jueves, 10 de junio de 2010

Descolonización, vivir bien y derechos de la Madre Tierra

Desde el año 2006 la palabra descolonización es de uso obligado en el discurso político boliviano. Su adopción en la agenda oficial qué duda cabe corresponde a Evo Morales Ayma y con él a los más importantes líderes aymaras como el Canciller David Choquehuanca, el Presidente de la Comisión Visión País de la Asamblea Constituyente, Félix Cárdenas (…). Sin embargo el estudio del colonialismo, la puesta en la agenda política india tiene una historia un poco más antigua, de actores cuyos nombre son ignorados por gran parte de los hoy adscritos a la descolonización.

Desde la invasión al país (1532-1538) la voz de la nación había sido acallada por los extranjeros, la jauría de pillos que se apropió del país bajo la dirección de los Pizarro, impuso como oficial no solo su lengua y su religión sino también su verdad, cuál era que por bendición de dios (su dios) el país había sido entregado en usufructo exclusivo a los blancos; tocaba a los indios trabajar (en condiciones peores a la esclavitud) en beneficio de la “raza superior” con la esperanza de algún día ser como ellos.

Civilizar al indio fue doctrina esgrimida por la colonia[1] que requería disponer de la población nativa para la explotación del país. Sin embargo, luego de la ruptura con la metrópoli, la colonia autoproclamada nación, vio en el indio un problema para su realización, para su solución ensayaron dos caminos: el genocidio y el etnocidio. Resultado del primero existen en el continente estados donde la población nativa es minoritaria o simplemente borrada de la faz de sus territorios. El etnocidio fue política indigenista aplicada en México, post revolución, y seguida como receta por todos los países del continente; educar al indio para hacerlo parte de la nación tenía como objetivo borrar su memoria, identidad y lengua. La colonia, autoproclamada nación, se propuso entonces asimilar al indio.

La Haine-10/6-Leer

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