José Martí
Los docentes hondureños no se dejan atemorizar y tampoco provocar: a pesar que el gobierno de facto haya confirmado que no pagará los días perdidos por la protesta en curso, los educadores continúan su marcha decidida a reclamar justicia.
Siempre en forma pacífica, están llegándole a la capital Tegucigalpa, de todas las provincias del país, para apoyar la ocupación del Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (INPREMA) y el bloque de la nueva ley sobre la educación, que trata de privatizar la escuela y eliminar el estatuto del maestro.
Los docentes hondureños están ocupando el Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (INPREMA) para exigir el pago de las contribuciones que han vertido y que el estado robó; hecho que si continúa, llevará a la quiebra de la institución.
Además son convocados a la marcha nacional del 18 de agosto de 2010.
Hoy, el 12 de agosto de 2010, millares de docentes, partiendo de la Universidad Pedagógica, donde una parte de los manifestantes se encontraron en asamblea, han marchado hasta el Hotel Maya para apoyar las negociaciones de sus dirigentes y el régimen de facto.
· Con ideas claras, agallas a toda prueba y creciente movilización, una vez más los estudiantes secundarios con su acción revelan las tragedias de la enseñanza en el país.
En 1979, la dictadura militar comenzó el proceso de municipalización de la educación preescolar, básica y media, bajo la ilusión de los beneficios de la descentralización administrativa del sistema, pero sobre la verdad de dar los primeros pasos hacia la privatización absoluta de la enseñanza escolar en Chile. En rigor, se pasó de un Estado Docente, fundado en una democracia de carácter desarrollista y de alto intervencionismo fiscal, a un Estado Subsidiario que impuso por la fuerza del monopolio de las armas la neoliberalización de la enseñanza, y su franca mercantilización.
A la fecha, los resultados de la municipalización de la enseñanza corresponden a una de las debilidades estructurales del Estado. De los tres millones siete mil 562 alumnos chilenos, un 42,1 % asiste a establecimientos municipales, un 49,7 % a establecimientos particulares subvencionados, un 6,7 % a establecimientos particulares pagados y un 1,5 % a corporaciones de administración delegada. Mientras por cada niño y joven de la educación municipalizada el Estado invierte 48 mil 159 pesos mensuales (92 dólares) en educación básica y 57 mil 391 pesos (110 dólares) en educación media científico-humanista, a un alumno del sistema particular subvencionado, por lo menos, se le duplica y triplica el monto con el pago directo de la familia, mientras un colegio particular pagado cobra a la familia del estudiante un promedio de 250 mil pesos (483 dólares).
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