domingo, 15 de agosto de 2010

A siete meses del cierre, ¿quién se acuerda de Ejemplar SA?

En el mundo del libre mercado, las empresas nacen y mueren en un ciclo casi natural. Los Estados, en cualquiera de sus estadios, aportan el marco jurídico para proteger a socios, empleados y consumidores cuando sucede esto último. De allí que, más allá de las valoraciones que se puedan hacer sobre el comportamiento y la ética de los empresarios que estaban al frente de Ejemplar SA, no sorprendió tanto que el 15 de febrero pasado dejara de funcionar la fábrica de algodón hidrófilo enclavada en el Parque Industrial de Paraná, con 35 trabajadores.
Por ese entonces, en un ciclo económico expansivo, muchos se movilizaron en torno al caso, pero apenas siete meses después ya no son tantos.
El cierre sucedió en un escenario complejo y de intrincados ribetes para su solución: con una lucha interna en la planta donde los empleados se dividían entre quienes querían formar parte del Sindicato Obrero de la Industria del Algodón de Entre Ríos (Soiaer vinculado a la CTA) y la Asociación Obrera Textil (CGT) que pugnaba en retenerlos en su redil; con los empresarios titulares de la sociedad anónima que desconocieron su responsabilidad abandonando la empresa con cuatro meses impagos a los trabajadores y donde sólo se expresaron a través de erráticos abogados; sin que se haya hecho demasiado desde el Estado para impedir esta situación; con una industria que había perdido insumos y mercados; y con el abierto impulso de algunos para repetir en Entre Ríos con Ejemplar las exitosas experiencias de empresas autogestionadas como lo fueron Cerámicos Zanón o Bauen Hotel.
Poco dijeron en este aspecto que la historia argentina del movimiento argentino de empresas recuperadas por sus trabajadores –que nació al calor de la crisis de 2001 y que en su seno también existen divisiones y fracciones- cuenta con varios aciertos y otros tantos fracasos.


EL Diario-15/8-Leer

No hay comentarios: