| "No le quedemos mal al pueblo. Estas empresas hay que levantarlas, ponerlas a producir, acabar con la ineficiencia, la corrupción, el despilfarro, y tienen que dar ganancias… " |
En medio de la crisis más profunda que ha vivido jamás el sistema capitalista, cuando este ofrece ya su rostro más cruel. Cuando la rabia y a veces la impotencia cunde entre los que llevamos años luchando y prediciendo sus consecuencias, nos pasan desapercibidas las luces de esperanza que demuestran que otro mundo es posible.
Venezuela no ha tenido demasiados “amantes” entre la izquierda. Para las organizaciones de “izquierda institucional” siempre ha sido un proceso incómodo. No digamos para los “socialistas” que se alinean contra Chávez y a favor de la derecha venezolana en una alianza que ya selló Felipe Gonzalez con el expresidente Carlos Andrés Pérez, artífice de las reformas neoliberales que dieron pie a la insurrección popular llamada “El Caracazo”. De allí arranca el movimiento popular que acabó con el sistema clásico bipartidista en Venezuela y que desembocó en la victoria electoral de Chávez. Doce consultas electorales ganadas desde entonces y un referéndum perdido (el de la reforma constitucional).
¿Y la otra izquierda? Para la Pléyada de grupos guardianes de la ortodoxia, este proceso, con un papel no evidente de los sectores “proletarios”, con un papel determinante jugado por los militares, con heterodoxias y porque no decirlo, muchas incongruencias de Chávez, merece la “excomunión”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario