miércoles, 30 de mayo de 2012

Crisis, lucha de clases y kirchnerismo (o la verdadera "obstinación" argentina)




Una mirada más allá de la coyuntura nos impulsa a pensar las posibilidades de la clase obrera para intervenir de manera decisiva en la escena política nacional que evidencia, más allá de los ritmos, perspectivas de crisis. Reflexionar sobre su disposición de fuerzas objetiva, la subjetividad y la posibles vías para la conquista de su independencia política.

Como la Masacre de Once, ahora la economía saca a la luz problemas estructurales que el kirchnerismo no resolvió, simplemente porque no estaba en su naturaleza, ni es su programa resolverlos. La cuestión del dólar es solo un ejemplo coyuntural que desnuda aspectos sustanciales de las "paradojas kirchneristas". Paradojas para aquellos que pretenden sostener el relato "Nac&Pop" y para los que se lo creen. Más allá de que logren soluciones parciales o no, en lo inmediato la crisis del dólar devela varios aspectos: la extranjerización de la economía, la falacia del desendeudamiento y el saqueo a los recursos que se expresa en la crisis energética, un componente clave en la balanza comercial que significa necesariamente salida de divisas. Es decir, revela del continuismo noventista. La inflación, el techo a la paritarias o el reciente bluf del cese de la concesión a TBA, para entregar el FFCC Sarmiento a Roggio y Romero, son elementos en el mismo sentido.

A su favor, como se ha dicho, el kirchnerismo tiene en el terreno económico una acumulación de recursos, producto de casi una década de crecimiento extraordinario de la economía nacional, y en el terreno político, una oposición que hizo todo lo posible para fortalecer al gobierno. Esto permite que la catástrofe no se desate aquí y ahora, pero no puede negarla como perspectiva trágica. En un mundo capitalista en caída libre y en un país que choca con los límites de su proceso de acumulación, la crisis y con ella la lucha de clases, es el destino inevitable.

Si hace exactamente 10 años discutíamos las condiciones de posibilidad de un "giro histórico" del movimiento obrero argentino, durante este período esas condiciones no han hecho más que mejorar desde el punto de vista de las perspectivas revolucionarias.

En su disposición de fuerzas objetiva la clase obrera se fortaleció con la incorporación de entre tres o cuatro millones de trabajadores y marca su impronta en la escena política. Las disputas entre la burocracia sindical y el gobierno no son más que la expresión distorsionada de este "retorno del proletariado" y su fuerza social. Del lado de la burocracia el objetivo es utilizar al movimiento obrero como base de maniobra de sus privilegios e incluso de impresentables proyectos políticos; del lado del gobierno, la pretensión es contener su potencialidad explosiva y "suprimir" la lucha de clases, con el objetivo de reducir al proletariado solo a una base de clientela electoral del kirchnerismo. Una utopía que ni el propio Perón pudo lograr. 






Las provincias cada vez más pobres y dependientes

El déficit fiscal de las provincias podría aumentar este año a los 30.000 millones de pesos porque mientras los ingresos suben al seis por ciento interanual, los gastos avanzan en torno al 24 por ciento.



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