Los bomberos intentan apagar las llamas frente al Ministerio de Relaciones Exteriores, en Bagdad, tras el atentado
Foto: AP
BAGDAD.- En un abierto desafío a la Casa Blanca y a los planes del presidente Barack Obama de retirar las tropas norteamericanas de Irak, la insurgencia lanzó ayer su ofensiva más sangrienta en un año y medio con una serie de ataques coordinados contra edificios públicos en Bagdad, que dejaron casi 100 muertos.
Durante el transcurso de una hora estallaron coches bomba, proyectiles de mortero y otros artefactos explosivos en varias zonas de la capital iraquí, en una serie de atentados que dejaron más de 550 heridos. El objetivo de los ataques coordinados, un mínimo de diez explosiones, fueron los centros del poder iraquí y residencias oficiales.
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