La intransigencia, la falta de diálogo, la arrogancia clasista y la violencia es la respuesta que da la administración universitaria y el Gobierno al movimiento estudiantil puertorriqueño.
Algo hace diferente a esta huelga y es su forma. En Puerto Rico, normalmente, las huelgas universitarias se realizan desde los portones de los campus hacia fuera, ya que todos los recintos universitarios están vallados. En esta ocasión, la comunidad estudiantil ha ocupado 10 de los 11 recintos. La huelga ha alcanzado un carácter nacional.
Sus demandas persiguen una verdadera autonomía universitaria, en la que la comunidad académica participe exclusivamente en la toma de decisiones. La Junta de Síndicos, el cuerpo que rige la Universidad, está compuesta por 13 miembros, 10 de los cuales son ajenos a la universidad, nombrados por el gobernador de turno.
Sin embargo, la gota que colmó el vaso, fue la Certificación 98 emitida por la Junta de Síndicos. Ésta propone eliminar las exenciones de matrícula que logran los estudiantes por sus méritos académicos o por participar en alguna agrupación que represente a la Universidad como coros, equipos deportivos, bandas musicales, tunas, etc. Aún no se ha justificado su implantación, ya que la administración universitaria no ha abierto los libros de contabilidad, ni mostrado evidencia de cómo invierte su presupuesto.
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