Sin lugar a dudas el kirchnerismo es un fenómeno político original, difícil de valorar desde definiciones políticas muy cuadradas. Peor aún, estas definiciones son tan frágiles que puede ocurrir que las cabezas de cubo den una vuelta completa y nos encontremos con historias de militantes de la izquierda más aguerrida que nos decían en 2004 que “Kirchner es igual a Menem” y años después visten trajes de funcionarios oficialistas.
Para quienes intentamos caracterizar con un poco mas de precisión es necesario reconocer que el gobierno ejecutaba y ejecuta algunos gestos y medidas progresistas. Y que estos gestos y medidas progresistas inciden en el debate político popular.
Hay menos acuerdo cuando se trato de precisar el origen de esas medidas y allí las interpretaciones se bifurcaron entre quienes sostuvieron que fueron producto de un gobierno con vocación progresista limitado por los corsets que imponen las corporaciones y los bastiones políticos del poder reaccionario, y por otro lado quienes hemos sostenido que fueron producto de una búsqueda de recuperar consensos políticos de una institucionalidad fuertemente golpeada por las luchas populares que eclosionaron en diciembre de 2001. En otras palabras la discusión fue si trataba de un gobierno progre, pero limitado, o si se trataba de un gobierno bombero.
G.Cieza - La Haine - 12/8 - Leer
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