El peronista Esparza le devolvió el nombre Alameda de la Federación, y la dictadura que lo derrocó le encajó Rivadavia.
DANIEL TIRSO FIOROTTO - 13/6/2010
La avenida Alameda de la Federación, que va desde la Facultad de Educación hasta la rotonda de La Danza de la Flecha conserva oficialmente un nombre impuesto por la última dictadura, contra la voluntad democrática.
Tanto le molestaba a la dictadura el nombre original, Alameda de la Federación, que entre los mil asuntos que debía tratar en un momento grave incluyó el cambio de nombre de la avenida un 17 de mayo de 1976.
Había pasado apenas un mes y pico del golpe de estado, y la avenida perdía la frescura, el encanto, la historia federal de su emblemático nombre primero, en el chirrido del prócer porteño, unitario, Bernardino Rivadavia.
El Gallego Esparza
Por ordenanza 5986, el gobierno del peronista Juan Carlos Esparza, apodado el Gallego por sus amigos, ratificó el nombre de “Alameda de la Federación”, que había sido instituido por una ley provincial del 15 de marzo de 1836, promulgada el 29 de marzo de ese año.
Aquella norma creó el camino y lo bautizó “Alameda de la Federación”. En el castellano, una alameda es un paseo con árboles de cualquier clase. La actual, donde predominan los lapachos rosados, puede llamarse alameda y se ajusta. Las avenidas anchas, arboladas, se han llamado alamedas.
Esparza y los concejales peronistas (no sabemos si acompañó la oposición), sancionaron la devolución del nombre primero en sala de sesiones el 5 de marzo de 1975 y la ordenanza fue promulgada el 7 de marzo. Un año antes del golpe.
“Ratifícase el nombre de Calle Alameda de la Federación impuesto por ley de la Honorable Sala de Representantes de Entre Ríos de fecha 15 de marzo de 1836 y promulgada por el Gobernador Carriego el 29 del mismo mes y año, a la calle de esta Capital que corre de este a oeste desde la calle Buenos Aires hasta el Monumento ‘la Danza de la Flecha’, emplazado en la rotonda de entrada al Parque Urquiza”.
“Facúltese al Departamento Ejecutivo a llevar a cabo por intermedio de los organismos competentes de la Municipalidad el cambio de las chapas de la numeración domiciliaria, por otras con la leyenda de la nominación ratificada; a disponer la confección de dos placas de bronce de 0,70 metros de largo por 0,50 metros de alto, con la leyenda en caracteres de no menos de 0,10 metros de alto, ‘Calle Alameda de la Federación’, y en caracteres menores ‘Ley del 15 de marzo de 1836 – Ordenanza nº 5936 del 7-3-75’; y a organizar y realizar un acto de relevancia de inauguración de las placas y nomenclatura”.
La norma era clarita, y mostraba una voluntad decidida, en democracia. No sólo había que devolver el nombre, sino en un acto público con bombos y platillos. Para Esparza el asunto era muy importante.
Loas a la deuda externa
No habían pasado dos meses del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, y ya el intendente de facto que reemplazó de facto a Esparza dictaba una ordenanza obviamente inconsulta para cambiar el nombre de la avenida Alameda de la Federación por el de Rivadavia.
Le quitó así la expresión Alameda, que tanto dice, y el símbolo más hondo de la entrerrianía: federación.
Los golpistas hicieron la maniobra a través de la ordenanza de “restitución de nombres” número 6126, “sancionada por el intendente municipal ad referéndum del Ministerio de Gobierno, Justicia y Educación de la provincia”. Fue dictada el 17 de mayo de 1976, y aprobada por la provincia a los dos días, a través de la resolución ministerial número 270 del 19 de mayo de 1976.
En verdad la dictadura devolvía, sin participación del pueblo, por decisión de unos pocos, el nombre incorrecto del bellísimo paseo de Paraná. Los mismos que reiniciarían un período grave de la historia, con lo que ya se conoce en materia de derechos civiles, y endeudando al país para hacerlo dependiente de la usura internacional, volvían a homenajear al primer gran promotor del endeudamiento argentino: Bernardino Rivadavia. Todo muy coherente. Y el nombre aún se sostiene.
Un obstáculo
El 17 de agosto de 1988 durante la gestión de Mario Moine se sancionó la ordenanza 7107, promulgada por decreto 2221 el 26 de agosto de 1988 y publicada en el boletín oficial 167 del 2 de setiembre de ese año.
Dice: “prohíbese cambiar el nombre de las calles, plazas, paseos públicos, bulevares y arterias de la ciudad, cuando el mismo hubiera sido nominado por un Gobierno de Jure”.
La ordenanza se realizó para evitar cambios fáciles, a veces caprichosos, pero tiene excepciones, que fueron ampliadas por la ordenanza 7198. “Quedan excluidas: calles numeradas, aquellas que por motivos fundados se hayan convertido en ofensivas para la sociedad; y cuando el cambio se efectúe para quienes hayan brindado importantes servicios a la Ciudad de Paraná y su comunidad y la imposición sea por decisión unánime de los miembros del Concejo Deliberante”.
El caso de la avenida Alameda de la Federación podría entrar en estas excepciones, pero hay que advertir que en este caso no sería un cambio de nombre sino la restitución del suyo, del original. Además, el nombre que recuperó en democracia por sabia decisión del Concejo y el Departamento Ejecutivo, desde marzo de 1975 hasta mayo de 1976, norma que volteó la dictadura.
Segundo obstáculo
La ordenanza 8413 sancionada el 30 de setiembre de 2003 y promulgada por decreto 1156 el 17 de octubre de 2003 le dio el nombre Alameda de la Federación a la calle número 1511 en la zona de Puerto Viejo.
Es decir, desde hace 7 años existe ya una calle con el nombre Alameda de la Federación. Claro que ese nombre se dio casi 170 años después que se denominara Alameda de la Federación a la que va al Parque Urquiza.
Para subsanar esta superposición bastaría con rebautizar la calle aludida con el nombre que los vecinos acuerden.
Un tercer obstáculo sería la ordenanza 6795 que habría ratificado no sabemos en qué año el cambio realizado por la dictadura en 1976.
No tuvimos acceso al texto de esa ordenanza, pero en cualquier caso, está claro que una ordenanza puede ser reemplazada por otra, y que los paranaenses en general no defienden con razones, y en público, el nombre Rivadavia.
Coincidencias democráticas
Este año coincidieron distintos grupos que proponen, desde sectores del oficialismo justicialista y de las bancadas opositoras, además de organizaciones civiles independientes, con extensos y medulosos fundamentos, la recuperación del nombre Alameda de la Federación, o el cambio por otros nombres. Se sugirió, incluso, Avenida Juan L. Ortiz, o Avenida del Bicentenario, pero a casi todos les suena muy bien el nombre original.
Un documento del centro de estudios Junta Americana por los Pueblos Libres avanzó en razones a favor de la Alameda y recibió apoyo de los más diversos sectores de la ciudad. No se conoció ninguna agrupación que defendiera, en cambio, y con argumentos sólidos, el nombre Rivadavia.
Organizaciones civiles, gremios y personas independientes de Paraná están organizando un encuentro de debate, con la presencia del profesor Juan Vilar que da clases, precisamente, en la facultad ubicada en la Alameda de la Federación. Docentes que tienen su sede gremial en el mismo paseo están entre los organizadores del encuentro.
DANIEL TIRSO FIOROTTO - 13/6/2010
La avenida Alameda de la Federación, que va desde la Facultad de Educación hasta la rotonda de La Danza de la Flecha conserva oficialmente un nombre impuesto por la última dictadura, contra la voluntad democrática.
Tanto le molestaba a la dictadura el nombre original, Alameda de la Federación, que entre los mil asuntos que debía tratar en un momento grave incluyó el cambio de nombre de la avenida un 17 de mayo de 1976.
Había pasado apenas un mes y pico del golpe de estado, y la avenida perdía la frescura, el encanto, la historia federal de su emblemático nombre primero, en el chirrido del prócer porteño, unitario, Bernardino Rivadavia.
El Gallego Esparza
Por ordenanza 5986, el gobierno del peronista Juan Carlos Esparza, apodado el Gallego por sus amigos, ratificó el nombre de “Alameda de la Federación”, que había sido instituido por una ley provincial del 15 de marzo de 1836, promulgada el 29 de marzo de ese año.
Aquella norma creó el camino y lo bautizó “Alameda de la Federación”. En el castellano, una alameda es un paseo con árboles de cualquier clase. La actual, donde predominan los lapachos rosados, puede llamarse alameda y se ajusta. Las avenidas anchas, arboladas, se han llamado alamedas.
Esparza y los concejales peronistas (no sabemos si acompañó la oposición), sancionaron la devolución del nombre primero en sala de sesiones el 5 de marzo de 1975 y la ordenanza fue promulgada el 7 de marzo. Un año antes del golpe.
“Ratifícase el nombre de Calle Alameda de la Federación impuesto por ley de la Honorable Sala de Representantes de Entre Ríos de fecha 15 de marzo de 1836 y promulgada por el Gobernador Carriego el 29 del mismo mes y año, a la calle de esta Capital que corre de este a oeste desde la calle Buenos Aires hasta el Monumento ‘la Danza de la Flecha’, emplazado en la rotonda de entrada al Parque Urquiza”.
“Facúltese al Departamento Ejecutivo a llevar a cabo por intermedio de los organismos competentes de la Municipalidad el cambio de las chapas de la numeración domiciliaria, por otras con la leyenda de la nominación ratificada; a disponer la confección de dos placas de bronce de 0,70 metros de largo por 0,50 metros de alto, con la leyenda en caracteres de no menos de 0,10 metros de alto, ‘Calle Alameda de la Federación’, y en caracteres menores ‘Ley del 15 de marzo de 1836 – Ordenanza nº 5936 del 7-3-75’; y a organizar y realizar un acto de relevancia de inauguración de las placas y nomenclatura”.
La norma era clarita, y mostraba una voluntad decidida, en democracia. No sólo había que devolver el nombre, sino en un acto público con bombos y platillos. Para Esparza el asunto era muy importante.
Loas a la deuda externa
No habían pasado dos meses del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, y ya el intendente de facto que reemplazó de facto a Esparza dictaba una ordenanza obviamente inconsulta para cambiar el nombre de la avenida Alameda de la Federación por el de Rivadavia.
Le quitó así la expresión Alameda, que tanto dice, y el símbolo más hondo de la entrerrianía: federación.
Los golpistas hicieron la maniobra a través de la ordenanza de “restitución de nombres” número 6126, “sancionada por el intendente municipal ad referéndum del Ministerio de Gobierno, Justicia y Educación de la provincia”. Fue dictada el 17 de mayo de 1976, y aprobada por la provincia a los dos días, a través de la resolución ministerial número 270 del 19 de mayo de 1976.
En verdad la dictadura devolvía, sin participación del pueblo, por decisión de unos pocos, el nombre incorrecto del bellísimo paseo de Paraná. Los mismos que reiniciarían un período grave de la historia, con lo que ya se conoce en materia de derechos civiles, y endeudando al país para hacerlo dependiente de la usura internacional, volvían a homenajear al primer gran promotor del endeudamiento argentino: Bernardino Rivadavia. Todo muy coherente. Y el nombre aún se sostiene.
Un obstáculo
El 17 de agosto de 1988 durante la gestión de Mario Moine se sancionó la ordenanza 7107, promulgada por decreto 2221 el 26 de agosto de 1988 y publicada en el boletín oficial 167 del 2 de setiembre de ese año.
Dice: “prohíbese cambiar el nombre de las calles, plazas, paseos públicos, bulevares y arterias de la ciudad, cuando el mismo hubiera sido nominado por un Gobierno de Jure”.
La ordenanza se realizó para evitar cambios fáciles, a veces caprichosos, pero tiene excepciones, que fueron ampliadas por la ordenanza 7198. “Quedan excluidas: calles numeradas, aquellas que por motivos fundados se hayan convertido en ofensivas para la sociedad; y cuando el cambio se efectúe para quienes hayan brindado importantes servicios a la Ciudad de Paraná y su comunidad y la imposición sea por decisión unánime de los miembros del Concejo Deliberante”.
El caso de la avenida Alameda de la Federación podría entrar en estas excepciones, pero hay que advertir que en este caso no sería un cambio de nombre sino la restitución del suyo, del original. Además, el nombre que recuperó en democracia por sabia decisión del Concejo y el Departamento Ejecutivo, desde marzo de 1975 hasta mayo de 1976, norma que volteó la dictadura.
Segundo obstáculo
La ordenanza 8413 sancionada el 30 de setiembre de 2003 y promulgada por decreto 1156 el 17 de octubre de 2003 le dio el nombre Alameda de la Federación a la calle número 1511 en la zona de Puerto Viejo.
Es decir, desde hace 7 años existe ya una calle con el nombre Alameda de la Federación. Claro que ese nombre se dio casi 170 años después que se denominara Alameda de la Federación a la que va al Parque Urquiza.
Para subsanar esta superposición bastaría con rebautizar la calle aludida con el nombre que los vecinos acuerden.
Un tercer obstáculo sería la ordenanza 6795 que habría ratificado no sabemos en qué año el cambio realizado por la dictadura en 1976.
No tuvimos acceso al texto de esa ordenanza, pero en cualquier caso, está claro que una ordenanza puede ser reemplazada por otra, y que los paranaenses en general no defienden con razones, y en público, el nombre Rivadavia.
Coincidencias democráticas
Este año coincidieron distintos grupos que proponen, desde sectores del oficialismo justicialista y de las bancadas opositoras, además de organizaciones civiles independientes, con extensos y medulosos fundamentos, la recuperación del nombre Alameda de la Federación, o el cambio por otros nombres. Se sugirió, incluso, Avenida Juan L. Ortiz, o Avenida del Bicentenario, pero a casi todos les suena muy bien el nombre original.
Un documento del centro de estudios Junta Americana por los Pueblos Libres avanzó en razones a favor de la Alameda y recibió apoyo de los más diversos sectores de la ciudad. No se conoció ninguna agrupación que defendiera, en cambio, y con argumentos sólidos, el nombre Rivadavia.
Organizaciones civiles, gremios y personas independientes de Paraná están organizando un encuentro de debate, con la presencia del profesor Juan Vilar que da clases, precisamente, en la facultad ubicada en la Alameda de la Federación. Docentes que tienen su sede gremial en el mismo paseo están entre los organizadores del encuentro.
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