miércoles, 23 de mayo de 2012

El regreso de la “burguesía nacional” en el imaginario del comunismo argentino




Hubo, hace casi un siglo atrás, un debate crucial para la cultura comunista latinoamericana. La discusión se realizó a la otra orilla del Río de la Plata, en un Montevideo que recibió a delegados de los nacientes partidos comunista de la América del Sur, convocados por el Secretariado de la Internacional Comunista, que tenía su asiento en Moscú, pero que envío al evento a un suizo, Humbert Drosz, en su primer viaje a la región. El suizo presentó una tesis, inspirada en los debates chinos acerca de la construcción de un frente único anticolonialista, que propiciaba la identificación de la lejana Asia con el sur de Latino América y por ello él hablaba de una “burguesía nacional” con existencia real y aún más, con capacidades de confrontación con la burguesía trasnacional, colonialista, imperialista, en procura de la creación de un mercado nacional; y por ello, plausible de incorporación a un “frente democrático nacional”.
La ponencia fue triunfante y así los partidos comunistas de la región, con sus más y sus menos, pasaron a esperar la “maduración” de una burguesía nacional que alguna vez debería comprender su rol histórico, unirse a la clase obrera y así emprender un camino de liberación nacional que nos diera un “verdadero y serio” capitalismo latinoamericano, tras cuya desarrollo, se podría –al fin- convocar a la lucha por la revolución socialista. Como se sabe, los partidos comunistas de la región se pasaron décadas “esperando” que ocurriera su vaticinio y algunos, ni siquiera pudieron ver el carácter revolucionario de la lucha contra la dictadura de Batista en Cuba y hablaban de la “excepcionalidad” de dicha revolución socialista de liberación nacional, como años después la caracterizaron los mejores pensadores de la Revolución Cubana, empezando por Fernando Martínez Heredia o el inolvidable revolucionario salvadoreño Shafick Jorge Handal en un libro que tuvo gran impacto en la Argentina de los 80: “Los caminos de la unidad”; acaso porque el dogmatismo burocrático e inquisidor prohibió su lectura a los militantes de la Juventud y el Partido Comunista, transformándolo en un verdadero objeto del deseo militante.
Pero hay que decir que en aquellos debates de 1929 hubo otra postura, la de José Carlos Mariátegui, quien en sus Tesis Antimperialistas propiciaba otra lectura de la historia de la Conquista, la Colonia y el Capitalismo latinoamericano. En América Latina no hay burguesía nacional, porque han nacido, como clase, en una posición subalterna al Imperio, que los lleva a unir su destino con el de los dominadores y no con los dominados; por lo que no hay etapas previas para la lucha por el socialismo.

Rebelión - 23/5 - Leer Completo

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