que saben que Hamás, que se cree Hezbolá pero que no lo es, les ha preparado emboscadas con lanzagranadas RPG (no es Hezbolá por el desorden, por los delatores, porque se trata de una organización sunní en lugar de chií). Una amenaza que, en términos militares poco daño podría hacerles, en especial con los vetustos AK 47, pero que igualmente está allí, latente.
Pero también jóvenes cuyo gobierno no ha mostrado empatía ni discriminación contra sus enemigos. Los ha llamado terroristas, animales enfermos de un odio sin explicación. Los ha condenado a todos por igual al hambre, a la enfermedad, ya sean mujeres, ancianos o niños. Por eso, aunque les tiemblen las manos, al mismo tiempo sacan pecho, se muestran arrogantes, desafiantes, quieren hacer justicia, quieren pasar a la historia, como los hérores de Yom Kippur.
Escudos humanos
Las operaciones solían durar entre dos y tres días. Primero avanzaban los tanques Merkava. Luego las excavadoras que como laboriosos insectos arrasaban los cultivos, los olivos, las granjas de animales, las fábricas, las escuelas. Dejaban a sus espaldas nada más que tierra yerma para evitar la permanencia de sitios desde los que se pudieran parapetar los milicianos de Hamás, la Yihad Islámica o los Comités Populares de la Resistencia.
Una vez situados en posición, los soldados hebreos bajaban y entraban en las casas. Elegían las más altas, de dos o tres plantas. Colocaban siluetas de cartón en las ventanas. Hacían agujeros en las paredes y se apostaban sobre bolsas de arena.
En violación del artículo 27 de la Cuarta Convención de Ginebra, encerraban a las familias en alguna habitación: sin agua, sin alimentos. Las usaban como escudos humanos – según los testimonios que recopilamos para el libro Llueve sobre Gaza y las denuncias de Betselem -, aunque en 2002, la Corte Suprema israelí prohibiera esta práctica.
Desde lo alto de las casas disparaban a las aceras, a las viviendas colindantes. Al volver hacia Israel, dejaban la vivienda en ruinas, y sobre el suelo las latas vacías de comida, los pañales llenos de excrementos. Solían llevarse todo lo que tuviera algún valor, desde joyas hasta dinero en efectivo.
Del pasado al presente
Cuántos testimonios hemos documentado en este blog de gente inocente, que fue asesinada por los francotiradores mientras huía, cuando cada día repetíamos la macabra rutina de acercarnos al frente, para luego volver al hospital Al Shifa con las ambulancias llenas de cadáveres y heridos, y finalmente asistir a los entierros con la intención de hablar con los familiares, de poner nombre y apellido a aquellas historias de pérdida y desolación.
Recordemos el caso de Fadi Abu Wanda, que iba corriendo a la casa de su abuelo a llevarle agua en Beit Lahia. Una bala terminó en su cerebro. Su padre, miembro de Fatah, aún hoy espera que le den permiso para llevarlo a que lo operen en Israel.
O el caso de Huda Natur, que al ver que entraban los tanques Merkava, cogió a sus hijos y salió corriendo. Un misil Hellfire, disparado desde un avión no tripulado, los dejó mutilados a los tres. Divorciada, Huda luchaba con ahínco por sacar adelante a sus pequeños. Trabajaba el campo. La metralla le había desfigurado el rostro. Murió dos semanas más tarde en la UVI del hospital Al Nasser.
También las hermanas Okal, que recibieron un impacto de obús de Merkava en el salón de su casa, durante una operación terrestre en el barrio de Siyaía (la foto central es de su funeral). La menor tenía ocho meses. Mientras eran enterradas, las bombas seguían cayendo de fondo.
No sabemos si la incursión militar que acaba de comenzar se limitará a las zonas fronterizas: Rafah y Beit Hanún. O si irá hasta la ciudad de Gaza y hasta el bastión de la resistencia: el campo de Yabalia, donde comenzó la Primera Intifada, y donde Ariel Sharon condujo en 2004 la operación Días de Penitencia, que terminó con la vida de 133 palestinos.
Podemos deducir, tras el estrepitoso fracaso de la infantería hebrea contra Bint Jbeil - pueblo en el que Israel perdió tanques tras tanque- y demás puestos fuertes de Hezbolá al sur del río Litani en 2006, que el Tsahal podría haber desarrollado nuevas tácticas de combate. Aunque lo cierto es que Gaza, por su intricada estructura edilicia - esos enjambres de casas que los refugiados construyeron respetando la distribución de sus pueblos, y luego ampliaron para sus hijos, nietos y bisnietos, pues apenas una quinta parte son originarios de allí -, no deja lugar para muchas opciones.
De lo que estamos seguros es que la fase terrestre de la operación Plomo Fundido – a la que Robert Fisk ha bautizado como Uvas de la Ira II, porque el número de civiles muertos, al igual que los 56 que fallecieron en Qaná en el 1996, parece asegurado – terminará con muchas más vidas de las 446 que hasta ahora contamos y lamentamos.
La ignominia y el horror sufridos por Fadi Abu Wanda, Huda Natur y las hermanas Okal, se sucederán con otros apellidos, con otros rostros, pero en nombre del mismo sinsentido.
Hernán Zinn: Desde hace 15 años me dedico a recorrer compulsivamente el mundo. He rodado documentales, he escrito libros y reportajes desde unos cuarenta países de África, Asia y América Latina. He publicado en El Mundo, La Voz de Galicia, Interviú, La Nación, El Cronista. He colaborado con la Cadena Ser y RNE. Quizás uno de los trabajos más duros, pero más gratificante por sus resultados, fue el que realicé en 2002 siguiendo y denunciando a pederastas en Camboya. Como consecuencia del documental que rodé y del libro "Helado y patatas fritas" (ed. Plaza Janés), se puso en marcha un ambicioso proyecto que permitió que turistas sexuales entraran en prisión. Tengo otras tres obras editadas: "Un voluntario en Calcuta" (ed. Temas de hoy), "La libertad del compromiso" (ed. Plaza Janés) y "LLueve sobre Gaza" (Ediciones B). Ahora me he puesto el casco y las botas para sumergirme en las entrañas de la guerra. Un viaje que comencé en junio de 2006 y que me ha llevado ya a Afganistán, Sudán, Uganda, Israel, Palestina, Líbano, Argelia, Congo, Sudáfrica, India, Etiopía, Nicaragua, Kenia y las favelas de Río de Janeiro... Ahora estoy en Argentina.
Dice Daniel Barenboim en El País (31 diciembre 2008): "Israel está aquí para quedarse", "Israel tiene el derecho a defenderse", "¿Debe ser culpable toda la población de Gaza por los pecados de un grupo terrorista?", "Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa", "La violencia palestina atormenta a Israel y no sirve a la causa..." .
Podemos dejar pasar sin comentario aquí las opiniones del músico argentino-israelí, mezcladas con su lógico "lamento" sobre los caminos que ha tomado la criminalidad de su gobierno. No constituyen una sorpresa. Después de todo, es el gobierno de su Estado. Deploramos, eso sí, el efecto confusionista que podrían tener en la cabeza de algunos.
Pero a la siguiente declaración de Osvaldo Bayer no podemos dejarla pasar sin comentario, porque resulta especialmente condenable en este momento de necesidad de una Resistencia unida y firme al genocidio: "Tiene razón Israel en combatir el terrorismo", dice Bayer en Página 12 (4 febrero 2009).
En la nota citada (nada menos que invocando "Los ojos de los niños palestinos") Bayer denuncia los "métodos" de Israel en Gaza y no la tarea histórica del gendarme genocida. Aunque menciona el entretejido de los negocios de la guerra imperialista, tampoco esclarece los fundamentos de la agresión imperialista. Por lo demás, ni una sola vez aparecen allí las palabras "genocidio", "genocidas", "terror de Estado", "imperialismo" ni "capitalismo". La sola ausencia de tales palabras en un artículo escrito ante uno de los más graves, sangrientos y trascendentes acontecimientos de la política y la historia de los comienzos del siglo 21, ya habla por sí misma de lo insustancial (o sustancial, según se mire) de la posición de Bayer.
No se trata de unas "meras" palabras al uso: capitalismo, imperialismo, genocidio. Nos preguntamos: ¿cómo explicar algo de este crimen fundamental, sin rozarlas siquiera? Por lo demás, sin que le tiemble el pulso, Bayer corona su texto con dicha declaración: "Tiene razón Israel en combatir el terrorismo".
Pero la frase no termina ahí: "Tiene razón Israel en combatir el terrorismo, pero no con métodos cien veces más traidores que el cohete individual. Igual, tal vez, en su perversión, pero increíblemente menor que hacerlo desde aviones, en uniforme oficial y por orden de los responsables". Es decir, para Bayer la resistencia armada palestina es "perversa" y "traidora", por ello es condenable y —aunque toda simetría entre opresor y oprimido aquí es imposible— para él la razón permanecería del lado del gigante armamentista, expoliador y violento.
Sin embargo, aun si se tratara de acciones de un pequeño grupo, la resistencia armada al invasor genocida es un derecho inalienable, que podrá tomar curso en los hechos o no, de acuerdo a la conveniencia de los invadidos (la denominada "violencia de abajo contra la violencia de arriba", que súbitamente Bayer desprecia). Pero a manos de un movimiento de masas y ante la invasión armada, el bombardeo despiadado y el crimen de guerra, ¡la Resistencia armada es una obligación y el inicio de la esperanza palestina de sacarse de encima el yugo criminal sobre su pueblo!
Y para que todo quede claro y bien dicho: si consideramos que hay acciones y formas de ataque que no son adecuadas ni favorables a una gran lucha de liberación humana, no es en la mesa de los opresores donde eso debe ser discutido, sino entre quienes defienden las buenas causas (incluidos, por supuesto, los judíos antisionistas y revolucionarios).
Si no fuera que consideramos que Bayer es un escritor que se informa bien y que, además, no dice las cosas sin pensarlas dos veces, diríamos "el diablo de la religión metió la cola en esa frase, hasta hacerle decir otra cosa que lo deseado". Pero no, ni dios ni diablo: Bayer muestra, a lo largo de su nota, la coherencia (o incoherencia, según se mire) de su ideario personal.
Bayer no es ingenuo ni ignorante. Bayer ha tomado un lamentable partido por el orden capitalista e imperialista. La gran receta en su nota es: ¡recurrir a las Naciones Unidas, a los "buenos oficios" diplomáticos, al supuesto "humanismo" de los dirigentes del mundo capitalista! Creo que no es necesario explicarle a nadie, y menos a Bayer, lo que eso significa: significa permanecer (porque es allí donde todo está atenazado en un pantano hipócrita) en la boca de los lobos impiadosos y disfrazados de corderos, que sólo saben de la destrucción de nuestros hogares y nuestras vidas (y no me refiero solamente a las palestinas).
Ante la realidad inminente (anunciada por Israel) de que los genocidas invadirían el territorio de Gaza con sus tanques y artillerías, asesinando seguramente a muchos miles de civiles (ancianos, mujeres, niños: ¡"los ojos de los niños palestinos"!) y combatientes, Bayer da la razón de Estado a Israel. Justo en el momento en que hasta el más incrédulo y/o despolitizado podía afirmar que la respuesta palestina debería ser todo lo contundente, decidida y agresiva que les fuera posible, para lograr herir, frenar y expulsar al Estado genocida.
¡No se trata de un videojuego, señores, ni de un drama televisivo, se trata de la Resistencia en la que está en juego la vida de todo un pueblo e incluso más!
Osvaldo Bayer, que se ha dedicado con paciencia a la denuncia del genocidio cometido por el general Roca, los militares oligárquicos argentinos y la burguesía correspondiente en la "fundación de la Patria argentina" (o reparto de tierras robadas por el conquistador) sobre la sangre de los pueblos originarios, hoy actúa de bombero contra la justa rebelión e inevitable odio encarnizado de los pueblos oprimidos en Palestina y Medio Oriente.
Porque parece escrita por el puño de los palestinos del otro lado del mundo, podemos recordarle a Bayer lo que en estas tierras decía el cacique Coliqueo reivindicando a Caupolicán en su lucha de resistencia ante los invasores blancos y criollos: “Nosotros nunca hemos atravesado los mares para invadir las tierras de los padres de estos perros cristianos. Nosotros no los hemos mandado llamar, ni deseamos sus costumbres corrompidas, sus deslealtades, pues nunca cumplen lo que prometen. Siempre faltan a la verdad. (…) Hasta hoy son ellos los más crueles y bárbaros. Cuando asaltan una toldería de indios, no respetan ni a los niños inocentes. Ellos dicen que los invadimos, cuando es al contrario; son ellos quienes nos van quitando los únicos campos buenos que nos quedan” (como bien lo recuerda una nota reciente sobre el ideario sarmientino).
Qué diría Bayer si ante esto uno escribiese: "Los malones, el aprisionamiento de huincas (blancos), el asesinato de criollos y la expropiación de 'propiedades' civilizadas por parte de los aborígenes han llevado a que el Gral. Roca y los hacendados argentinos se defiendan, y tienen razón en combatir a los salvajes".
"No tenemos ningún deseo de matarlos, mientras salgan de las tierras que nos robaron" (dicho por una combatiente de Hamas)
Frente a este "humanismo" incoherente, al fin humana, coherente y comprensible aparece la postura de los tan vilipendiados y ultrajados combatientes de Hamas, como lo muestra este extracto de una entrevista a una comandanta:
P: "¿Qué mensaje le enviarían, como mujeres [sirviendo] en las unidades militares, a la ocupación y a las esposas de los soldados que han matado a nuestro pueblo?".
R: "Los gobernantes sionistas que hablaron sobre la Gran Tierra de Israel necesitan aprender la lección que la resistencia [[palestina]] y sus hombres heroicos les enseñaron. Hoy ellos [[los sionistas]] están progresivamente perdiendo sus recursos. No tenemos ningún deseo de matarlos mientras salgan de las tierras que nos robaron a nosotros. Éstos son nuestros derechos y queremos obtenerlos. Si no se quieren ir por su propia voluntad, serán derrotados y [todo lo que quedará de ellos] serán restos de cadáveres". (Entrevista a una comandante de las Brigadas 'Izz Al-Din Al-Qassam, ala armada de la organización Hamas. En el Semanario "Al-Risala" (Gaza), 18 de agosto, 2005).(Subrayado nuestro.)
Dice —y tal vez no se lo puede decir mejor y más sintéticamente— una reciente "Carta de la Red Internacional de Judíos Antisionista": "En el momento en que el movimiento sionista decidió construir un Estado judío en Palestina, se convirtió en un movimiento de conquista. Al igual que las conquistas imperiales y las ideologías genocidas de las Américas o de África, el sionismo conlleva la segregación entre las personas, la confiscación de la tierra, la limpieza étnica y la implacable violencia militar".
Ninguna razón asiste al terrorista y, en definitiva, antijudío, antisemita y antihumano Estado de Israel, gendarme genocida del capitalismo mundial, ni a su patrón los Estados Unidos de Norteamérica. Si acaso alguien quiere llamar "razón" al impulso irracional de dominio, a la explotación y a la violación capitalista e imperialista, ésa será en todo caso "la razón de las bestias", contra la cual debemos alzarnos sin descanso y con toda la claridad posible.
5 enero 2009
Alberto a. Arias
(poeta, editor de Signos del Topo)
3 de enero del 2009 |
| Las Brigadas de la Resistencia Nacional, brazo armado del Frente Democrático para la Liberación de Palestina convocaron, el 3 de enero, a todas sus unidades militares combativas en la Franja de Gaza y declararon el estado de la máxima movilización entre sus filas luego del comienzo de la operación militar terrestre israelí. Las Brigadas de la Resistencia señalaron que sus combatientes están listos para rechazar cualquier agresión contra el pueblo palestino y afirmaron que el enemigo sionista encontrará firme resistencia por parte de las fuerzas palestinas. Las Brigadas insistieron sobre la necesidad de tener máxima alerta y cautela y una total disposición en caso de una invasión, a la vez aseguraron la importancia de consagrar la verdadera unidad que representa la fuerza en el terreno de la batalla. Llamaron a formar, rápidamente, un puesto de mando común para la coordinación entre los brazos armados frente a la invasión y para reducir al mínimo las perdidas entre los civiles palestinos. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario