No fue un 4 de agosto más para los riojanos, se cumplían 34 años del
asesinato del obispo que supo poner un oído en el pueblo y acompañar
activamente sus luchas.
Los funcionarios anunciaban exultantes que este año el gobierno nacional
había elegido nuestra provincia para reivindicar la defensa de los
derechos humanos.Hacía pocos días que el gobernador Beder Herrera había
regresado desde China donde firmó junto a CFK convenios para la
explotación minera en nuestros cerros.
Llegamos a La Rioja, desde Chilecito, la noche anterior. Pasamos por la
plazoleta donde se realizaría el acto, a medida que avanzábamos se veían
todas las paredes cercanas al lugar pintadas con frases de Angelelli,
aquellas que no quedaron en simples discursos, sino que supo traducir en
hechos.
Nos reunimos con compañeros de las asambleas de toda la provincia. Entre
mate y mate, armamos nuestras pancartas.
Dudamos en poner las frases elegidas, de homilías de Angelelli, porque
eran las mismas que se leían en las paredes pintadas por el gobierno,en un
veradero intento de apropiarse de discursos que se contradicen con sus
acciones.
Finalmente decidimos colocarlas sabiendo que en manos de quienes luchamos
contra la injusticia y la opresión tienen otro significado.
La mañana amaneció fría.
Desde muy temprano los medios anunciaban que Cristina Fernández y Néstor
Kirchner ya se encontraban en la provincia junto a integrantes de Madres
y Abuelas de Plaza de Mayo y representantes de organismos de Derechos
Humanos de nación para homenajear al Obispo Enrique Angelelli.
Dos actos se programaron para ese día, uno en la plazoleta donde se
encuentra el algarrobo histórico donde Angelelli celebró la Misa de Gallo,
en diciembre de 1971( allí se inauguraría una escultura) y el otro en el
polideportivo Carlos Menem para entregar computadoras a alumnos de
distintas escuelas de la provincia.
La comitiva oficial tenía previsto asistir a ambos.
NPH-9/8
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